Comunicados de prensa de la FAO 00/56
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Comunicados de prensa 00/56

EL ESTADO DE LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA EN EL MUNDO NO MUESTRA SIGNOS DE MEJORA DE CARA AL OBJETIVO DE LA CUMBRE MUNDIAL SOBRE LA ALIMENTACION
LOS HAMBRIENTOS NO PUEDEN ESPERAR OTROS QUINCE AÑOS, DICE LA FAO


Londres/Roma, 16 octubre 2000 .- El porcentaje del descenso del número de personas desnutridas en el mundo no registra progresos: 826 millones de personas no tienen todavía bastante para comer, en una época de abundancia sin precedentes. Este es el mensaje clave del informe anual de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, El Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo (SOFI 2000) que se publica hoy simultáneamente en Londres, Washington, Nairobi, Bangkok, Berlín, Roma, Dublín y otras diversas ciudades.

Las previsiones actuales indican que a menos que se lleven a cabo esfuerzos extraordinarios, el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 - reducir a 400 millones el número de personas hambrientas para el año 2015 - no se alcanzará antes del 2030, es decir 15 años más tarde, subraya el informe SOFI.

Según la FAO, el promedio del descenso de la cifra de personas hambrientas - ligeramente inferior a 8 millones por año durante la década de los 90 - es a todas luces insuficiente. De aquí al 2015 ese número tendría que ser por lo menos 20 millones cada año para conseguir el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. La falta de progresos en la erradicación del hambre muestra a las claras "la urgencia de una acción inmediata, determinada y verdadera", recalca el informe de la FAO.

El informe actualiza cuidadosamente las estimaciones del número de personas desnutridas en el mundo. Durante 1996-98, 792 millones de personas en países en desarrollo y otros 34 millones en los países industrializados y en transición pasaban hambre ; un número que no ha variado substancialmente desde 1995-97.

Hartwig De Haen, Subdirector General del Departamento Económico y Social de la FAO, afirma que este año el SOFI va más allá de los cálculos sobre el hambre y su extensión. "Presenta información sobre quienes son y cuanto hambre pasan las víctimas del hambre". Las sociedades con hambre profunda son también sociedades con un porcentaje muy alto de mortalidad infantil y con expectativas de vida significativamente bajas".

De Haen sostiene también que el SOFI 2000 va más allá de las estadísticas globales y acota los grupos específicos que son más vulnerables. Por primera vez presenta indicaciones de la profundidad del hambre de los pueblos y estadísticas del número de personas hambrientas en los países en transición. Subraya también el hecho de que las mujeres, debido a su fisiología diversa, están mas sujetas a los problemas de nutrición.

"Esta acotación de la información es un instrumento importante para los responsables de políticas. Les permitirá actuar de forma más certera, orientando sus actividades y recursos de forma más precisa y efectiva hacia las zonas donde la necesidad es más grande", subraya De Haen.

La profundidad del hambre o de la escasez alimentaria se calcula comparando la cifra total de la energía que suministra la dieta de los alimentos ingeridos por las personas desnutridas con la cifra mínima de energía que debería suministrar una dieta que les permitiera mantener el peso corporal y llevar a cabo una actividad ligera.

Saber el número de kilocalorías que faltan en la dieta de las personas desnutridas ayuda a completar el cuadro de privación de alimentos en un país. En conjunto, a los 826 millones de personas víctimas de hambre crónica en el mundo, les faltan entre 100 y 400 kilocalorías por día, dice el informe de la FAO.

Además de aumentar la propensión a las enfermedades, el hambre crónica lleva a que los niños sean apáticos y no se concentren en la escuela, las madres den a luz niños escasos de peso y a los adultos les falte energía para desarrollar plenamente sus capacidades.

En términos de cifras concretas, Asia cuenta con el mayor número de personas víctimas de hambre crónica, pero claramente la intensidad del hambre de Africa sub-sahariana es la más profunda. En esa zona, en 19 países sobre 46, el déficit de kilocalorías de la población desnutrida se cifra en 300 kilocalorías diarias por persona, mientras que solo en 3 de 19 países asiáticos el déficit de calorías de las personas desnutridas alcanza esa cifra, observa el SOFI.

El informe, según un nuevo concepto, agrupa a los países según el grado de privación de alimentos. Para conseguir un cuadro lo más claro posible de cuanto están hambrientas las personas, la FAO ha agrupado las cifras de la extensión y la profundidad del hambre en cinco grupos. El grupo sometido a privaciones mayores está formado por 23 países que se enfrentan con los problemas más acuciantes y difíciles para alimentar a sus habitantes. Además de 18 países africanos, Afganistán, Bangladesh, Haití, Mongolia y la República Democrática de Corea constituyen este primer grupo.

"La falta de dinero en metálico es uno de los factores principales que impiden a los ciudadanos y a los campesinos conseguir los diversos alimentos necesarios para una dieta adecuada. Incluso cuando se ayuda a las familias campesinas pobres a producir una cantidad más grande de alimentos en sus terrenos, prefieren casi siempre vender estos productos antes que consumirlos, debido a su valor de mercado más alto.

