DIALOGO ENTRE LAS DIVERSAS PARTES INTERESADAS

Alimentos, seguridad, justicia y paz


"La existencia de un entorno pacífico y estable en
todos los países constituye una condición básica para
conseguir una seguridad alimentaria sostenible."

Plan de Acción
de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación

Los conflictos y la inseguridad alimentaria

1. Los conflictos armados son enemigos de la seguridad alimentaria. Hay una correlación demostrada entre la exposición de los países a conflictos externos o internos y el deterioro o el estancamiento a largo plazo de su seguridad alimentaria. Casi todos los conflictos, y especialmente los conflictos internos que han llegado a ser el modelo dominante de violencia en gran escala, afectan sobre todo a las zonas rurales y a sus poblaciones. Perturban la producción de alimentos debido a la destrucción material y al saqueo de cultivos y ganado, cosechas y reservas alimentarias; impiden y desalientan la agricultura; interrumpen las vías de comunicación a través de las cuales se realizan los intercambios de alimentos y se transporta incluso el socorro humanitario; destruyen el capital de las explotaciones agrícolas, obligan a enrolarse a varones jóvenes y sanos, apartándoles del trabajo agrícola, y suprimen ocupaciones que generan ingresos. Las consecuencias de los conflictos en la seguridad alimentaria suelen persistir mucho tiempo después de que la violencia se haya atenuado, a causa de los bienes destruidos, las personas muertas o heridas, las poblaciones desplazadas, los daños causados al medio ambiente y la alteración sufrida por los servicios sanitarios, educativos y sociales; aún más terribles son las minas terrestres diseminadas por las tierras agrícolas, que matan y mutilan a las personas y les disuaden de cultivar durante años-e incluso decenios- después de que haya cesado la violencia.

2. En los 15 últimos años se ha registrado un gran número de emergencias alimentarias debidas a factores tanto naturales como de origen humano. Este número ha fluctuado entre 20 y 30 en la mayoría de los años, pero ha tendido a aumentar durante el decenio de 1990, y especialmente en sus últimos años. Este aumento se ha debido sobre todo al incremento de los conflictos. La Figura 1 muestra un apreciable cambio de tendencia en las causas de las emergencias alimentarias. Mientras que en 1984 las catástrofes de origen humano sólo representaban el 10 por ciento aproximadamente del total de las emergencias, a finales de siglo eran un factor determinante en más del 50 por ciento de los casos. De los 1 204 millones de dólares que gastó el Programa Mundial de Alimentos en operaciones de socorro en el año 2000 (en comparación con 98 millones de dólares en 1978), 715 millones se destinaron a emergencias de origen humano y operaciones prolongadas en apoyo de desplazados internos y refugiados.

Figure 1: Tendencias en las causas de las emergencias alimentarias

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Fuente: FAO, El estado mundial de la agricultura y la alimentación, 2000.

3. Los efectos más importantes de todos los conflictos, y de todas las catástrofes naturales, son los sufrimientos, las lesiones y la muerte de hombres, mujeres y niños1. Sin embargo, las pérdidas materiales directas son también importantes, ya que reducen la capacidad de quienes sobreviven a los conflictos para subsistir y recuperarse. Esto resulta más evidente en la agricultura, donde la destrucción de los cultivos y el ganado provoca, en el mejor de los casos, una disminución de la seguridad alimentaria y, en el peor, hambre y muerte. La agricultura en pequeña escala, que es el medio básico de subsistencia de la población rural pobre, suele ser la más perjudicada; los pequeños agricultores y las personas que ya son pobres pierden a menudo los pocos bienes y herramientas que tienen, engrosando las filas de la población hambrienta. Las pérdidas económicas, los trastornos sociales y las alteraciones del suministro de alimentos y del acceso a ellos que provocan los conflictos pueden ser desastrosos, especialmente en los países de bajos ingresos donde no hay redes eficaces de seguridad social. Un reciente intento de medir las pérdidas de producción agrícola relacionadas con los conflictos en todos los países en desarrollo indicó que esas pérdidas son cuantiosas: durante los 28 años transcurridos entre 1970 y 1997, las pérdidas estimadas ascendieron a casi 121 000 millones de dólares a precios de 1995, es decir, un promedio de 4 300 millones al año (Figura 2)2. Esta cifra puede compararse con el costo de elevar el nivel de nutrición hasta el mínimo necesario: si se parte de la estimación teórica de que proporcionar alimentos suficientes para cubrir las necesidades de las personas subnutridas hasta un nivel mínimamente suficiente costaría unos 13 dólares por persona y año3, esa misma cantidad de dinero podría haber asegurado una ingestión suficiente de alimentos para 330 millones de personas subnutridas cada año. Una disminución de la subnutrición en esa escala superaría el efecto combinado de toda la ayuda alimentaria. Tanto en el decenio de 1980 como en el de 1990, las pérdidas causadas por los conflictos de los países en desarrollo excedieron del valor de la ayuda alimentaria total de todo tipo concedida a esos países. Durante todo el decenio de 1980, esas pérdidas ascendieron a unos 37 000 millones de dólares, mientras que el valor de la ayuda alimentaria fue de 29 000 millones (en ambos casos en precios corrientes).

