Al otro lado del Atlántico : España

Leguminosas de grano para
alimentación animal

Autor

   . COMPOSICION Y UTILIZACION
   . BOTANICA Y ECOLOGIA
   . DIVERSIDAD GENETICA
  . PRACTICAS DE CULTIVO
  . PERSPECTIVAS DE MEJORA Y LIMITACIONES

 

Entre las leguminosas de grano procedentes del Viejo Mundo destacan por su estado de marginación actual dos especies del género Lathyrus (Lathyrus sativus L. y L. cicera L.), una especie del género Trigonella (Trigonella foenum-graecum L.) y tres especies del género Vicia [Vicia ervilia (L). Willd., V. monanthos (L). Desf. y V. narbonensis L.]. Lathyrus sativus es denominada en español con el nombre popular de almorta, gija, muela y tito, y en la América hispana con el nombre de alverja y chícharo (en portugués se la conoce como chicharo, en inglés como chickling vetch, y en India como khesari). Lathyrus cicera se conoce como titarro, almorta de monte, chícharo, galgana, y cicércula. Trigonella foenum-graecum como alholva y también como heno griego o fenogreco (en inglés, fenugreek). Vicia ervilia son los yeros, también denominados alcarceña, alverja, alcarraceña, ervilla, lenteja bastarda, etc. (en portugués, ervilha de pombo y gero, y en inglés, bitter vetch). Vicia monanthos son las algarrobas, garroba y lenteja de Aragón (en portugués, ervilhaca parda). Por último Vicia narbonensis es conocida como alverjón y haba loca (en portugués, ervilhaca de Narbona, y en inglés, French vetch o Narbonne vetch).

Estas especies junto al guisante (Pisum sativum L.), las habas (Vicia faba L.) y los garbanzos (Cicer arietinum), fueron las primeras leguminosas cultivadas según los hallazgos arqueológicos del período neolítico, la Edad de Bronce y la Edad de Hierro, en Europa, Medio Oriente y el valle del Nilo. Su localización ha demostrado la difusión de tales especies desde su centro de domesticación. Las semillas encontradas son consideradas formas cultivadas más que formas silvestres, debido a su mayor tamaño.

Columela, en De re rustica (siglo i), menciona T. foenum-graecum (fenogreco), V. ervilia (yero) y L. cicera (galgana), refiriendo su utilización, necesidades de suelo, labores y fechas de siembra. Específicamente alude a L. cicera como cultivada en la Hispania bética para la alimentación de los bueyes, en sustitución de V. ervilia, en forma de granos molidos, mojados en agua y mezclados con paja, afirmando también que no es un alimento desagradable para el hombre. El Libro de agricultura de Abu Zacaria (siglo xii) también menciona T. foenum-graecum y V. ervilia, refiriéndose a las necesidades de suelos, formas y fechas de siembra, fertilización y tipos de utilización en la alimentación animal, reseñando su utilización como medicamento para el hombre y otros usos. En la Agricultura general de Alonso de Herrera (1513) son igualmente mencionadas V. ervilia y L. sativus, recomendando diferentes técnicas de cultivo y formas de utilización para la alimentación del ganado y para el tratamiento de enfermedades. L. sativus es utilizada en la alimentación humana, de forma parecida a los garbanzos, y para hacer pan en mezcla con otros granos.

En el Cuadro 10 se reseña el origen y distribución, en forma silvestre o cultivada, de las diferentes especies. No existen datos, a nivel mundial, de la superficie cultivada de este grupo de leguminosas dado su carácter marginal. Las almortas (L. sativus) se cultivan ampliamente en la India, mencionando Duke (1981) una superficie de 1,6 millones de hectáreas. Los titarros (L. cicera) se cultivan actualmente sólo en España, aunque antes en todo el suroeste europeo. La alholva (T. foenum-graecum) se cultiva en la región mediterránea, Cercano Oriente, Etiopía, India y sur de California. En el norte de Africa se siembra para forraje alrededor de los oasis del Sáhara desde tiempos muy tempranos. Los yeros (V. ervilia) son cultivados en la Turquía asiática, centro y norte de España y otros países de la región mediterránea y oeste de Estados Unidos, exportándose la semilla a Gran Bretaña y otros países para pienso, especialmente de ovinos. Apenas existen referencias relativas a las algarrobas (V. monanthos) y al alverjón (V. narbonensis), a pesar de que ambas especies, sobre todo la primera, fueron ampliamente cultivadas en el Mediterráneo en tiempos pasados. En la Figura 32 se observa la evolución regresiva del cultivo de estas leguminosas en España; algunas de ellas están prácticamente en vías de desaparición.

