From the podium

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Excmo. Sr. Don Efrén Andrade Linares (Ministro de Agricultura y Tierra de la República Bolivariana de Venezuela)

Me permito, en nombre de mi país, tomar como punto de partida para estas palabras ante tan prestigioso auditorio, la misión fundamental de la FAO: "garantizar la seguridad y suficiencia a largo plazo de los suministros alimentarios en el mundo y procurar que todos los seres humanos tengan suficientes alimentos que llevarse a la boca cada día de sus vidas".

Este principio debe estar internalizado como compromiso del Estado, en todos y cada uno de los países del mundo, ya que de otra forma estaríamos obviando que el hambre es la manifestación más evidente de la pobreza extrema, y un pueblo desnutrido carece de oportunidades de instruirse y trabajar; es decir, de elevar su calidad de vida de forma sostenible, traduciendo su mejoramiento en beneficios para su entorno más cercano. Las personas que padecen hambre son las más pobres entre los pobres.

Es notorio que la FAO cumple exitosamente su rol de facilitador, brindando apoyo técnico a los países que solicitan su participación, en las materias de especialidad en las que tienen experticia: mas, son los países los que tienen que traducir sus deseos en acciones y disposición de recursos humanos y materiales que representen la activación de su voluntad política para alcanzar aquel objetivo, en beneficio de sus pobladores.

A nivel internacional se reconoce cada vez con mayor claridad la amenaza que el hambre y la privación extrema suponen para la paz y la seguridad internacionales. Estos son los retos, como Venezuela lo afirmó en la Cumbre del Milenio y más recientemente en la Conferencia Internacional de Monterrey y cuando se abordaron los temas del nuevo orden mundial y los retos para la paz y la seguridad internacionales.

Esta Cumbre constituye una oportunidad muy válida para destacar la importancia de la participación conjunta de los Gobiernos y sus pueblos, en todos los aspectos del desarrollo, especialmente, en aquellos que se relacionan con la erradicación del hambre y el logro del bienestar social y humano. Venezuela da, por tanto, firme respaldo a la iniciativa de convenir, en esta Cumbre, una alianza internacional contra el hambre. Esa alianza, sin duda, constituirá la mejor expresión de nuestra voluntad política de erradicar el hambre y por lo tanto, la pobreza.

En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación en 1996, los jefes de Estado y de Gobierno afirmaron en la Declaración Política, el derecho que tiene toda persona a una alimentación apropiada y a no padecer hambre. He conocido los esfuerzos realizados en vísperas de esta Cumbre para dar impulso a la codificación o establecimiento de normas que, a nivel internacional, le faciliten a los Estados formular políticas que les permitan cumplir con este compromiso asumido en 1996. Respaldamos firmemente la elaboración de un código de conducta sobre el derecho a la alimentación en el cual la FAO debe jugar un rol preponderante en ese trabajo.

Esperamos la pronta entrada en vigor del Tratado Internacional sobre Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura, por ello hacemos un llamado a los Estados Miembros para que ratifiquen y depositen el correspondiente documento de ratificación, pues ese será el paso necesario para su entrada en vigencia.

Analizando los problemas de la agricultura, a nivel internacional, nos encontramos con situaciones desalentadoras. A pesar de los grandes logros en la productividad de las cosechas, millones de personas aún pasan hambre o viven amenazados por las hambrunas. En un momento histórico respecto a importantes niveles de productividad en diversos rubros y muy eficientes medios de transporte, obviamente son deformaciones de los mercados, los obstáculos que no permiten una distribución justa de los alimentos entre la población mundial. Para alimentar debidamente a los 8 500 millones de habitantes previstos para el año 2025, se tendrán que reducir las ineficiencias vigentes.

En este punto reiteramos un llamado a los Miembros de esta Cumbre para que unamos esfuerzos como alianza internacional contra el hambre, en la búsqueda de mecanismos que concluyan en mejoras sustanciales en los accesos a los mercados, en particular, para los productos originarios de países en desarrollo, incluyendo en este propósito, la participación de los organismos financieros internacionales multilaterales, en los que ya ha tomado forma la visión de la necesidad de apoyar financieramente el desarrollo rural de los pueblos, pues de otra forma todas las declaraciones no pasarían de ser una intención diplomática que no se traducen en acciones y que frustran los importantes esfuerzos de los países por mejorar estructuralmente sus economías y la calidad de vida de sus pobladores. Ciertamente, esta acción concertada debe contar con la participación activa de los Gobiernos, de la sociedad civil internacional y del sector privado.