Figura 2: Pérdidas de producción agrícola como resultado de conflictos en los países en desarrollo,
1970-1997

Fuente: FAO, El estado mundial de la agricultura y la alimentación, 2000.

4. Aunque los conflictos son la causa básica de las situaciones de inseguridad alimentaria graves o duraderas en muchos países, es igualmente cierto que las desigualdades socioeconómicas, la discriminación étnica sistemática, la negación de los derechos humanos, las polémicas en torno a la participación política o los agravios de larga duración con respecto a la asignación de tierras y otros recursos, son factores decisivos que pueden redundar en el estallido de conflictos, a menudo en combinación con un sistema de gobierno deficiente o con una explotación impulsada por una ambición o una codicia desmesuradas. Además, para resolver los conflictos cuando maduran y estallan, con un enorme costo humano y económico, afrontar sus causas básicas es una contribución fundamental al mantenimiento de la paz. El desarrollo sostenible, al remediar las causas internas que hacen de la sociedad un terreno fértil para el conflicto, incluidas la inseguridad alimentaria, la pobreza y la falta de desarrollo humano en sus diversos aspectos, es la piedra angular para la paz. El desarrollo de las regiones rurales, en las que vive la mayoría de la población pobre y subnutrida del mundo, desempeña una función importante en el fomento de un entorno pacífico y estable, en el que surgen oportunidades de acceso más equitativo a los recursos materiales, naturales, financieros e institucionales necesarios para asegurar medios de subsistencia sostenibles. Sin embargo, es evidente que el desarrollo sostenible no puede darse en medio de un conflicto efectivo o potencial, y que los conflictos prolongados destruyen los logros del desarrollo.

La naturaleza variable de los conflictos

5. El descenso del gasto militar mundial que siguió al final de la Guerra fría concluyó en 1998. Tras haber disminuido un 37 por ciento, el gasto militar mundial volvió a aumentar un 2 por ciento en 1999 y un 3 por ciento en 2000, hasta llegar a unos 800 000 millones de dólares. Este aumento se produjo en todas las regiones, registrando África y el Asia meridional el aumento más acusado entre las regiones en desarrollo (del 37 por ciento y el 23 por ciento, respectivamente, entre 1998 y 2000), y Rusia y los Estados Unidos el mayor aumento de volumen. Los nuevos pedidos hechos en el comercio de armas, en el que los cinco primeros proveedores en orden de importancia son miembros permanentes del Concejo de Seguridad, creció en 2000 por tercer año consecutivo hasta situarse en 37 000 millones de dólares; casi el 70 por ciento de esta cantidad se dirigió a países en desarrollo, tendencia que se ha mantenido estable en el decenio de 19904.

