Artur Egemberdiev

“Estoy feliz de que hayan terminado los días de pesca ilegal para mí y para mis amigos”.

Kirguistán

Artur Egemberdiev una vez sintió que no tenía más remedio que depender de la pesca ilegal para alimentar a su familia de siete miembros. Vive en el centro de Kirguistán, en un pequeño pueblo rural a orillas del embalse de Toktogul, en la provincia de Jalal-Abad.

“Es difícil encontrar un trabajo digno en nuestra región, especialmente uno que puedas llevar en el corazón”, dice Artur.

A medida que se agotaban las poblaciones de peces, la familia de Artur a menudo pasaba hambre, pero su vida ha cambiado drásticamente.

Artur dirige ahora una empresa legal de piscicultura con la ayuda de un proyecto de la FAO financiado por el Gobierno de Finlandia.

La FAO lanzó en 2014 un proyecto de piscicultura para mejorar los medios de vida, los ingresos y la nutrición en la región. Gracias a este proyecto, Artur y otros pescadores formaron una pequeña cooperativa de acuicultura.

Los pescadores recibieron capacitación y materiales para construir un criadero de peces pequeño y una planta de fabricación de piensos. Crearon una empresa para suministrar jaramugos de trucha y alimentos para peces a los agricultores locales.

“Todos los días incubamos cuidadosamente los huevos y los criamos para venderlos a los agricultores de todo el sur de Kirguistán y, por supuesto, nos quedamos con algunos”.

Con la asistencia técnica recibida en el proyecto, Artur también comenzó a cultivar cultivos como maíz, semillas de mostaza y guisantes para el pienso para peces. Desde entonces, ha utilizado esta experiencia adquirida para ayudar a los nuevos piscicultores de la zona.

Cuando la enfermedad por coronavirus (COVID-19) llegó a la República Kirguisa y obligó a muchas personas de su región a quedarse sin ingresos ni alimentos, Artur y sus colegas utilizaron las ganancias de su empresa para ayudar a su comunidad local.

“La cooperativa compró alimentos y artículos domésticos para 26 de las familias locales más pobres”, dijo. “Se trataba de familias monoparentales, familias con discapacidades, familias encabezadas por abuelos y aquellos cuyo sostén principal del hogar no pudiera trabajar durante la crisis”.

 

Este héroe de la alimentación se enorgullece de hacer su parte para mejorar la seguridad alimentaria, en su hogar y en su comunidad.

Atrás