 

COMPOSICION Y UTILIZACION

En el Cuadro 11 se presenta la composición de la semilla de las especies estudiadas. El contenido de proteínas oscila entre el 20 y 30 por ciento, siendo por lo general muy bajo el contenido en grasa con excepción de la alholva (T. foenum-graecum). Como en las demás leguminosas, la lisina es el aminoácido más favorable y la metionina el más limitante. También están presentes diferentes factores antinutritivos en el grano (Cuadro 12). Las almortas y los titarros (L. sativus y L. cicera) contienen un aminoácido neurotóxico denominado ODAP (ácido b-N-oxalil-L-a-b-diaminopropiónico), que produce en el hombre y en los animales el neurolatirismo. Esta enfermedad ocasiona una parálisis de las articulaciones inferiores por lesiones neurológicas debidas a la degeneración de la médula espinal, sobre todo en el ganado equino, si consume la semilla de forma continuada durante meses como principal elemento de la dieta. En casos extremos llega a producirse la muerte. El consumo ocasional es inofensivo y no parece afectar al ganado ovino, por lo que los ganaderos utilizan estas leguminosas para hembras gestantes, corderos de engorde y machos en cubrición. La maceración o remojo de la semilla en agua, seguida de la cocción y el tratamiento a altas temperaturas, parecen inactivar el componente latirógeno evitando su toxicidad. Las almortas (L. sativus) de flor y semilla blancas tienen menor contenido de ODAP. En algunas localidades del norte de España es tradicional el consumo por el hombre de almortas blancas seleccionadas por su menor contenido en sustancias latirógenas. Existe una correlacción negativa entre el contenido de proteína total de los Lathyrus y el contenido de ODAP, lo que tiene interés para la mejora de variedades. El contenido en ODAP de la almorta cultivada en España es inferior al de las almortas asiáticas. También se ha demostrado que el contenido de ODAP de L. cicera es inferior al de L. sativus (0,146 y 0,205 por ciento respectivamente).

La alholva (T. foenum-graecum) presenta un alto contenido en gomas y mucílagos (alrededor del 28 por ciento) que dificultan su utilización directa en la dieta de monogástricos. Contiene otras sustancias que dan un olor desagradable a la planta, invadiendo todo su entorno y trasmitiéndolo a la carne y leche de los animales que la consumen.

Los factores antinutritivos de las especies del género Vicia, además de afectar al valor nutritivo del grano, pueden producir alteraciones patológicas de diversa consideración en el ganado que las consume, y más especialmente en las aves.

FIGURA 30
Leguminosas de grano: A. algarroba (Vicia monanthos); A1. cáliz; A2. flor; A3. legumbre; B. yeros (V. ervilia); B1. flor; B2. legumbre; C. alverjón (V. narbonensis); C1. flor; C2. legumbre.

La semilla es el principal aprovechamiento de este grupo de leguminosas, aunque también son cultivadas como forraje, en verde o heno, y juegan un papel importante como abono en verde, enterrado al final del invierno para mejorar la fertilidad de los suelos. La paja de estas leguminosas tiene un buen valor alimenticio para el ganado.