6. La naturaleza de los conflictos cambió notablemente en los últimos años del siglo XX. El modelo de Estado contra Estado está pasando a ser la excepción: de los 56 conflictos armados importantes que se registraron en el decenio de 1990-20005, sólo tres tuvieron un carácter interestatal; todos los demás fueron conflictos internos, aun cuando en 14 de ellos intervinieron tropas extranjeras en uno u otro bando. Por otra parte, mientras que la primera mitad del siglo estuvo dominada por las guerras entre Estados ricos, la inmensa mayoría de los conflictos contemporáneos tienen lugar en los países más pobres del mundo, correspondiendo a África y Asia el mayor número de conflictos internos en el último decenio. Las guerras y conflictos civiles son de hecho una causa importante de la falta de progreso en el mundo en desarrollo, cuestión en la que insisten cada vez más los donantes de ayuda y los organismos internacionales6. Los recursos naturales fácilmente comercializables, y en particular los minerales, pueden utilizarse para financiar a las partes contendientes, en lugar de fomentar el desarrollo, y con ello "los esfuerzos de desarrollo no sólo se ven obstaculizados o perjudicados, sino que son seleccionados como objetivos y contrarrestados activamente"7.

7. La tecnología se ha utilizado siempre para renovar y diversificar la gama de armamentos y otros medios de violencia utilizados en los conflictos. Las zonas de conflicto donde abundan las armas y la desorganización del Estado fomentan la difusión de todo tipo de armas, y la violencia mortífera de los conflictos parece haber aumentado con la tecnología. Sin embargo, la proliferación de armas pequeñas está teniendo también efectos devastadores en los litigios relacionados con problemas de tierras y de pastoreo, incluso en los países que no se consideran en conflicto. El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, hablando en el Consejo de Seguridad sobre los efectos de las armas pequeñas y de las armas ligeras sobre la población y la sociedad en todo el mundo, subrayó que el hecho de que las armas pequeñas exijan una capacitación mínima ha contribuido sin duda al reclutamiento de unos 300 000 niños combatientes en todo el mundo8.

8. La tecnología de la información, que es en sí misma un nuevo objetivo y un nuevo canal para el terrorismo cibernético, constituye también un medio complejo de comunicación accesible a personas y grupos propensos a la violencia, y facilita el acceso a información técnica sobre dispositivos de guerra y terrorismo, así como el establecimiento de contactos y redes para organizar acciones violentas, y permite la difusión de propaganda que induce a la violencia.

9. Los conflictos internos, ya sean de carácter étnico o revolucionario, ya estén asociados con la ineficiencia del Estado o con cambios de régimen que causan trastornos, surgen cuando grupos políticamente organizados, minorías nacionales, étnicas o de otro tipo o caudillos y otros elementos violentos de la sociedad, se rebelan contra los gobiernos, luchando también a menudo entre sí. Esta modalidad de conflicto hace que sea cada vez más difícil determinar quiénes son los protagonistas y cuáles son las vías jerárquicas por las que se puede tratar de mediar en el conflicto y ponerle fin.

10. En estas nuevas condiciones, resulta difícil distinguir a los combatientes de los civiles. Los combatientes no son ya soldados uniformados bajo el control del Estado. Tampoco son los combatientes las principales víctimas de los conflictos: ciudadanos pacíficos - mujeres, niños y ancianos - han pasado a ser el objetivo principal (posiblemente el 90 por ciento de las víctimas9) de las partes contendientes. Además de las personas muertas o heridas, las personas desarraigadas se cuentan por millones: unos 22 millones en 150 países para finales del año 2001, incluidos refugiados y personas que buscan asilo fuera de su país de origen, así como repatriados y otras personas.

11. Los mecanismos internacionales elaborados con el fin de controlar, prevenir y resolver conflictos se crearon para hacer frente al modelo de conflicto convencional entre estados: tropiezan con grandes dificultades para adaptarse a las nuevas formas de violencia colectiva, que en su mayor parte tienen lugar dentro de un territorio soberano, estando en ocasiones poco clara la responsabilidad del gobierno. Sin embargo, al mismo tiempo muchos de los conflictos actuales tienen importantes dimensiones y repercusiones regionales e internacionales. Aun cuando la "zona de turbulencias" esté situada en gran medida en países en desarrollo, los países industrializados no están totalmente aislados.

