Li Zhifang

“Alguien debe ser valiente cuando empieza la batalla”.

China

La ciudad de Wuhan, en China, fue la primera comunidad importante que se enfrentó a las repercusiones de la enfermedad por coronavirus (COVID-19). Muchas personas se ofrecieron voluntarias para ayudar a sus vecinos residentes. Algunos entregaron alimentos y medicinas directamente a las personas confinadas en sus hogares. Otros respondieron teléfonos en la línea de atención directa de la comunidad.

Para Li Zhifang, director de comercialización de una cooperativa de productores locales, el desafío principal era encontrar maneras de mantener asequibles los precios de los alimentos y que los suministros de alimentos fueran accesibles.

Li es director de comercialización de la Cooperativa de Producción y Comercialización de Hortalizas Wuhan Qiangxin. Trabajó arduamente para estabilizar el suministro y los precios de las verduras en Wuhan durante el confinamiento. Al principio los precios de las hortalizas aumentaron drásticamente.

Li Zhifang tuvo que persuadir a los agricultores para que vendieran las verduras a precios normales. También ayudó a aumentar los repartos de productos de los miembros de la cooperativa a supermercados como Hema, Wushang y Zhongbai.

“Normalmente suministramos entre 6 000 y 8 000 raciones de hortalizas al supermercado Hema todos los días, y como máximo 10 000 raciones los fines de semana. Después del confinamiento de la ciudad, se repartieron hasta 32 000 raciones en un día”, dijo Li.

“Cuando las personas oyen esta cifra, algunas piensan que estábamos ganando mucho dinero. Pero en realidad, estábamos trabajando a pérdida”.

Li también se ofreció voluntario para ayudar al gobierno a distribuir verduras a algunas comunidades con escasez de alimentos frescos, incluidas las cercanas al mercado de mariscos de Huanan donde, debido a su proximidad con los primeros brotes de COVID-19, muchas personas se mostraron reacias a aceptar pedidos.

Durante el confinamiento de la ciudad él y su equipo entregaron a diario hasta 1 300 paquetes de hortalizas, cada uno con un peso aproximado de 8 kilos, y cada carga de vehículo con un peso de casi 5 toneladas.

Después de entregar las verduras, él y sus colegas tenían que desinfectarse antes de volver a casa. Una noche su hija, preocupada por su seguridad, le suplicó que dejara de trabajar.

Este héroe de la alimentación le dijo a su hija: “¿Has visto las películas de guerra? Alguien debe ser valiente cuando empieza la batalla. Si tú no lo haces y yo no lo hago, ¿Quién más lo haría?”

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