La almorta (L. sativus) es, en todo este grupo, la más utilizada en alimentación humana, en forma de legumbres verdes, sobre todo la semilla seca remojada en agua y cocida, o bien descascarada y convertida en harina para mezclarla con cereales y hacer pan o gachas. Esta última forma de preparación es usual en la India (dhal), y fue una receta popular en épocas de escasez y hambre en las regiones españolas de Castilla-La Mancha y Extremadura, donde se produjeron múltiples y graves casos de neurolatirismo por su consumo abusivo en los años cuarenta. El Código Alimentario Español actual prohíbe el consumo humano de la semilla de almortas y de los productos resultantes de su elaboración. Mezcladas con torta de oleaginosas se utilizan para el ganado vacuno, aunque en España su uso en alimentación animal es poco habitual por el temor al latirismo.

Los titarros (L. cicera) son utilizados indistintamente como forrajeros y productores de grano. Se denomina comuña a la mezcla de semillas de cereales, leguminosas o de ambas, o al cultivo asociado de las mismas, que proporciona un pienso completo para el ganado. Etimológicamente procede de «común» en su acepción de mezcla, haciendo referencia al conjunto de semillas que se obtenía en la limpia del grano y que contaminaban el grano principal, generalmente trigo. En un principio la asociación, muy variable en su contenido, estaba formada a partir de plantas espontáneas que el agricultor fue mejorando al introducir otras especies de mayor rendimiento o calidad. En la región española de Tierra de Campos, el titarro comenzó a dominar en la comuña como consecuencia de la selección mecánica, al ser su semilla de mayor tamaño que la de los yeros y las vezas, confundiéndose ambos nombres en la actualidad. Existe, por tanto, un conocimiento ancestral de la utilización de la comuña y de sus bajos efectos latirógenos. La utilización de L. cicera en ganado ovino no presenta problemas de latirismo con dosis de hasta el 50 por ciento de la ración en los concentrados.

La alholva (T. foenum-graecum) se cultiva sobre todo para la producción de grano. Su fuerte olor hace que los animales muestren cierta resistencia a consumirla. Debe emplearse a bajas dosis pues comunica un sabor desagradable a la carne y a la leche, provocando también un engorde que no conviene a los animales de tiro. Los vendedores de ganado la emplean, a veces, para dar vivacidad y un buen aspecto pasajero a los animales. También se cultiva como condimento, extrayendo un aceite esencial para dar sabor a diferentes alimentos y bebidas, como quesos, dulces, encurtidos y licores. Asimismo se emplea en la industria farmacéutica y de cosméticos por la amplia gama de productos químicos que contiene. La planta tiene además propiedades insecticidas usándose en los granos almacenados como repelente. En la medicina popular se atribuyen a sus semillas propiedades tónicas y vermífugas, utilizándose los componentes mucilaginosos para los tratamientos de las enfermedades del estómago. En la medicina hindú se usa el extracto de la semilla, por sus propiedades cardiotónicas, diuréticas, antiflogísticas, hipoglucémicas y antihipertensivas. Posee principios activos que actúan sobre el metabolismo de las grasas y producen esbeltez en las mujeres; en la India se cree que el consumo de la semilla estimula la lactación.

Las especies del género Vicia se utilizan tradicionalmente en la alimentación de rumiantes, sobre todo en ovinos, pero prácticamente no se emplean en monogástricos dada la toxicidad del grano y su incidencia negativa sobre el crecimiento.

FIGURA 31
Leguminosas de grano: A. almorta (Lathyrus sativus); A1. flor; A2. legumbre; B. titarro (Lathyrus cicera); B1. legumbre; C. alholva (Trigonella foenum-greacum); C1. flor; C2. legumbre.

Los yeros (V. ervilia), no deben superar el 25 por ciento de la ración en la alimentación de ovinos y vacunos. Las algarrobas (V. monanthos) son más apetecidas por el ganado lanar, siendo rechazadas sin embargo por otros ganados por su ligero sabor amargo. Las aves, a excepción de las palomas, las comen con dificultad. El grano de V. narbonensis puede utilizarse como alimento del ganado vacuno, que lo acepta mejor que el porcino y ovino, siempre que se administre molido. Al igual que la veza común (V. sativa), tiene un ligero sabor amargo al que llegan a acostumbrarse los animales, pero que se puede comunicar a la leche.

