EN PROFUNDIDAD

Alimentar a un mundo cada vez más urbano

Para 2005, más de la mitad de la población mundial vivirá en las ciudades. Proporcionar a esta población alimentos inocuos y accesibles ejercerá sobre la cadena de suministro y distribución de alimentos una presión extrema. El problema es mayor en las ciudades del mundo en desarrollo, donde los índices de pobreza urbana a menudo rebasan el 50%. Esta entrevista con Olivio Argenti, especialista de la FAO en seguridad alimentaria urbana, pone de relieve algunos de los problemas que hay que enfrentar.


Las poblaciones urbanas crecen constantemente. ¿Cómo repercute en su seguridad alimentaria y en la inocuidad de sus alimentos?

Es probable que la urbanización engulla las tierras productivas y ejerza todavía más presiones sobre la producción de alimentos. Esto sube el costo de todas las actividades relacionadas con la producción de alimentos y su traslado a las ciudades, y exige enormes inversiones. Las consecuencias son todavía más críticas en los lugares donde la infraestructura y los servicios, como el transporte, los almacenes, los mataderos y los mercados ya están demasiado saturados, como ocurre en casi todas las ciudades del mundo en desarrollo. Si la población está creciendo entre 9% y 10% al año, como sucede en las ciudades africanas, se duplicará en menos de un decenio. En América Latina las ciudades crecen más lentamente, pero la población urbana ya es el 75% y sigue aumentando.

¿Cómo ayuda la producción urbana de alimentos a mejorar la seguridad alimentaria en las ciudades?

La agricultura urbana contribuye a alimentar a la población de las ciudades. Unos 200 millones de granjeros urbanos en todo el mundo suministran alimentos para 700 millones de personas. Con todo, la producción urbana de alimentos entraña muchos riesgos, sobre todo de contaminación. Recientemente asistí a una zona agrícola urbana en México, próxima a un río donde llegan todas las aguas residuales de la población cercana. Estos granjeros utilizan el lodo para preparar los semilleros y el agua para regar las hortalizas. Les pregunté a las autoridades si se daban cuenta del peligro de esta actividad y respondieron que no podían hacer nada porque carecían de los medios económicos y técnicos necesarios.

Desafortunadamente el riesgo sanitario ha dado motivo a que las autoridades traten de impedir la producción urbana de alimentos, en vez de encontrar soluciones a la contaminación. No se trata de asumir una posición antiproductiva, sino de facilitar la producción de alimentos en condiciones de sanidad. La producción urbana es una fuente de alimentos muy importante, por ejemplo hortalizas, fruta y carne, que suelen faltar en la alimentación de las familias de escasos ingresos.

Una de las claves para mejorar la seguridad alimentaria y la inocuidad de los alimentos en las ciudades es mejorar la cadena de suministro y distribución de los alimentos. ¿Cómo funciona?

La cadena de suministro y distribución de alimentos es el conjunto de actividades de las zonas rurales, periurbanas y urbanas que proporciona a los hogares urbanos una variedad de productos alimentarios. La cadena se inicia con la producción de los alimentos e incluye el acopio de los alimentos, envasarlos, transportarlos, almacenarlos, transformarlos, comprarlos y venderlos, tanto al mayoreo como al por menor, así como la venta ambulante. La eficiencia de esta cadena sin duda es importante, así como su capacidad de proporcionar suministros estables de alimentos inocuos y de buena calidad. Sin embargo, no basta para garantizar la seguridad alimentaria. El que no tiene dinero, queda fuera del sistema. Y una cadena eficiente no resuelve el problema de tener malos hábitos de alimentación.

¿Qué función desempeñan los gobiernos en la creación de condiciones adecuadas para alimentar a las ciudades?