Venezuela ratifica nuevamente su posición sobre considerar que, "la pobreza constituye un problema que merece la atención urgente y decidida de la comunidad internacional, puesto que un gran porcentaje de la población mundial vive en situación de dolor y los indicadores de pobreza extrema son cada vez más alarmantes". Por ello, los esfuerzos de los Gobiernos deben complementarse con la cooperación internacional y debe propiciarse un ambiente económico y financiero adecuado para el desarrollo y viabilidad de políticas que favorezcan la erradicación de la pobreza, para así obtener el bienestar de los pueblos, el progreso económico y social y un crecimiento económico sostenido.

Venezuela apoya decididamente la Seguridad Alimentaria. Estamos tan convencidos de la necesidad de cumplir con esta premisa que en nuestra Constitución Nacional está incorporada como un principio fundamental al que el Estado venezolano ha decidido dedicar esfuerzos, registrado en sus artículos 305, 306 y 307. Cito parte del texto constitucional: "...el Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población, entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y en el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor. La seguridad alimentaria se alcanzará desarrollando y privilegiando la producción agropecuaria interna, entendiéndose como tal la proveniente de las actividades agrícola, pecuaria, pesquera y acuicola. La producción de alimentos es de interés nacional y fundamental para el desarrollo económico y social de la Nación...".

En cumplimiento de este mandato constitucional, se han dictado algunas legislaciones tendientes a impulsar el desarrollo de la agricultura sostenible. Entre ellas se pueden mencionar las nuevas disposiciones contenidas en la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, la que busca democratizar la tenencia de la tierra y propiciar el desarrollo de actividades que la tienen como base a través de planes de desarrollo integral para el área rural. A nivel de los campesinos y productores se está propiciando la diversificación de las unidades productivas, par alimentar los ingresos, transitar por la subsistencia para dirigir nos hacia la creación de industrias rurales, brindar apoyo con las estructuras de financiamiento requeridas y propiciar la comercialización de los productos finales.

En el mismo orden de ideas, las disposiciones contenidas en la ley de pesca y acuacultura que incorporan el énfasis en la conservación sostenible de enuestros recursos pesqueros y de especies marinas además de potenciar la pesca artesanal como una vía de sostenibildad económica sin afectar ni detener la dinámica de la pesca industrial.

El Gobierno de Venezuela está haciendo un gran esfuerzo para apoyar el mejoramiento de la producción agrícola en todos los niveles de la cadena alimentaria y en diversos puntos de nuestro mapa nacional. Con este fin, hemos iniciado el Programa Especial de Seguridad Alimentaria (PESA) y con él aspiramos a modificar nuestro mapa alimentario. Este programa con cinco componentes, contempla en uno de ellos la Cooperación Sur-Sur acumulando intercambios y experiencias, sumando esfuerzos para lograr cambios ya probados en similares latitudes.

Estamos preocupados por el bienestar de otros países, por lo que se esta formulando con el apoyo y asistencia de la FAO, un programa de producción de semillas de Venezuela para Venezuela y para el mundo como aporté del país para otros pueblos, especialmente de Africa.

En este orden de ideas, estamos trabajando aceleradamente para hacer circular entre la comunidad internacional la creación de un Fondo Humanitario Internacional, el cual brindará apoyo para el financiamiento del desarrollo de forma sostenible, favoreciendo a aquellas poblaciones con hambre estructural, contemplando no sólo aportes en efectivo, sino en diversas variedades de especies materiales e intelectuales. Un importante desafío será integrar a los países y poblaciones marginadas y desfavorecidos en el progreso económico y social mundial, y conseguir que los beneficios de la liberación y globalización internacionales, se distribuyan entre todos.

Ahora, que hemos entrado en el nuevo milenio, hay un consenso cada vez mayor en el plano internacional, sobre la necesidad de considerar la pobreza y la inseguridad alimentaria como factores críticos para el logro de un mundo más justo y más seguro para todos. Esta tendencia está ganado terreno en un contexto de integración económica internacional y de independencia con una convergencia de opiniones sobre los posibles beneficios de unos mercados más libres y más abiertos.

El orden internacional que surgirá como consecuencia de esta compleja interrelación de factores e influencias es difícil prever, si no unimos a tiempo los esfuerzos y las voluntades políticas de todos, para lograr el mundo que la humanidad anhela en el porvenir.

No puedo concluir estas palabras de reflexión compartida, sin agradecer al pueblo italiano y sus autoridades, la hospitalidad que no se han brindado durante nuestra permanencia en este bello país, además de transmitirles en nombre de nuestro Presidente Hugo Chávez Frías y de todos los venezolanos que profesamos la democracia, que hace sesenta días nuevamente tuvimos que reafirmar, nuestro agradecimiento a la también sólida convicción democrática demostrada por los países miembros de la Organización de Estados Americanos y de la Organización de las Naciones Unidas y de todos y cada uno de los países amigos, líderes conscientes que nos apoyaron con tesón, no traicionando los principios democráticos y condenando la alteración del orden constitucional, carta central de la convivencia de los pueblos.

Gracias a todos.

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