 

BOTANICA Y ECOLOGIA

En el Cuadro 13 se describen las principales características botánicas de las distintas especies leguminosas estudiadas. Por su origen y área de dispersión y cultivo, están adaptadas a las condiciones ecológicas mediterráneas. Su ciclo se desarrolla en el período otoño-primavera, comportándose como resistentes al frío y a las heladas, así como a la sequía, especialmente en la última fase del cultivo. Están adaptadas a suelos pobres, con frecuencia marginales (Cuadro 10).

 

DIVERSIDAD GENETICA

Existe muy poca información sobre la diversidad genética, variabilidad infraespecífica, y relaciones de estas especies con otras especies silvestres próximas. Pocos son los cultivares conocidos y bien definidos. Sólo quedan áreas reducidas de cultivo en algunas zonas del mundo, y en muchas de ellas los individuos están en peligro de extinción. El material disponible en los bancos de germoplasma es escaso. Existe, por tanto, el riesgo de que desaparezca un importante material vegetal conseguido a través de milenios de cultivo, y sólo cabe destacar algunos trabajos aislados de clasificación y selección.

En la especie Lathyrus sativus se presenta un gran número de variedades y tipos que difieren en el color de las flores, forma de crecimiento y en el color y forma de las semillas. Se distinguen dos variedades: la almorta blanca menuda y la almorta blanca grande. La primera es posiblemente la forma originaria de la especie. La almorta blanca grande es quizás una selección de la anterior, con semillas mayores, de color más claro y más achatadas. En la India se han identificado 56 tipos. Como en casi todo este grupo de especies los tipos sembrados son poblaciones heterogéneas de variedades botánicas. Los centros de diversidad son Asia Central y el Mediterráneo.

Lathyrus cicera se considera una planta semidomesticada, existiendo variedades locales y plantas espontáneas en las regiones de cultivo españolas, especialmente en el centro y el norte. Existen variedades locales primitivas autóctonas en Castilla-León formadas por un material muy heterogéneo de gran variabilidad, adaptado a condiciones adversas. Este material ha sido tradicionalmente cultivado en forma asociada con otras plantas (comuña), y su domesticación ha sido escasa a pesar de que la planta se viene cultivando desde hace milenos. Los principales cambios introducidos en tales variedades son: porte más erguido y compacto de la planta, menor dehiscencia de vainas y mayor tamaño del grano. Las poblaciones silvestres de Lathyrus cicera, abundantes en España, tienen características muy próximas a las plantas cultivadas. La domesticación de L. cicera se produjo en el sur de Francia y España, al extenderse hacia estos países el cultivo de la almorta (L. sativus), desde su zona de origen y domesticación, a la que sustituyó posteriormente. Se han propuesto descriptores para L. cicera, y se reconocen tres variedades botánicas: pedunculatus, foliolatus y palentinus.

Se han diseñado programas de mejora de la alholva (T. foenum-graecum), para incrementar el rendimiento de la diosgenina, un esteroide presente en la semilla, utilizado en medicina, y estudiar el comportamiento de un mutante espontáneo de floración más temprana y de semilla de mayor tamaño.

FIGURA 32
Evolución de la superficie cultivada en España de especies de leguminosas de grano para alimentación animal.

Se han reconocido 29 ecotipos diferentes. El centro de diversidad de la alholva se sitúa en el Mediterráneo occidental y en el Cercano Oriente.

Los tipos y variedades cultivados de yeros (V. ervilia) son poblaciones muy heterogéneas que con frecuencia aparecen mezcladas con otras especies de Vicia, cultivadas o espontáneas. En España la variedad más utilizada es el yero rojo común, pero en los últimos años se han registrado cuatro variedades seleccionadas. Los ensayos comparativos entre estas variedades y testigos locales, realizados en el centro de España, han demostrado el mejor rendimiento del material seleccionado. El centro de diversidad de los yeros se situa en el Mediterráneo occidental y en el Cercano Oriente.