12. La distinción entre guerras intraestatales e interestatales ha dejado de estar clara. Casi todas las guerras que surgen dentro de un solo Estado tienden a superar sus fronteras, afectando a los países vecinos o localizándose alguna de las partes externas o trasnacionales muy lejos del lugar de los combates. Los daños colaterales de las batallas cercanas, la interrupción de las líneas de suministro de insumos, las perturbaciones del comercio, la percepción más acusada de riesgo por parte de posibles inversores y los recursos empleados en ayudar a los refugiados tienen efectos negativos indirectos para los países vecinos. En la mayoría de los casos, la población huye a través de la frontera más cercana, desestabilizando a veces enteras regiones, lo que se traduce en un ulterior conflicto y un aumento del número de refugiados. La afluencia acelerada de refugiados y personas que buscan asilo, el aumento del costo de los esfuerzos internacionales o regionales para restablecer y mantener la paz, el terrorismo internacional y la desestabilización de la economía mundial afectan a todos los países, ricos o pobres, cercanos al escenario de la guerra o alejados de él. El hundimiento de los sectores del turismo y los transportes que siguió a los ataques terroristas sin precedente del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos es un notable ejemplo de estas últimas consecuencias.

Paz, seguridad alimentaria y justicia

13. "El hambre en cualquier parte amenaza a la paz en todas partes."10 La pobreza y la privación se consideran las causas básicas de los conflictos y la violencia civil endémicos.11 "La pobreza persistente y la opresión pueden conducir al desamparo y la desesperación. Cuando los gobiernos no satisfacen las necesidades más básicas de estas personas, esos Estados ineficientes pueden convertirse en focos de terrorismo."12 La privación tiene un carácter predominantemente rural, ya que siete de cada diez personas pobres (con unos ingresos inferiores a un dólar diario) viven en zonas rurales; entre ellas, las personas subnutridas representan el nivel más extremo de pobreza y deben constituir el objetivo prioritario de las iniciativas para reducirla.

14. Las diversas formas de competencia interestatal, los conflictos nacionales, étnicos o religiosos, los litigios por el control de territorios o recursos e incluso el legado del imperialismo y el colonialismo en la época moderna siguen teniendo repercusiones incluso después del final de la guerra fría, que durante largo tiempo alimentó y configuró muchos de los choques violentos que tuvieron lugar en todo el mundo. Los conflictos en torno a los recursos naturales, especialmente minerales, se están haciendo relativamente más frecuentes (Figura 3).

Figura 3: Tipos de conflictos

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Fuente: Instituto de Investigación sobre Conflictos Internacionales de Heidelberg (1999), base de datos de Kosimo.

15. En algunos casos, se compite por el control de minerales muy valiosos que financian también las guerras; en otras ocasiones, la propiedad concentrada de unos recursos difusos como la tierra y el agua puede dar lugar a conflictos, como subrayó el Secretario General de las Naciones Unidas: "Los conflictos y las ocupaciones de explotaciones agrícolas recientes en los países del África meridional y las luchas entre pastores y agricultores sedentarios en el África oriental subrayan la importancia del acceso a los recursos terrestres por los pobres como base para la paz y el desarrollo sostenible. Análogamente, en América Latina la concentración de la propiedad de la tierra, en conjunción con la pobreza, es una de las cuestiones clave que sirven de base a conflictos inveterados en dicha región. Donde la necesidad de satisfacer necesidades alimentarias familiares lleva a las personas a agotar los recursos naturales o a valerse de recursos naturales degradados,... las actividades de desarrollo de recursos naturales y otras intervenciones de ordenamiento del suelo y los recursos... pueden ayudar a prevenir conflictos basados en tensiones en torno a unos recursos naturales limitados o relacionados con ellos" 13.

16. Para prevenir los conflictos y restablecer la paz deben seguirse muchas vías; pero para conseguir resolverlos de forma duradera e impedir que se añada nueva leña al fuego de la violencia latente, es necesario abordar no sólo los conflictos sino también "las profundas causas socioeconómicas, culturales, ambientales, institucionales y políticas y otras causas que a menudo son la raíz de los síntomas inmediatos de los conflictos"14. La inseguridad alimentaria es una de ellas.