Para acabar con el hambre, subraya la FAO, hay que invertir no solo en productividad sino también en las personas. Invertir en las personas quiere decir invertir en la educación, en agua potable y saneamientos, en servicios sanitarios y sociales y en algunos casos en ayuda alimentaria y nutricional directa.

Limitar el hambre tiene una justificación que no es solo humanitaria; tiene además una base fuertemente económica, como demuestra una reciente investigación patrocinada por la FAO. "El coste económico del hambre y la malnutrición, que se traduce en pérdida de la productividad, enfermedad y muerte, es extremadamente alto", subraya el informe. Por ejemplo, el producto interno bruto (PIB) por capita en Africa sub-sahariana, podría haber alcanzado entre los 1.000 y los 3.500 dólares en 1990 si la desnutrición no hubiera imperado en ese territorio. Sin embargo el promedio por capita de la región en 1990 fue solo 800 dólares.

Para la FAO, una solución posible del hambre pasa a través de cuatro factores: condiciones políticas estables e instituciones que construyan la paz y se hagan portavoces de todos las partes interesadas, aumento de la inversión en el crecimiento económico sostenible, reducción de la pobreza y redes de seguridad social para los grupos vulnerables e investigación en la agricultura encaminada a la mejora de los productos agrícolas básicos.

Según el informe, la investigación con objetivos bien precisos en la agricultura, contribuiría notablemente a la reducción del hambre en numerosos países. Y cita el ejemplo de Ghana donde los agricultores han podido explotar nuevas oportunidades de mercado para la yuca, gracias a un intenso análisis de este producto y a un programa de promoción de mercado basado en variedades de alto rendimiento que fueron adaptadas a las condiciones locales del clima y del suelo. Entre 1990 y 1998 el consumo anual de yuca en Ghana, pasó de los 126 kg. a los 232 kg. per capita.

Otro buen resultado es el de Nigeria donde se produjo un enorme aumento de la producción de yuca entre 1983 y 1992, y el consumo por capita se redobló, pasando de 63 a 129 kg. por año.

En Asia, la brillante lucha de Tailandia contra la inseguridad alimentaria, está considerada en el informe de la FAO, como un modelo de programas de acción a largo término basados en la comunidad. En este país la incidencia de la pobreza y la malnutrición descendió fulminantemente en las dos últimas décadas, gracias a una estrategia de mitigación de la pobreza centrada en la reducción de la malnutrición y el apoyo al desarrollo rural sostenible. Como resultado, el porcentaje de las personas que vivían en la pobreza bajó del 32,6 por ciento en 1988 al 11,4 por ciento en 1996 al mismo tiempo que se eliminaba la malnutrición aguda en los niños.

Una parte del informe está dedicada a los pescadores de Benin, como ejemplo de grupo de perfil vulnerable, que es un medio de identificar a quienes, dentro de una población determinada pasan hambre, por qué, y de consecuencia, que se puede hacer para evitarlo. "Determinar los grupos vulnerables en un país, es un instrumento para que los responsables de las decisiones dirijan directamente sus acciones a las personas más vulnerables a la inseguridad alimentaria".

"Las mujeres son a menudo más vulnerables que los hombres a la malnutrición debido a sus diferentes necesidades fisiológicas", observa el informe de la FAO. "En la mayor parte de los casos, una mujer necesita consumir más vitaminas y minerales en proporción al consumo energético diario que un hombre. Cuando las mujeres están embarazadas o crían, sus alimentos deben ser incluso más ricos de energía y elementos nutritivos". Hay que tener en cuenta las necesidades nutricionales específicas de todos los miembros del hogar, porque muchas de las muertes de niños y bebés en los países en desarrollo se pueden atribuir al deficiente status nutricional de sus madres, añade el documento.

Analizando el camino por recorrer, el SOFI 2000 subraya la necesidad de crear las condiciones para capacitar a las personas a garantizarse el derecho a la alimentación adecuada. "El camino será largo y lleno de desafíos. Sin embargo, se pueden obtener progresos si los países, individualmente, y la comunidad internacional actúan escrupulosamente según los compromisos que contrajeron en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación".

Una oportunidad que no hay que perder es la reciente iniciativa para reforzar la condonación de la deuda emprendida por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otros donantes, que liberará recursos para el desarrollo en muchos países pobres gravemente endeudados. "La condonación de la deuda puede espolear el progreso en la reducción del hambre, siempre que los recursos liberados de esa forma no se utilicen solamente para alimentar a los pobres en nuestra época, sino también para encaminar a los países y a las comunidades en la senda del desarrollo sostenible a largo plazo, invirtiendo en seguridad alimentaria", recuerda el informe de la FAO.

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* Mas información; Departamento de Relaciones con los Medios de Comunicación (tel. 0039.06.57053625) o CINU, Londres (tel.: 020.76301981). El video sobre la historia del éxito de la yuca en Ghana, uno de los temas del informe SOFI, está a disposición de los periodistas de televisión que deben ponerse en contacto con John Riddle, FAO/CINU Londres o celular 0039.348.2341145). Para material radiofónico: Liliane Kambirigi, FAO, Roma, tel.: 0039.06.57053223)


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