Iman Turkman

“Estamos trabajando activamente todos juntos”.

Cisjordania

Iman es una maestra y agricultora que vive en Al Agrabanya, cerca de la ciudad de Nablus, en el norte de Cisjordania. La agricultura y el cuidado de la tierra han formado parte de su vida desde que era una estudiante.

En 2010, Iman y otras personas de su comunidad formaron una asociación para ayudar a las mujeres de esta aldea rural a generar fuentes de ingresos sostenibles. Comenzaron con Tatreez, el bordado tradicional palestino, luego expandieron las operaciones para incluir la producción de tomillo, perejil y algunas verduras.

“Cuando comencé a hablar con mi familia sobre mi intención de crear una asociación de mujeres, no creían que fuera a ser factible. ¡Míranos ahora!”

Las pérdidas de producción y procesamiento plantearon desafíos iniciales. Entonces en 2018 la FAO comenzó a proporcionar apoyo técnico y en especie a la asociación a través de un proyecto financiado por el gobierno canadiense, que incluyó la construcción de una planta de embalaje, lo que constituyó una adición esencial.

Antes de la construcción de esta casa, la asociación tendía a perder cantidades importantes de su producción por falta de protección contra la lluvia y el calor, lo que podía dañar las hortalizas de hoja verde. Desde entonces, las mujeres han reducido las pérdidas de producción en aproximadamente un 30%. En 2019 obtuvieron sus mayores ganancias hasta la fecha, vendiendo productos por un valor de 14 500 USD.

Hoy, Iman lidera aproximadamente a 50 mujeres: madres, hijas, esposas y maestras. Las agricultoras también utilizan la planta de embalaje para actividades de desarrollo de capacidades y, cuando es necesario, como refugio para amamantar bebés durante las pausas laborales.

Iman espera hacer más para impulsar la comercialización de productos, especialmente las hortalizas orgánicas.

“Tengo muchas ideas y las pondré en práctica cuando disponga del tiempo, y de los recursos”.

Esta heroína de la alimentación siempre está buscando formas nuevas de cultivar de manera sostenible y beneficiar a su comunidad.

Antes de la construcción de esta casa, la asociación tendía a perder cantidades importantes de su producción por falta de protección contra la lluvia y el calor, lo que podía dañar las hortalizas de hoja verde. Desde entonces, las mujeres han reducido las pérdidas de producción en aproximadamente un 30%. En 2019 obtuvieron sus mayores ganancias hasta la fecha, vendiendo productos por un valor de 14 500 USD.

Hoy, Iman lidera aproximadamente a 50 mujeres: madres, hijas, esposas y maestras. Las agricultoras también utilizan la planta de embalaje para actividades de desarrollo de capacidades y, cuando es necesario, como refugio para amamantar bebés durante las pausas laborales.

Iman espera hacer más para impulsar la comercialización de productos, especialmente las hortalizas orgánicas.

“Tengo muchas ideas y las pondré en práctica cuando disponga del tiempo, y de los recursos”.

Esta heroína de la alimentación siempre está buscando formas nuevas de cultivar de manera sostenible y beneficiar a su comunidad.

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