17. La cuestión de las causas finales de la violencia y los conflictos colectivos recientes o más antiguos ha sido objeto de amplios estudios por parte de especialistas, que han propuesto una multitud de interpretaciones diversas: todas esas teorías han recurrido a aspectos de la transformación social como factor dominante para explicar la acción colectiva violenta, especialmente en el medio rural15. Sin embargo, los conflictos modernos ponen de manifiesto que en muchos de los países más pobres, gravemente afectados por disturbios endémicos, las convulsiones sociales son el resultado de la dramática falta de un desarrollo económico que permita satisfacer las crecientes aspiraciones de una población en aumento. Una de las principales razones de la violencia es la profunda insatisfacción de sectores de la sociedad (tanto urbanos como rurales) que desafían en último término al Estado. La respuesta inadecuada del Estado a esos desafíos, debido a que el desarrollo de las instituciones políticas está a la zaga del cambio social y económico, puede también explicar en parte la violencia16. Un sistema democrático de gobierno, por una parte, y la vitalidad de las organizaciones de la sociedad civil, por otra, son ingredientes fundamentales para neutralizar la acumulación de agravios dentro de la sociedad.

18. Los conflictos tienen su raíz en los sentimientos de frustración, injusticia y desesperación que albergan amplios sectores de la sociedad, alimentados por la pobreza, la desigualdad y la discriminación. Lo que activa la revuelta no es sólo la pobreza "absoluta" sino también la "relativa"; y no es solo la desigualdad lo que está aumentando actualmente, sino también la conciencia de la desigualdad, que muchos desposeídos identifican con la injusticia. Aunque casi todos los pueblos y aldeas del mundo están actualmente conectados por medio de la radio, y a menudo la televisión, a la información mundial, estos canales de comunicación transmiten mensajes destinados a inducir niveles más altos de consumo en quienes tienen los medios de adquirirlos; exhiben en forma ostentosa estilos de vida y productos de consumo que están muy lejos del alcance de la inmensa mayoría de la población de los países pobres. Una de las consecuencias de la globalización de la información y las comunicaciones es que las disparidades en los ingresos se perciben actualmente no solo en el ámbito de cada sociedad nacional, sino también a escala mundial. Mientras que la desigualdad en los ingresos dentro de los países no parece seguir una tendencia generalizada y discernible, la desigualdad internacional ha aumentado espectacularmente la distancia que separa a las regiones más pobres de las más ricas, distancia que parece ser aún mayor si se comparan los distintos países. En 1960, la mayoría de las regiones en desarrollo tenían unos ingresos per cápita (expresados en paridad de poder adquisitivo) equivalentes a una décima parte aproximadamente del promedio de los países de la OCDE; a finales de siglo, la distancia para los países menos adelantados y el África subsahariana se había duplicado, hasta llegar a casi una vigésima parte.

19. Una consecuencia de estas tendencias, en lo que respecta tanto al nivel como a la conciencia de la desigualdad, es que amplios sectores de la población, especialmente los jóvenes, ya sean de países pobres o ricos, llegan al convencimiento de que el mundo en que han de vivir es fundamentalmente injusto. El concepto fatalista de que "uno está destinado a ser pobre, porque el mundo es como es", ha perdido mucho terreno, con lo que a los promotores de la violencia les resulta más fácil lograr apoyo y atraer seguidores. La transformación, en los últimos años, de las reuniones de los dirigentes más poderosos en el mundo en encuentros arriesgados que movilizan un aparato de protección propio de tiempos de guerra muestra lo rápidamente que ha avanzado la violencia de la protesta contra la falta de equidad percibida, sobre la base de una nueva y extendida visión pesimista del mundo y del modo en que está gobernado. Pero estas tendencias perturbadoras, que atraen fácilmente la atención, no deberían ocultar la vitalidad vibrante y creciente de las organizaciones de la sociedad civil que se movilizan voluntariamente para promover el conocimiento de los problemas locales y mundiales del desarrollo, la sostenibilidad, la justicia y la paz, para debatir formas de acción nuevas y creativas y para emprender una multitud de iniciativas constructivas a nivel local, nacional, regional e internacional.