También en el caso de la algarroba (V. monanthos), las variedades cultivadas son botánicamente poblaciones muy heterogéneas de las que se podrían obtener selecciones, líneas y ecotipos adaptables a diferentes medios. En España se distinguen dos tipos de algarroba: la de semilla blanca y la de semilla negra, según las diferentes tonalidades de los colores del fondo del grano, cultivándose en mayor proporción el tipo negro y más escasamente el blanco. Como centros de diversidad se citan el Mediterráneo occidental, el Cercano Oriente y la región eurosiberiana.

FIGURA 33
Evolución del rendimiento en grano de especies de leguminosas para alimentación animal cultivadas en España.

Vicia narbonensis es considerada como especie muy afín a Vicia faba. Llegó a pensarse algún tiempo que era la forma originaria de las habas, aunque estudios citogenéticos han demostrado que esta teoría carecía de fundamento. Se estima que la var. serratifolia es el origen de las formas actuales de V. narbonensis. Desde antiguo se ha intentado el cruzamiento entre V. faba y V. narbonensis para obtener un híbrido interespecífico que reúna las características valiosas de una y otra especie. En los últimos años tales cruzamientos han sido posibles por manipulación genética y mediante la técnica de rescate de embriones, obteniéndose material válido cuando se utilizan como parentales genotipos apropiados. En comparación con Vicia faba, V. narbonensis tiene un alto nivel de resistencia a los pulgones (Aphis fabae), con variaciones intraespecíficas para la resistencia, por lo cual presenta un buen potencial agronómico. Parece también tener mayor resistencia al jopo (Orobanche spp.), razón por la cual los agricultores la cultivaron en el pasado.

CUADRO 10
Origen, distribución del cultivo y ecología de las leguminosas de grano

Fuentes:
Duke, 1981; Mateo Box, 1960; Pascual, 1978; Villax, 1963.



CUADRO 11
Composición de las semillas de leguminosas de grano

Fuentes:
Duke, 1981; Franco Jubete, 1989; Gómez Cabrera, 1983; Mateo Box, 1960; Villax, 1963.

En el Cuadro 14 se presentan las colecciones de germoplasma existentes de las especies de leguminosas estudiadas, según países e instituciones que las mantienen. En España se encuentra probablemente la colección más completa. Según los datos más recientes existen 49 líneas de Lathyrus sativus, procedentes de España y Portugal; 92 líneas de L. cicera, procedentes de España; 177 líneas de V. ervilia, procedentes de España y Portugal; 76 líneas de V. monanthos, procedentes de España; y 10 líneas de V. narbonensis.

 

PRACTICAS DE CULTIVO

Las técnicas de cultivo de estas leguminosas son muy rudimentarias, dado su carácter marginal, los reducidos rendimientos obtenidos y el escaso beneficio que aportan al agricultor. La preparación del suelo es reducida, no se practica ningún tipo de fertilización, la siembra se efectúa en otoño o a principios de invierno, no se aplica ningún tipo de herbicida y la recolección a veces se ejecuta de forma manual con el trillado en la era, frecuentemente con motosegadora, trilla y limpia posterior, y en algunos casos, los menos, con cosechadora.

En el Cuadro 15 se presentan las técnicas tradicionales de cultivo para cada especie. Algunos ensayos de nuevas técnicas de cultivo han sido realizados en España recientemente. Para
Lathyrus cicera se ha propuesto, además de una mejor selección de la semilla, utilizar dosis de siembra de 125 kg/ha y aplicar herbicidas (propizamida + diurón o trifluralina + linurón), aconsejándose la recolección mediante siega e hilerado para la maduración, o bien utilizando una cosechadora de cereales modificada. En yeros (V. ervilia), que es, entre estas especies, la de mayor superficie cultivada en España, y de la que existen variedades seleccionadas, se recomienda la utilización de herbicidas (alacloro + linurón, metolacloro + prometrina, cianazina o metazol), aconsejándose la recolección con cosechadora de cereal durante las primeras horas de la mañana y cosechando sólo en una dirección para evitar los problemas de desgrane.


