LA CONFERENCIA,
Reafirmando el "derecho inalienable a no padecer hambre y malnutrición", proclamado en la Declaración Universal sobre la Erradicación del Hambre y la Malnutrición, adoptada por la Conferencia Mundial de la Alimentación en 1974, y la necesidad de conseguir la seguridad alimentaria para todos, tal como figura en la Declaración sobre la Alimentación y la Agricultura del 50º Aniversario.
Reconociendo el hecho de que el hambre y la malnutrición pueden constituir una amenaza para la seguridad de los países, las regiones y la comunidad mundial.
Consciente de que 800 millones de personas no tienen todavía acceso a alimentos suficientes para satisfacer sus necesidades diarias básicas y asegurar su bienestar nutricional, que 199 millones de niños menores de cinco años adolecen de carencias de proteínas y calorías, y que a pesar de los progresos realizados para reducir la incidencia de la desnutrición, el hambre podría seguir afligiendo a unos 730 millones de personas en el año 2010 si no se adoptan las medidas oportunas.
Recordando las contribuciones realizadas por los gobiernos al consenso internacional alcanzado por la Conferencia Mundial de la Alimentación en 1974, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992, la Conferencia Internacional sobre la Nutrición de 1992, la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de 1994 la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de 1995 y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995, así como los acuerdos adoptados en otras conferencias y cumbres internacionales celebrados recientemente.
Recordando también la contribución positiva de organizaciones no gubernamentales, representantes del sector privado, círculos académicos y de investigación, medios de difusión y otros grupos, al éxito de los preparativos de dichas conferencias, a sus deliberaciones y a la aplicación posterior de sus recomendaciones.
Consciente de que las políticas aplicadas en la agricultura, pesca, silvicultura, industria, comercio, transporte, trabajo, cuestiones de género, sanidad y finanzas tienen repercusiones importantes sobre la seguridad alimentaria nacional, y que la obligación última de establecer las condiciones necesarias para la consecución de la seguridad alimentaria nacional y en los hogares incumbe a los más altos dirigentes políticos.
Consciente de la importancia de que los dirigentes de todo el mundo se reúnan para evaluar el estado de la seguridad alimentaria y se ocupen expresamente de garantizar la alimentación, que es la más básica de las necesidades humanas.
Reconociendo que las actividades para garantizar la seguridad alimentaria a todos los niveles, y sobre todo en los hogares, deberían realizarse dentro del marco del desarrollo sostenible, tal como se describe en el Programa 21.
Acogiendo con satisfacción las manifestaciones de apoyo de numerosos foros intergubernamentales de alto nivel a la convocación de una Cumbre Mundial sobre la Alimentación.
Expresando su aprecio por los esfuerzos del Director General para mantener una amplia serie de consultas sobre esta cuestión y asegurar que los preparativos técnicos sean de alta calidad, así como que los costos se reduzcan al mínimo.
Tomando nota de las recomendaciones del 108º período de sesiones del Consejo de que la Conferencia apruebe la convocatoria de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación en Roma, en noviembre de 1996 y que, en el Programa de Labores y Presupuesto de 1996-97, tome las disposiciones necesarias para contribuir a su éxito.
Expresando su gratitud por la contribución del Gobierno del Canadá en la fase inicial del proceso de la Cumbre mediante la acogida de la Reunión Ministerial sobre la Seguridad Alimentaria Mundial y los actos conmemorativos del Cincuentenario de la FAO:
| (a) | constituir un foro al más alto nivel político con el fin de alcanzar el consenso y compromiso mundiales necesarios para resolver el problema más fundamental de la humanidad: la inseguridad alimentaria; |
| (b) | sensibilizar a la opinión mundial sobre el problema de la inseguridad alimentaria y promover la búsqueda de soluciones; |
| (c) | examinar las novedades recientes y las perspectivas en cuanto a la situación de la seguridad alimentaria mundial, teniendo en cuenta las variaciones regionales y el comercio de los productos agrícolas; |
| (d) | establecer un marco normativo y aprobar un plan de acción, que habrán de aplicar los gobiernos, las organizaciones internacionales y todos los sectores de la sociedad civil para avanzar constantemente hacia la seguridad alimentaria universal; |
| (e) | intensificar la cooperación internacional para combatir el hambre y la desnutrición; y |
| (f) | contribuir a la estabilidad y la paz mundial mediante la consecución de una mayor seguridad alimentaria. |
| (a) | a representantes de todos los Miembros y Miembros Asociados de la FAO o de las Naciones Unidas, de sus organismos especializados o del Organismo Internacional de Energía Atómica; |
| (b) | a observadores de la Santa Sede; |
| (c) | a observadores de la Soberana Orden de Malta; |
| (d) | a observadores de la Organización para la Liberalización de Palestina; |
| (e) | a representantes de las Naciones Unidas, de sus organismos especializados y del Organismo Internacional de la Energía Atómica; |
| (f) | a observadores de otras organizaciones intergubernamentales pertinentes; |
| (g) | a observadores de organizaciones no gubernamentales y asociaciones del sector privado pertinentes. |
(Aprobada el 31 de octubre de 1995)