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1 - Plagas (Insectos-acaros-roedores)

Las plagas de post-cosecha en muchos casos comienzan a actuar en el campo, resultando muy común que causen deterioros importantes en los almacenajes en chacra, ya que el productor que dispone de silos normalmente no brinda un tratamiento sanitario adecuado, siendo el manejo general más deficiente que el que realizan los operarios especializados. A lo comentado se suma el hecho de que las cercanías de los depósitos el productor guarda semillas y/o alimentos que actúan como fuente de infestación.

La capacidad de almacenaje de los silos de productor es baja, preferentemente ubicada en la zona sur del área agrícola. En algunos casos estos depósitos disponen de aireación y suele hacerse uso de plaguicidas en polvo, así como de fumigantes (fosfuro de aluminio), pero en dosis poco ajustadas para prevenir el desarrollo de las plagas. Las limitaciones en instalaciones de manipuleo dificultan la generación de mezclas con la finalidad de formar conjuntos de mejor calidad.

Los actuales estándar fijan las siguientes tolerancias de granos picados de:

TRIGO y AVENA

0,5 %

SORGO

1 %

MAIZ

3 %

A modo de ejemplo según informes de la Gerencia Técnica de la ex-JNG en la cosecha 1987/88 el 4,1 % de la producción de trigo presentaba picado a nivel de la entrega del productor (operación primaria), con un porciento promedio del 0,25 %, lo que implica aproximadamente 400 t consumidas por los insectos de infestación primaria, esta pérdida representa el 0,004 % de la producción de trigo para la campaña de referencia (para estos cálculos se estima que un grano picado perdió el 30-35 % de su peso).

Un estudio más amplio desde 1980 hasta la actualidad nos permite estimar a nivel de esta primera etapa de comercialización y en función del porciento de grano picado una pérdida por consuno directo del 0,001 al 0,12 %. Claro está que si tomamos solamente estos guarismos estaremos subestimando las pérdidas ocasionadas por los insectos, ya que en etapas posteriores estos causan problemas considerablemente superiores. Además es necesario remarcar que los insectos de infestación secundaria (incapaces de provocar picado) son comunes y promueven pérdidas de peso de importancia en todos los granos excepto soja.

De los análisis mensuales de mercadería recibida en los elevadores portuarios surge un creciente porcentaje de grano fuera de estándar por picado, en la medida que nos alejamos de la época de cosecha. Por ejemplo para trigo pasamos del 0 % en enero (inmediatamente despues de la cosecha) a un 2 % a mitad del año, creciendo luego sobre los volúmenes restantes. Comercialización con países limítrofes como Brasil que demandan las entregas en formas más escalonadas no hace más que agudizar este tipo de deterioro.

En Argentina las reglas obligan a comercializar LIBRE DE INSECTOS VIVOS, constituyéndose la presencia de plagas una de las principales causas de rechazo de la mercadería en los elevadores portuarios, llegando la misma a 2-5 % de las entregas totales. (ver cuadro N 8-9). Otros daños directos son la contaminación con excrementos y partes del cuerpo de los insectos.

Como daños indirectos podemos mencionar los clásicos: calentamientos y migración de humedad - producción de polvillo con el consiguiente riesgo de explosión - transmisión de enfermedades humanas - mayores costos - problemas de residuos y resistencias.

Dentro de la problemática de control de plagas no debemos dejar de mencionar los altos consumos de plaguicida, con un gasto anual de 6 millones de dólares, a lo que deben sumarse otros miles por gastos en mano de obra y equipos necesarios para el control de plagas y el manipuleo del granel. Los costos involucrados en las demoras de las entregas cuando la mercadería es rechazada genera gastos por varios millones de dolares. Considerando la gama de los plaguicidas residuales (líquidos-polvos) y fumigantes, los volúmenes consumidos por año servirían para hacer prácticamente 2 tratamientos por tonelada, sin embargo esta reiteración de aplicaciones no causa problemas de residuos ya que normal mente se trata de productos con distintas aptitudes (residuales-DDVP-fumigantes).

Entre las principales limitantes en el control pueden incluirse la falta de capacitación adecuada y la concientización de los responsables, el desconocimientos de las distintas especies de insectos, el uso inapropiado de productos, todo lo mencionado lleva a ineficiencias cuya corrección permitiría un ahorro de varios millones de dólares por campaña y menores pérdidas de peso y calidad. Además no sólo debemos tener en cuenta la efectividad y eficiencia en la lucha sino también la seguridad de los operarios, consumidores, etc..

Un bajo número de depósitos posee sistemas de medición de temperatura siendo mucho mayor el porcentaje de los que disponen de equipos de aireación, lo que permite mantener el granel lo suficientemente frío como para limitar el desarrollo de las plagas insectiles, excepto en la zona norte del país (NOA-NEA) donde las temperaturas medias son relativamente altas y la aireación no alcanza a reducir la incidencia de las plagas en la misma forma que en el resto del país. El uso exagerado de aireación lleva a pérdidas de humedad y elevación del gasto de energía eléctrica que comentaremos en próximos párrafos. Otros sistemas aún poco difundidos son la refrigeración y la atmósfera controlada.

A pesar del extenso uso de plaguicidas debemos resaltar la gran difusión lograda en los últimos 10 años por el Ryzopertha dominica F (taladrillo de los cereales) fenómeno que es justificado por su altísima tolerancia natural a los plaguicidas organofosforados, así como a la comercialización en todo el país como zona única y la insuficiente limpieza de los transportes. Este es el insecto de mayor poder de destrucción fundamentalmente en trigo (grano de gran susceptibilidad al ataque de plagas).

Para palear este problemas en los últimos años se ha promovido el uso de plaguicidas piretroides.

Otras plagas de difícil control son los ácaros que se presentan en forma explosiva, pero esporádicamente. Los piojos frecuentemente confundidos con los ácaros son causantes de graves problemas en la comercialización, aunque no deterioran el grano.

La presencia de estas y otras plagas causan perjuicios directos valuados en millones de dólares (rechazos-demoras-rebajas-pérdidas de peso y calidad-etc.). A pesar de todo lo dicho podemos considerar a los insectos y ácaros como un problema menor en la post-cosecha de granos argentinos, alcanzando la exportación un satisfactorio nivel de sanidad.

Roedores: Estos vertebrados cobran mayor importancia en el almacenaje en bolsas, caso del arroz, maní, poroto y semillas, sobre mercadería a granel los deteriores son menores, aunque se hacen notar en todas las plantas por sus perjuicios en instalaciones eléctricas, cañerías, etc.. Lamentablemente la mayoría de los galpones donde se depositan las bolsas son fácilmente invadidos por estos, siendo problemático su control.


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