En la mayor parte de los países en desarrollo, compete a los gobiernos y a las autoridades locales regular la higiene y el comercio de los alimentos. Ellos construyen y administran los mercados, y son los responsables de la construcción de carreteras, fundamentales para llevar los alimentos a los mercados. Las ciudades en crecimiento necesitan cada vez más infraestructura, servicios de transporte, mataderos.
Desgraciadamente, los aspectos del suministro y la distribución de alimentos a menudo se toman en cuenta en las decisiones de planificación y gestión urbanas sin un conocimiento cabal de la compleja interrelación de las actividades. En consecuencia, los mercados anteriores no reciben mantenimiento, los nuevos se subutilizan y surgen conflictos entre los productores, los comerciantes y los vendedores ambulantes de alimentos.

Se están dando cada vez más responsabilidades a las autoridades locales debido a los programas de descentralización, pero a menudo sin los recursos económicos, humanos y técnicos necesarios. Hay que tener presente que hay ciudades cuyas autoridades municipales cuentan con un presupuesto de un dólar diario por habitante. Con un presupuesto semejante, hay que recurrir al sector privado. Con recursos humanos competentes las autoridades locales pueden hacer más pertinentes y sostenibles sus programas de intervención y crear condiciones favorables para incrementar la inversión privada.

¿Qué función desempeñan los gobiernos centrales o nacionales?

Lo que ocurra una ciudad también es consecuencia del contexto nacional. Por ejemplo, lo que haga un gobierno central para combatir la inflación también determinará el costo de los alimentos en el ámbito local. Si hay o falta un suministro suficiente de alimentos accesibles e inocuos en una ciudad también depende de cuánto invierte el gobierno central en producción agrícola y en el desarrollo de las zonas rurales. Estos dos niveles de inversión pública a veces se contraponen, y a menudo falta coordinación entre ambos.

¿Cómo contribuye la FAO a la seguridad alimentaria y a la inocuidad de los alimentos en las ciudades?

La FAO siempre ha ayudado tiempo a los gobiernos centrales a incrementar la seguridad alimentaria, sobre todo en las zonas rurales, mejorando los sistemas de producción y comercialización, determinando a los grupos vulnerables, previendo los niveles de producción y creando sistemas de alerta para evaluar los déficit de alimentos. Desde hace mucho tiempo la FAO trabaja en materia de inocuidad de los alimentos, por ejemplo, dando ayuda para reducir la contaminación de los alimentos tanto en el ámbito de la producción -mediante asesoría sobre la utilización apropiada de fertilizantes, plaguicidas y demás- como en el de la venta en la vía pública, con asesoría para asegurar una higiene correcta en la manipulación de alimentos preparados o aperitivos de venta ambulante.

En los últimos años, la FAO también se ha concentrado en la función de las autoridades locales, que comúnmente han sido asociados olvidados, pero que influyen tanto en la seguridad alimentaria en el ámbito local. La FAO ahora ya proporciona la tan necesaria ayuda técnica a los gobiernos locales para que se desempeñen mejor hoy y estén mejor preparados para mañana.

Mercado de pescado en Madras (India)

Mercado de pescado en Madras (India)

DATOS BÁSICOS

En América Latina y el Caribe el 75 por ciento de la población vive en ciudades; esta cifra aumentará al 83 por ciento en el año 2030. Las cifras comparativas para Asia y el Pacífico se sitúan entre el 37 y el 53 por ciento, y para África entre el 38 y el 55 por ciento.

Veinte ciudades tienen en la actualidad una población de más de 10 millones de habitantes.

En las zonas urbanas, la población gasta una media del 30 por ciento más en alimentos que en las zonas rurales, pero consume menos calorías.

Las grandes distancias, el mal estado de las carreteras, el mantenimiento deficiente de los camiones y las concentraciones urbanas provocan que entre un 10 y un 30 por ciento de la producción se eche a perder durante el transporte.

Las explotaciones agrícolas urbanas y suburbanas abastecen de alimentos a cerca de 700 millones de habitantes de ciudades (un cuarto de la población urbana mundial).



   ¿Sugerencias? escriba al webmaster

© FAO, 2002