La contribución de la seguridad alimentaria y el desarrollo agrícola a un mundo pacífico

20. La lucha por la paz, la lucha contra la inseguridad y los conflictos sociales, debe incluir una acción decidida contra la pobreza, la desigualdad, la injusticia y la forma de pobreza más extrema, que es también la que más induce la dependencia: la de quienes padecen hoy y padecerán mañana hambre e inseguridad alimentaria. El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en sus observaciones generales sobre el derecho a una alimentación suficiente, preparadas en respuesta a la petición de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de "esclarecer el contenido del derecho a una alimentación suficiente y del derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre", afirmó que "el derecho a una alimentación adecuada está inseparablemente vinculado a la dignidad inherente de la persona humana y es indispensable para el disfrute de otros derechos humanos consagrados en la Carta Internacional de Derechos Humanos. Es también inseparable de la justicia social, pues requiere la adopción de políticas económicas, ambientales y sociales adecuadas, en los planos nacional e internacional, orientadas a la erradicación de la pobreza y al disfrute de todos los derechos humanos por todos" 17.

21. Suscita grave preocupación el hecho de que la vigilancia sistemática por parte de la FAO de los progresos en la consecución del objetivo de la CMA de 1996 "reducir a la mitad el número de personas subnutridas en el mundo no más tarde del año 2015" sigue mostrando que, año tras año, esos progresos son insuficientes y desiguales. Según los datos más recientes, el número de personas subnutridas ha disminuido en seis millones al año como promedio durante el ultimo decenio, con lo que la magnitud de las reducciones futuras que serán necesarias si se quiere alcanzar el objetivo en la fecha establecida se eleva a 22 millones al año18. Pero ese mismo estudio, al señalar que unos pocos países han mejorado considerablemente la situación de su seguridad alimentaria desde 1990 mientras que la mayoría han sufrido un deterioro, revela una vez más que, donde hay recursos disponibles para el desarrollo de la agricultura, el hambre retrocede, mientras que avanza donde esos recursos disminuyen (Cuadro 1).

Cuadro 1: Variaciones en los recursos destinados a la agricultura, en relación con los resultados de distintos grupos de países con respecto a la reducción del número de personas subnutridas, 1990-92 a 1997-99

Grupos de países

Capital social neto en la agricultura por trabajador

Asistencia externa a la agricultura
por trabajador

 

(Dólares EE.UU.)

(Dólares EE.UU.)

Grupos que han obtenido los mejores resultados

88

5,3

Grupos que han obtenido los peores resultados

-158

-31,0

Fuente: FAO, El estado de la seguridad alimentaria en el mundo 2001.

22. Los estudios realizados por la FAO sobre las perspectivas para el futuro llegan además a la conclusión de que, a menos que se introduzcan cambios decisivos en las políticas de desarrollo agrícola y seguridad alimentaria, es poco probable que se alcance el objetivo de la Cumbre para el año 2015, e incluso tal vez para el año 203019. Sin embargo, nunca antes de ahora ha estado el mundo tan bien dotado de los recursos financieros y técnicos necesarios para asegurar que todas las personas tengan acceso a alimentos suficientes. Por lo tanto, la cuestión es saber si lo que le falta es empeño político.

23. La comunidad internacional se está esforzando por responder a los nuevos desafíos. En el curso de las Conferencias mundiales celebradas en el decenio de 1990 y en la Asamblea del Milenio, la reducción y eliminación de la pobreza y el hambre se ha planteado como el objetivo fundamental del desarrollo en el siglo XXI. Como se afirma en el Consenso de Monterrey, "la paz y el desarrollo se refuerzan mutuamente". Lo que durante siglos se ha aceptado como un aspecto normal, aunque lamentable, de la condición humana se considera actualmente un escándalo que ha de erradicarse. La conciencia mundial, gracias a unas comunicaciones instantáneas en todo el mundo, está al corriente de las pérdidas de vidas que se producen en lugares lejanos como consecuencia de catástrofes naturales o de origen humano, pérdidas que en otros tiempos habrían pasado inadvertidas fuera de los círculos más allegados. En la actualidad, las fronteras de la preocupación moral coinciden con las del planeta.

