El Hambre Cero significa trabajar juntos para garantizar que todos, en todas partes, tengan acceso a los alimentos seguros, saludables y nutritivos que necesitan. Para lograrlo, debemos adoptar un estilo de vida más sostenible, trabajar con otros, compartir nuestro conocimiento y estar dispuestos a ayudar a cambiar el mundo: para mejor.

Nuestras acciones son nuestro futuro

Tras un período de retroceso, el hambre mundial vuelve a aumentar. En la actualidad, más de 820 millones de personas sufren subalimentación crónica, según el último informe de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018 de la FAO.

Los conflictos, los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático, la recesión económica y el rápido aumento de los niveles de sobrepeso y obesidad están invirtiendo el progreso logrado en la lucha contra el hambre y la malnutrición.

Ahora es el momento de corregir el rumbo. El mundo puede lograr el Hambre Cero si unimos fuerzas entre naciones, continentes, sectores y profesiones, y actuamos remitiéndonos a las pruebas.

El 70 por ciento de los pobres del mundo vive en zonas rurales donde la vida de las personas depende de la agricultura, la pesca o la silvicultura. Es por este motivo que el Hambre Cero exige una transformación de la economía rural.

Los gobiernos deben crear oportunidades para que se produzcan mayores inversiones del sector privado en agricultura, al tiempo que impulsan programas de protección social para las personas más vulnerables y conectan a los productores de alimentos con las zonas urbanas.

Los pequeños agricultores deben adoptar métodos agrícolas nuevos y sostenibles para aumentar la productividad y los ingresos. Garantizar la resiliencia de las comunidades rurales requiere un enfoque que respete el medio ambiente, que aproveche la capacidad de la innovación tecnológica y cree oportunidades de empleo estables y enriquecedoras.

Pero el empleo y el crecimiento económico no son suficientes, especialmente para aquellos que soportan el conflicto y el sufrimiento.

El Hambre Cero va más allá de la resolución de conflictos y del crecimiento económico, adoptando un enfoque a largo plazo para construir sociedades pacíficas e inclusivas.

Mientras millones de personas padecen hambre, 672 millones de personas sufren de obesidad y otros 1.300 millones tienen sobrepeso. Podemos cambiarlo.

El Hambre Cero es el elemento central del mandato de la FAO, ya que trabajamos para garantizar que las personas tengan acceso a suficientes alimentos de alta calidad para llevar una vida activa y saludable. La FAO recopila, analiza y difunde datos que ayudan al desarrollo y trabaja con los países para diseñar y aplicar políticas que tengan en cuenta los elementos polifacéticos del Hambre Cero.

La FAO hace un llamamiento mundial a los líderes para que aceleren las acciones relativas al Hambre Cero en 2030.