CUADRO 12
Factores antinutritivos en las leguminosas de grano

Fuentes:
Arora, 1983; Harbone et al., 1971; Gómez Cabrera, 1983; Mateo Box, 1960; Villax, 1963.

En el Cuadro 16 se muestran los rendimientos de grano de cada especie en distintas regiones y países, bien en condiciones normales de cultivo o en ensayos.

 

PERSPECTIVAS DE MEJORA Y LIMITACIONES

Desde la aparición de la moderna agricultura han existido limitaciones de orden biológico, técnico y económico que han llevado a estas leguminosas cultivadas al estado de marginación en que actualmente se encuentran. Esta situación tiene diferentes matices según el área geográfica, y aquí se hará referencia, entre los países de la cuenca mediterránea, especialmente a España.

Las limitaciones de orden biológico residen en la ausencia de mejora genética en un material vegetal tan diverso y cultivado desde milenios, lo que se pone de manifiesto en la estabilidad de los rendimientos en los últimos 50 años (Figura 33) en función de las condiciones ecológicas (obsérvense las diferencias en la evolución del rendimiento de la cebada en el mismo período).

La presencia de elementos tóxicos o factores antinutritivos, cuya eliminación o reducción podría haberse abordado en programas de selección, constituye una restricción para su empleo en el consumo humano y sobre todo en la alimentación animal. El inventario de las plagas y enfermedades que atacan a este grupo de leguminosas, aun siendo muy amplio, presenta importantes lagunas dada la poca importancia de su cultivo y la escasez de estudios realizados. Sin embargo, no consta que, en general, el ataque de patógenos constituya una limitación grave del cultivo.

Se ha podido constatar la tolerancia de la alholva (T. foenum-graecum) a insectos y enfermedades; de la almorta (L. sativus) a la roya y los virus, y la resistencia de V. narbonensis a Aphis fabae.

CUADRO 13
Características botánicas de las leguminosas de grano

Fuentes: Duke, 1981; Mateo Box 1960; , Villax, 1963.



CUADRO 14

Colecciones de germoplasma de leguminosas de grano

Fuente: Esquinas, 1983.



CUADRO 15
Técnicas tradicionales de cultivo de las leguminosas de grano1

1 No existen datos sobre Vicia narbonensis, pues su cultivo es prácticamente inexistente en España.


Entre las plagas y enfermedades de importancia económica se encuentran Aphis craccivora y Myzus persicae en alholvas; Ascochyta pisi y A. orobi en almortas en la India. En España, las plagas de mayor incidencia son los pulgones (sin especificar) en yeros y algarrobas; Bruchus spp. en V. ervilia, L. sativus y L. cicera; Apion spp. en L. sativus y L. cicera, y como enfermedades, royas (Uromyces pisi o U. fabae) en V. monanthos, y nematodos (sin especificar) en V. ervilia.

En el orden agronómico la precariedad de las técnicas utilizadas ha impedido que los rendimientos aumenten. Estas son de obligada utilización ante la falta de respuesta del cultivo a nuevas prácticas y la escasa rentabilidad de su aplicación. La dificultad de mecanizar la recolección, dada la estructura aérea de la planta y su propensión al desgrane en la maduración, son sin duda los factores de mayor importancia. También la competencia de malas hierbas ha sido un factor limitante de los rendimientos al no utilizarse herbicidas apropiados. Por estas razones se ha producido un incremento del monocultivo de cereal así como de la superficie de barbechos no cultivados, a la vez que se han introducido nuevos cultivos en el barbecho, como el girasol, muy bien promocionado por la industria extractora mediante la difusión de técnicas, prestación de maquinaria, concensión de anticipos al agricultor y garantía de compra.

CUADRO 16
Rendimiento de grano de diferentes leguminosas

También las trasformaciones en el riego han dado lugar a la introducción de cultivos mucho más rentables, como remolacha, maíz, etc.

