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Las poblaciones urbanas crecen constantemente. ¿Cómo
repercute en su seguridad alimentaria y en la inocuidad de sus
alimentos?
Es probable que la urbanización engulla las tierras productivas
y ejerza todavía más presiones sobre la producción
de alimentos. Esto sube el costo de todas las actividades relacionadas
con la producción de alimentos y su traslado a las ciudades,
y exige enormes inversiones. Las consecuencias son todavía
más críticas en los lugares donde la infraestructura
y los servicios, como el transporte, los almacenes, los mataderos
y los mercados ya están demasiado saturados, como ocurre
en casi todas las ciudades del mundo en desarrollo. Si la población
está creciendo entre 9% y 10% al año, como sucede
en las ciudades africanas, se duplicará en menos de un
decenio. En América Latina las ciudades crecen más
lentamente, pero la población urbana ya es el 75% y sigue
aumentando.
¿Cómo ayuda la producción urbana de alimentos
a mejorar la seguridad alimentaria en las ciudades?
La agricultura urbana contribuye a alimentar a la población
de las ciudades. Unos 200 millones de granjeros urbanos en todo
el mundo suministran alimentos para 700 millones de personas.
Con todo, la producción urbana de alimentos entraña
muchos riesgos, sobre todo de contaminación. Recientemente
asistí a una zona agrícola urbana en México,
próxima a un río donde llegan todas las aguas residuales
de la población cercana. Estos granjeros utilizan el lodo
para preparar los semilleros y el agua para regar las hortalizas.
Les pregunté a las autoridades si se daban cuenta del peligro
de esta actividad y respondieron que no podían hacer nada
porque carecían de los medios económicos y técnicos
necesarios.
Desafortunadamente el riesgo sanitario ha dado motivo a que las
autoridades traten de impedir la producción urbana de alimentos,
en vez de encontrar soluciones a la contaminación. No se
trata de asumir una posición antiproductiva, sino de facilitar
la producción de alimentos en condiciones de sanidad. La
producción urbana es una fuente de alimentos muy importante,
por ejemplo hortalizas, fruta y carne, que suelen faltar en la
alimentación de las familias de escasos ingresos.
Una de las claves para mejorar la seguridad alimentaria y
la inocuidad de los alimentos en las ciudades es mejorar la cadena
de suministro y distribución de los alimentos. ¿Cómo
funciona?
La cadena de suministro y distribución de alimentos es
el conjunto de actividades de las zonas rurales, periurbanas y
urbanas que proporciona a los hogares urbanos una variedad de
productos alimentarios. La cadena se inicia con la producción
de los alimentos e incluye el acopio de los alimentos, envasarlos,
transportarlos, almacenarlos, transformarlos, comprarlos y venderlos,
tanto al mayoreo como al por menor, así como la venta ambulante.
La eficiencia de esta cadena sin duda es importante, así
como su capacidad de proporcionar suministros estables de alimentos
inocuos y de buena calidad. Sin embargo, no basta para garantizar
la seguridad alimentaria. El que no tiene dinero, queda fuera
del sistema. Y una cadena eficiente no resuelve el problema de
tener malos hábitos de alimentación.
¿Qué función desempeñan los gobiernos
en la creación de condiciones adecuadas para alimentar
a las ciudades?
En la mayor parte de los países en desarrollo, compete
a los gobiernos y a las autoridades locales regular la higiene
y el comercio de los alimentos. Ellos construyen y administran
los mercados, y son los responsables de la construcción
de carreteras, fundamentales para llevar los alimentos a los mercados.
Las ciudades en crecimiento necesitan cada vez más infraestructura,
servicios de transporte, mataderos.
Desgraciadamente, los aspectos del suministro y la distribución
de alimentos a menudo se toman en cuenta en las decisiones de
planificación y gestión urbanas sin un conocimiento
cabal de la compleja interrelación de las actividades.
En consecuencia, los mercados anteriores no reciben mantenimiento,
los nuevos se subutilizan y surgen conflictos entre los productores,
los comerciantes y los vendedores ambulantes de alimentos.
Se están dando cada vez más responsabilidades a
las autoridades locales debido a los programas de descentralización,
pero a menudo sin los recursos económicos, humanos y técnicos
necesarios. Hay que tener presente que hay ciudades cuyas autoridades
municipales cuentan con un presupuesto de un dólar diario
por habitante. Con un presupuesto semejante, hay que recurrir
al sector privado. Con recursos humanos competentes las autoridades
locales pueden hacer más pertinentes y sostenibles sus
programas de intervención y crear condiciones favorables
para incrementar la inversión privada.
¿Qué función desempeñan los gobiernos
centrales o nacionales?
Lo que ocurra una ciudad también es consecuencia del contexto
nacional. Por ejemplo, lo que haga un gobierno central para combatir
la inflación también determinará el costo
de los alimentos en el ámbito local. Si hay o falta un
suministro suficiente de alimentos accesibles e inocuos en una
ciudad también depende de cuánto invierte el gobierno
central en producción agrícola y en el desarrollo
de las zonas rurales. Estos dos niveles de inversión pública
a veces se contraponen, y a menudo falta coordinación entre
ambos.
¿Cómo contribuye la FAO a la seguridad alimentaria
y a la inocuidad de los alimentos en las ciudades?
La FAO siempre ha ayudado tiempo a los gobiernos centrales a incrementar
la seguridad alimentaria, sobre todo en las zonas rurales, mejorando
los sistemas de producción y comercialización, determinando
a los grupos vulnerables, previendo los niveles de producción
y creando sistemas de alerta para evaluar los déficit de
alimentos. Desde hace mucho tiempo la FAO trabaja en materia de
inocuidad de los alimentos, por ejemplo, dando ayuda para reducir
la contaminación de los alimentos tanto en el ámbito
de la producción -mediante asesoría sobre la utilización
apropiada de fertilizantes, plaguicidas y demás- como en
el de la venta en la vía pública, con asesoría
para asegurar una higiene correcta en la manipulación de
alimentos preparados o aperitivos de venta ambulante.
En los últimos años, la FAO también se ha
concentrado en la función de las autoridades locales, que
comúnmente han sido asociados olvidados, pero que influyen
tanto en la seguridad alimentaria en el ámbito local. La
FAO ahora ya proporciona la tan necesaria ayuda técnica
a los gobiernos locales para que se desempeñen mejor hoy
y estén mejor preparados para mañana.
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