24. Eliminar el hambre no es sólo un imperativo moral: es también económicamente ventajoso porque eleva la productividad, aumenta los ingresos, crea empleos y hace crecer la demanda de bienes y servicios en toda la economía. Es también una contribución necesaria a las numerosas vías que han de seguirse para reducir la violencia y promover una paz duradera. En un estudio encargado por Future Harvest, fundación creada por el ex Presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter, se llegaba a la conclusión de que "la rehabilitación de la agricultura es una condición esencial para el desarrollo, para reducir la pobreza y evitar la destrucción del medio ambiente y para reducir la violencia. El mal estado de la agricultura tiene graves repercusiones para el desarrollo socioeconómico y la paz sostenible. También consideramos que un buen sistema de gobierno es fundamental para crear unas condiciones propicias para la agricultura, rompiendo de este modo el círculo vicioso de pobreza, escasez y violencia. Los problemas básicos no son meramente técnicos: están directamente relacionados con la forma en que los seres humanos organizan sus actividades y el modo en que hacen frente a las crisis naturales y de origen humano"20.

25. Es necesario aplicar unas políticas que promuevan el crecimiento y distribuyan ampliamente sus beneficios entre la sociedad. El desarrollo agrícola, como parte de los cambios económicos y sociales que permiten a las personas pobres tener un mayor control sobre los recursos productivos y los factores sociales que configuran sus medios de subsistencia, es indispensable para aumentar la seguridad alimentaria de la población rural y crear un entorno más pacífico y estable. Un crecimiento equitativo y unas políticas favorables a las personas pobres son fundamentales no sólo para evitar que estallen conflictos, sino también en las situaciones inmediatamente posteriores a éstos.

26. El mandato de la FAO de elevar los niveles de nutrición y vida y mejorar las condiciones de la población rural, "y contribuir así a la expansión de la economía mundial y a liberar del hambre a la humanidad21" le asigna la responsabilidad especial de contribuir a alcanzar el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de eliminar la inseguridad alimentaria en sus manifestaciones tanto crónicas como de emergencia, valiéndose de las sinergias y la colaboración con los otros organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma, la instituciones técnicas y financieras del sistema de las Naciones Unidas y las organizaciones regionales, y en asociación con las ONG y las OSC. La FAO se esfuerza por fomentar un desarrollo agrícola y rural sostenible, prestando especial atención a los pequeños productores y a los campesinos pobres que dependen de la agricultura en los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos. Recoge, analiza y difunde datos e información sobre la inseguridad alimentaria y las posibles amenazas a este respecto con que se enfrentan las personas y los grupos vulnerables, a fin de señalarlos a la atención de la comunidad internacional. Toma medidas para ayudar a las poblaciones rurales afectadas por catástrofes a recuperar la capacidad de valerse por sí mismos mediante la rehabilitación agrícola.

27. La paz es un bien preciado de la humanidad. Pero es un bien del que muchas personas no han disfrutado durante decenios. Millones de personas se han visto privadas de la paz durante gran parte de su vida, mientras que un número aún mayor, y posiblemente toda la humanidad, pueden sufrir la amenaza de verse privadas de la paz y la estabilidad, si no para ellas mismos, para sus hijos. La paz verdadera y duradera es un bien en sí misma, pero es también un síntoma de que las personas viven en armonía con sí mismas y con los demás. De otro modo la paz será solo un objetivo difícil de alcanzar, una apariencia mantenida mediante una violencia reprimida, debilitada por un sentimiento de frustración e impotencia, que acabará siendo amenazada por la revuelta.

28. Son cada vez más las voces que se levantan en favor de una acción para eliminar el hambre, la pobreza y la injusticia que constituyen la base social de la violencia: una acción a nivel local y nacional por parte de los gobiernos y de sus colaboradores de la sociedad civil, una acción a nivel regional e internacional por parte de los gobiernos en mutua cooperación y por parte de las instituciones y organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales. Es necesaria una acción para promover y apoyar el desarrollo de unas sociedades bien gobernadas, donde todos los sectores de la sociedad, hombres y mujeres por igual, compartan de forma equitativa derechos y obligaciones. Es necesaria una acción para eliminar los obstáculos sociales, institucionales, políticos y económicos que impiden a las personas más vulnerables conseguir que su opinión sea tenida en cuenta, participar en la adopción de decisiones que afectan a su vida, tener acceso a recursos productivos, disfrutar del desarrollo humano y del derecho a tomar iniciativas; y es necesaria una acción para que las personas privadas de sus medios de subsistencia, momentáneamente o de forma duradera, se beneficien de la solidariedad nacional e internacional. Es necesaria una acción para incorporar en la planificación macroeconómica y en la asistencia financiera y estructural internacional consideraciones relacionadas con la paz, y tener sistemáticamente en cuenta las formas en que las políticas públicas y la ayuda al desarrollo influirán probablemente en la seguridad alimentaria, la equidad y la pobreza. Los medios para poner en práctica esa acción son los que, hace cinco años, indicó con precisión la comunidad internacional reunida para refrendar el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Se está agotando el tiempo para conseguir que las palabras se transformen en hechos.

