![]() |
|
DISCURSO DEL SECRETARIO GENERAL DE PESCA MARÍTIMA, D. SAMUEL JESÚS JUÁREZ CASADO, EN LA REUNIÓN MINISTERIAL SOBRE EL CÓDIGO DE CONDUCTA PARA LA PESCA RESPONSABLE, Roma, 10 – 11 de marzo de 1999. SR. PRESIDENTE, SRS. MINISTROS, DELEGADOS … Quiero agradecer la iniciativa del Director General de la FAO de convocar esta reunión en la que vamos a tratar de dar un impulso a la aplicación del Código de Conducta para una Pesca Responsable, con el fin de conseguir el objetivo marcado por la Cumbre Mundial de la Alimentación, cual es reducir el nivel de desnutrición a nivel mundial. España fue en su momento uno de los Estados que más decididamente impulsó la elaboración del Código de Conducta y ahora está firmemente decidida y convencida de la necesidad de aplicar con firmeza su contenido abarcando sin restricciones todos los elementos que confluyen en el sector pesquero, desde la conservación de las pesquerías hasta el comercio responsable de productos pesqueros. En este sentido, nos preocupa profundamente que tras más de 5 años de existencia sigue sin entrar en vigor el Acuerdo de cumplimiento. Solamente la Unión Europea, en nombre de sus Estados Miembros y 11 países más lo han ratificado. La eficacia de las medidas de conservación que llevan a cabo los Estados en el marco de sus compromisos con las Organizaciones Internacionales de Pesca queda desvirtuada por la acción de toda una serie de flotas que actúan sin ningún tipo de control. Quiero alentar a los países presentes, en particular a los más alarmados por este tema, a ratificar lo antes posible para permitir su entrada en vigor. Siguiendo las recomendaciones del Sr. Director General, voy a referirme a la cuestión del control de la capacidad pesquera, y para ello voy a resumir brevemente las acciones puestas en marcha por mi país en esta materia. España viene llevando a cabo una política de adaptación de la capacidad a los recursos pesqueros desde hace largo tiempo. En los últimos 10 años hemos reducido la capacidad de nuestra flota en casi medio millón de toneladas (exactamente 445.687 TRB), lo que supone un 40% en tonelaje y un 30% en potencia. Esta reducción ha afectado a más de 2000 buques. Desde hace muchos años, en España la renovación de la flota pesquera se realiza por sustitución, lo que quiere decir que para poder construir un buque pesquero, hay que aportar para su desguace, al menos, un barco de la misma potencia y tonelaje al de la obra nueva. En este sentido, España apoya decididamente el plan de acción internacional para la ordenación de la capacidad pesquera, si bien llama la atención su focalización excesiva hacia las flotas de larga distancia que operan en alta mar, las escasas referencias sobre el exceso de capacidad que están soportando las zonas costeras y las plataformas continentales, de donde se extraen el 89% de los recursos marinos del mundo y la nula mención a las flotas recreativas cuyas capturas superan los dos millones de toneladas. Consideramos los productos de la pesca como esenciales en la contribución a la seguridad alimentaria. No obstante, los datos que la FAO nos facilita sobre la utilización de estos recursos pesqueros, resultan muy preocupantes por la pérdida del potencial alimentario y económico que representan hechos como los 20 millones de toneladas en descartes, los 30 millones de toneladas destinadas a la alimentación animal y los 5 millones de toneladas en deshechos post-capturas. Estas pérdidas, de un valor incalculable, no debemos asumirlas. Es necesario encontrar, a la mayor brevedad posible, alternativas para modificar la situación actual. Por ello, entre las tareas prioritarias de la FAO, debería incluirse la búsqueda de soluciones para esta problemática de los descartes, contra los que España se ha pronunciado repetidamente, y para priorizar los usos alimentarios sobre otros. En lo que se refiere al Comercio de los productos pesqueros, y como ya se destacó en la Conferencia de Ministros que España organizó en La Toja, en septiembre de 1997, la pesca responsable debe ir acompañada de un Comercio Responsable y, como tal, se entiende un comercio que no comprometa el desarrollo sostenible de los recursos. La creciente liberalización del comercio del pescado, no debe permitir la competencia desleal de aquellas flotas que pescan contraviniendo las normas de conservación acordadas en el seno de las Organizaciones Regionales de pesca. Con este fin, conviene llamar la atención sobre un aspecto colateral de gran importancia para poder avanzar en este concepto, que es la necesidad de avanzar en la identificación clara de lso productos pesqueros en el Codex Alimentario. Termino reiterando el compromiso de España de cooperación estrecha con la FAO y con las Organizaciones Regionales de pesca para contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a la consecución de los objetivos aprobados en la Cumbre Mundial de la Alimentación y refrendados en la última Conferencia de la FAO.
|
|