Naima Penniman

“Estamos llamados a abordar algunas injusticias estructurales profundas de nuestros sistemas alimentarios”.

Estados Unidos de América

Naima Penniman es la directora de programas de Soul Fire Farm (granja del fuego del alma) en los Estados Unidos de América. La granja de capacitación centrada en los afro-indígenas está ubicada en 32 hectáreas de tierra administrada históricamente por la comunidad Stockbridge-Munsee de la nación indígena mohicana.

La granja tiene como objetivo ayudar a las personas negras, indígenas y de color (BIPOC por sus siglas en inglés) a tener una participación y control mayores sobre sus sistemas alimentarios. Naima dice que la falta de acceso a alimentos saludables afecta de manera desproporcionada a las comunidades de color en la región.

“En esta época de crisis y escasez de alimentos, el 100% de nuestra cosecha se destina a las personas de nuestra comunidad que más lo necesitan, las personas que viven bajo el apartheid alimentario, las personas afectadas por el encarcelamiento masivo o los que pertenecen a nuestra comunidad de refugiados”, dice Naima.

Soul Fire Farm comenzó en 2010 como una granja familiar en el sureste de Albany, Nueva York. Ahora llega a más de 10 000 personas anualmente con diversas iniciativas y tiene más de 127 000 seguidores en las redes sociales.

Sus programas de desarrollo de la capacidad incluyen la formación de agricultores, iniciativas de reparación y devolución de tierras para agricultores del noreste, talleres de justicia alimentaria para jóvenes urbanos y educación para los encargados de adoptar decisiones públicas sobre temas sociales y políticos que afectan al acceso a los alimentos, todo con énfasis en la sostenibilidad medioambiental. La granja ofrece actualmente programas de capacitación y habilidades compartidas en línea en lugar de oportunidades presenciales este año debido a la pandemia.

Durante la pandemia de COVID-19, con su Programa de participación solidaria, la granja ha estado entregando alimentos a familias vulnerables y construyendo lechos de huertos elevados para hogares urbanos. También han proporcionado productos a granel asequibles a grupos comunitarios que trabajan en la primera línea de la respuesta a la pandemia.

“En realidad significa mucho para todos nosotros en el equipo poder embalar cajas de bayas, verduras, hierbas (tanto medicinales como culinarias), mermeladas y pesto, y poder llevar eso a las familias que, de lo contrario, no tendrían acceso”.

Esta heroína de la alimentación está desarrollando la capacidad de las comunidades para crear sistemas alimentarios más sostenibles, resilientes y equitativos.

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