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Nosotros, los Embajadores de la FAO, reunidos
en Roma en este día, 15 de octubre de 2003, nos comprometemos
a unir nuestras fuerzas con las de todos los pueblos del mundo en
una Alianza internacional contra el hambre.
Consideramos inaceptable que, a pesar de que en el mundo se produzca
gran abundancia de alimentos, más de 840 millones de personas
padezcan hambre y malnutrición. Ello equivale a que, en todo
el mundo, casi una persona de cada siete padece hambre crónica,
de las cuales una de cada cinco en países en desarrollo.
El hambre crónica significa que millones de niños
mueren antes de llegar a la adolescencia, que los adultos nunca
alcanzan su pleno potencial, y las comunidades y naciones quedan
estancadas en su camino hacia el desarrollo. El hambre en estas
proporciones representa un fracaso colosal de la humanidad.
Nosotros decimos que no se puede permitir que continúe esta
situación.
Los líderes del mundo aprobaron la Declaración de
la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 y reiteraron
su compromiso en la Cumbre Mundial sobre
la Alimentación: cinco años después
en 2002, pidiendo a los gobiernos, los organismos internacionales,
las organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil y el sector
privado que redoblaran sus esfuerzos y actuaran como una Alianza
internacional contra el hambre y lograran el objetivo de reducir
el hambre a la mitad para el año 2015.
La humanidad dispone del poder para realizar cambios: acabar con
el hambre, luchar contra la pobreza y la enfermedad, y eliminar
el analfabetismo. No podemos tolerar el hambre y la malnutrición.
Disponemos de las técnicas y los recursos para eliminarlos.
Lo que falta es la solidaridad humana y la voluntad política
Por estas razones, nosotros, los Embajadores de la FAO:
- prometemos alentar a las personas en todas partes a trabajar
juntos en una Alianza internacional contra el hambre;
- pedimos a todos que ayuden a las personas más desfavorecidas
del mundo a deshacer por fin el círculo vicioso del hambre
crónica, la pobreza y la subnutrición, y construir
un mundo en que todos tengan acceso seguro a alimentos sanos y
nutritivos;
- prometemos prestar nuestro apoyo a la misión de la FAO
de construir para las generaciones presentes y futuras un mundo
en el que impere la seguridad alimentaria;
- nos comprometemos a utilizar nuestros talentos y oportunidades
únicas para ayudar a sensibilizar a la gente y recabar
fondos para la lucha contra el hambre.
Para nosotros, la campaña para acabar con
el hambre es una cuestión de responsabilidad personal. Queremos
formar parte de una generación que logre este objetivo.
Unámonos, pues, todos en la Alianza internacional contra
el hambre
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