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Aunque hoy en día apenas el 17 por ciento del total de
la superficie agrícola cuenta con irrigación, en
esas tierras se produce el 40 por ciento de los alimentos del
mundo. Algunas regiones podrían contar con mucha más
irrigación, en especial con pequeños sistemas de
riego. Pero gran parte de las tierras irrigadas corren peligro
de saturarse de sal, lo que reduce las cosechas y puede dañar
las tierras e impedir su recuperación. La salinización
está reduciendo la superficie irrigada del mundo entre
1 y 2 por ciento al año, con mayor intensidad en las regiones
áridas y semiáridas.
"No se conocen las cifras exactas, pero parece estar saturado
de sales por lo menos el 8 por ciento de las tierras de regadío
del mundo,"afirma el experto de la FAO en recursos hídricos,
Julián Martínez Beltrán. "En las regiones
áridas y semiáridas, ese porcentaje es de alrededor
del 25 por ciento".
¿Qué produce la salinidad?
Conforme el agua desgasta las rocas y los suelos, pequeñas
cantidades de las salas minerales que contienen llegan a los ríos
y a los acuíferos y, por lo tanto, al agua de riego. Si
se utiliza muy poca agua en una parcela, las sales no se van,
se quedan en el suelo.
Pero demasiada agua es un peligro todavía mayor para el
suelo, porque causa anegamiento y sube el nivel freático.
El suelo entonces se comporta como una esponja, y chupa el agua
hacia la zona de las raíces por acción capilar.
Este efecto puede hacer subir el agua aproximadamente un metro
y medio, según el suelo de que se trate. El agua entonces
se evapora, y las sales quedan alrededor de las raíces,
lo que interfiere con su capacidad de absorber agua. Este proceso
es particularmente acelerado en las regiones áridas.
¿Qué se puede hacer?
El Dr. Martínez Beltrán señala que los agricultores
deberían utilizar la cantidad de agua que necesitan realmente
las plantas, y un poco más para asegurar que las sales
se separen por lixiviación, pero nada más. Los agricultores
además deberían investigar si tienen un problema
de salinidad. "En algunos casos, el único indicio
es la disminución de las cosechas, que podría no
ser evidente durante algún tiempo", explica. "Pero
puede haber síntomas patentes, como una leve costra en
el suelo y una textura blanda".
Existen métodos para evitar o corregir la salinización:
Lixiviación: con un poco más del agua necesaria
para las plantas - pero no demasiada - las sales se apartan por
lixiviación de la zona de las raíces y se mandan
a los acuíferos, siempre que haya suficiente drenaje natural.
Drenaje: el agua salina se puede desaguar mediante surcos
o tubos subterráneos. Sería posible rehabilitar
hasta un tercio de las tierras anegadas y salinas con una mejor
gestión del drenaje, a través de una variedad de
métodos para atender la situación local. Por ejemplo,
en los últimos 30 años, el programa nacional de
drenaje de Egipto ha tratado el anegamiento y la salinidad mediante
distintos tipos de drenajes y con centrales de bombeo. Además
de incrementar el drenaje, este método permite utilizar
de nuevo el agua drenada.
Inundación: A veces es posible bonificar las tierras
muy salinas, inútiles ya para la agricultura, mediante
la inundación y el drenaje. Aunque es un método
costoso, puede resultar económico según el valor
de las tierras y de los cultivos. (Se ha considerado que este
tipo de bonificación pudiera reunir los requisitos de los
mecanismos para un desarrollo limpio, del Protocolo de Kyoto,
porque las tierras agrícolas otra vez productivas eliminan
carbono de la atmósfera). Si las tierras todavía
pueden producir, los agricultores pueden sembrar un cultivo de
bonificación que tolere cierto grado de salinidad y utilice
mucha agua de riego, como el arroz.
Utilización más eficaz del riego: El riego con aspersores
puede utilizar el agua con mayor eficacia que la irrigación
de superficie, pero también puede depositar las sales sobre
las plantas mismas si el agua es salina. Es todavía mejor
la irrigación por goteo, en la que se aplica una cantidad
medida de agua en la zona exacta y alrededor de la planta.
Algunos cultivos toleran más la sal que otros. Pero a veces
los agricultores - y aun regiones enteras - necesitan reorganizar
sus cultivos. Esto puede ser todavía más rentable.
En Cabo Verde, por ejemplo, los agricultores han estado pasando
de la caña de azúcar, que consume mucha agua, a
cultivos hortícolas de gran valor, como los tomates, que
se riegan por goteo. La producción hortícola nacional
se triplicó entre 1991 a 1999, con un volumen de 17 mil
toneladas.
"Sabemos que la salinización es un serio problema,
y los agricultores y los técnicos necesitan más
información para elaborar las estrategias adecuadas",
afirma el Dr. Martínez Beltrán. 'Fao Irrigation
and Drainage Papers' contiene las directrices para evaluar la
salinidad del suelo sobre el terreno, y elaborar sistemas de drenaje
que contribuyan a evitar la salinización. La FAO también
ha producido manuales de capacitación adecuados para el
personal de extensión y para los agricultores avanzados.
Se están haciendo estudios para determinar la viabilidad
de la telepercepción (imágenes tomadas por satélites)
para levantar los mapas de las zonas afectadas por la sal.
Casi 800 millones de personas carecen de una nutrición
adecuada en el mundo en desarrollo, y la salinización podría
poner en peligro hasta el 10 por ciento de la cosecha mundial
de cereales. La irrigación sostenible y la gestión
del drenaje son asuntos que requiere atención inmediata.
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