 

1 Más de 4 millones de personas han perecido en conflictos violentos desde 1989, y 37 millones han tenido que desplazarse ya sea dentro de sus países o fuera de ellos como refugiados. Las minas terrestres antipersonal causan más de 25 000 víctimas cada año y obstaculizan la reconstrucción y el desarrollo (Banco Mundial, 2000).

2 Se trata de estimaciones de pérdidas causadas por guerras y limitadas a los efectos directos sobre la producción agrícola, que no incluyen las pérdidas de capital o los efectos indirectos (FAO, El estado mundial de la agricultura y la alimentación (SOFA) 2000).

3 La FAO (1996), "Seguridad y asistencia alimentarias", Documento técnico de referencia No.13 de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.

4 Los datos sobre el gasto militar y el comercio de armas están tomados de las fuentes siguientes: Centro Internacional de Conversión de Bonn, Conversion Survey 2001;Instituto Internacional para la Investigación de la Paz de Estocolmo, Annual Report 2001; Instituto Internacional de estudios Estratégicos, The Military Balance 2001/2002; Organismo de Control de Armamento y Desarme de los Estados Unidos, Base de Datos World Military Expenditures and Arms Transfer.

5 Por "conflicto armado importante" se entiende un conflicto que entraña la utilización de armas entre fuerzas militares de dos o más gobiernos, o de un gobierno y al menos un grupo armado organizado, como resultado del cual se producen al menos 1000 muertes relacionadas con los combates en un solo año y en el que el objeto de la disputa es el control del gobierno o del territorio (Anuario del SIPRI, 2001).

6 Addison T. y S. Mansoob Murshed (2001), "From conflict to reconstruction: reviving the social contract", WIDER discussion paper n. 2001/48; DFID (2001), "The causes of conflict in Africa"; Banco Mundial (2001) "Development cooperation and Conflict"; Naciones Unidas (2000) "Report of the UN-SG on the work of the organization".

7 Secretario de Estado Sigrun Mogedal, Ministro de Asuntos Exteriores de Noruega (2001), "The Economics of Civil War", documento presentado en la Conferencia sobre Economía y Política de la Guerra Civil, Oslo, Noruega.

8 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Armas Ligeras en todos sus Aspectos (2001).

9 Banco Mundial, Informe sobre el Desarrollo Mundial 1997; PNUD, Informe sobre el Desarrollo Humano 1998.

10 Swaminathan, M.S. (1994), "Uncommon opportunities: an agenda for peace and equitable development", Informe de la Comisión Internacional para la Paz y la Alimentación, Londres.

11 Comisión Bruntland (1987), "Our Common Future", Informe de la Commisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo; Secretario General de las Naciones Unidas, Boutros Boutros Ghali (1995) "Agenda for Development".

12 Presidente de los Estados Unidos George W. Bush (2002), discurso pronunciado en el Banco Interamericano de Desarrollo.

13 Informe del Secretario General de las Naciones Unidas al Consejo de Seguridad sobre la Prevención de Conflictos Armados, Junio de 2001 (A/55/985-S/2001/574).

14 Ibid.

15 de Soysa, I. y N.P.Gleditsch (1999), "To cultivate peace: agriculture in a world of conflict", Informe del Instituto Internacional de Investigaciones de la Paz, Oslo (PRIO).

16 Huntington (1968), "Political order and changing societies".

17 Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación General 12 (E/C.12/1999/5).

18 FAO, El Estado de la Seguridad Alimentaria en el Mundo (SOFI) 2001.

19 FAO (en preparación), "La agricultura hacia 2015/2030".

20 De Soysa I. y N.P. Gleditsch, ibid. La cursiva es de los autores.

21 Preámbulo de la Constitución de la FAO.

 

 

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FAO, 2002