Tradicionalmente no ha existido una política de protección de estas leguminosas (que, en cambio, sí se ha aplicado a los cereales), ni canales para su comercialización; ha habido carencias en la regulación de la oferta, y el sector productor ha estado desvinculado de la industria de los piensos. Esta última se ha desarrollado al amparo de medidas que han favorecido la harina de soja: importaciones a bajos precios, facilidades de todo tipo y ayudas a los productores. A título de ejemplo, la Comunidad Económica Europea sólo ha contemplado en su Organización Común de Mercados, en los últimos años, ayudas a la producción de yeros, olvidándose por completo el resto de este grupo de leguminosas.

Los varios millones de hectáreas de terrenos en barbecho existentes en España podrían beneficiarse de una promoción del cultivo de estas leguminosas, productoras de proteínas y mejoradoras de la fertilidad de los suelos, en el marco de una agricultura sostenible y de la Política Agrícola Común, que busca fomentar los cultivos alternativos. No hay que olvidar el papel de estas leguminosas en la conservación del suelo y en la mejora del medio ambiente, ni sus usos no alimentarios, como la obtención de productos farmacéuticos y cosméticos en el caso de la alhova.

Además, es necesario realizar una investigación integral, a corto y medio plazo, que permita el conocimiento y evaluación del material vegetal, la mejora genética y la puesta a punto de las técnicas de cultivo más adecuadas para el incremento de la producción, trasferibles a los agricultores, incentivándose el cultivo de las diferentes especies según sistemas de cultivo y regiones. En este proceso debe participar la industria de piensos, integrando en sus procesos, de forma gradual, la utilización de estas materias primas.

Bibliografía

Arora, S.K. 1983. Chemistry and biochemistry of legums. Londres. Edward Arnold.

CIRF, 1989. Directory of germplasm collections. 1.I. Food legumes. Roma.

Ducke, J.A. 1981. Handbook of legumes of world economic importance. Nueva York. Plenum Press.

Esquinas, J.T. 1983. Las colecciones de leguminosas a nivel mundial. En Leguminosas de grano. Cubero, J.I. y Moreno, M.T., eds. Madrid. Mundi Prensa, págs. 273-320.

Franco Jubete, F. 1989. Iniciación a la selección de Lathyrus cicera L. en la provincia de Paleencia. Tessis Doctoral. Universidad Politecnica de Madrid.

Gómez Cabrera, A. 1983. Los granos de leguminosas como componentes proteicos para la alimentación animal. En Leguminosas de grano. Cubero, J.I. y Moreno, M.T., eds. Madrid. Mundi Prensa, págs. 249-262.

Guerrero, A. y López Bellido, L. 1983. Producción y sistemas de cultivo en leguminosas pienso. Aspectos técnicos y económicos. En I Jornadas Técnicas sobre Leguminosas-Pienso. Madrid. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, págs. 51-83.

Harborne, J.B., Boulter, D. y Turner, B.L. 1971 Chemotaxonomy of the Leguminosae. Londres. Academic Press.

Jiménez Díaz, R.M. 1983. Información preliminar para un inventario de las enfermedades de leguminosas de grano en España. En Leguminosas de grano. Cubero, J.I. y Moreno, M.T., eds. Madrid. Mundi Prensa, págs. 175-196.

Mateo Box, J.M. 1960. Leguminosas de grano. Barcelona. Salvat.

Pascual, M. 1978. Leguminosas de la Península Ibérica y Baleares. Madrid. Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias.

Santiago, C. 1983. Inventario de plagas de leguminosas de grano. En Leguminosas de grano. Cubero, J.I. y Moreno, M.T., eds. Madrid. Mundi Prensa, págs. 197-210.

Villax, E.J. 1963. La culture des plantes fourragères en la région mediterranéenne occidentale. Rabat. Insstitut national de la recherche agronomique

El autor de este capítulo es L. López Bellido (Departamento de Ciencias y Recursos Agrícolas, Universidad de Córdoba, España).
Los autores agradecen a H. López Córcoles la información facilitada sobre Vicia narbonensis y a
F. Varela los datos sobre las colecciones del Centro de Conservación de Recursos Fitogenéticos de Madrid.
.