From the podium

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Excmo. Sr. D. José Rizo Castellón (Vicepresidente de la República de Nicaragua)

Soy portador de un cordial saludo del Presidente de Nicaragua, Don Enrique Bolaños, quien me pidió que les transmitiera a todos ustedes, y especialmente al Director de la FAO, señor Jacques Diouf, sus mayores deseos para el éxito de esta Cumbre.

Hace seis años, ciento ochenta y cinco países se comprometieron solemnemente a reducir a la mitad el número de personas desnutridas en el mundo, no más allá del año 2015.

Hoy estamos en un momento decisivo para evaluar lo que se ha logrado en este período y, sobre todo, para reafirmar nuestro compromiso como país, con la Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial y el Plan de Acción que surgió en aquel momento. Pero también es una oportunidad para reafirmar nuestra voluntad política de darle prioridad a la lucha contra el hambre y la pobreza.

Por ello hemos establecido en nuestro Gobierno, como eje central de la política económica y social, una "Estrategia Reforzada de Crecimiento Económico y Reducción de Pobreza" que estamos ejecutando luego de un amplio proceso de consulta con la sociedad civil, las comunidades involucradas y los organismos internacionales.

Para Nicaragua es una lucha difícil en extremo, porque el punto de partida ha estado precedido de varias décadas de adversidades naturales, políticas económicas y sociales erróneas y el desgaste de una guerra civil durante la década de los ochenta.

Con el advenimiento de la paz y la democracia en los noventa, el país comenzó a crecer, pero siguió siendo vulnerable a los elementos naturales, como el huracán Mitch que en 1998 causó importantes daños a la infraestructura, la agricultura y la ganadería.

Durante el período de 1995 al 2000, el producto interno bruto (PIB) creció al 5 por ciento, mientras el crecimiento per cápita fue del 3 por ciento. Sin embargo, casi el 49 por ciento de una población de 5 millones de habitantes permanece en un nivel de pobreza general y de ellos un 17 por ciento, o sea más de 400 mil personas, se encuentran en grado de pobreza extrema. Así mismo, el consumo promedio diario por persona fue de 1815 calorías y 46 gramos de proteínas, es decir, 6 y 10 por ciento respectivamente por debajo de la norma establecida.

Nicaragua, y nuestro Gobierno, han trazado como objetivo para el año 2015 reducir a la mitad la proporción de personas que viven en la pobreza extrema, reducir la tasa de mortalidad infantil y la de niños menores de cinco años en dos terceras partes, reducir la mortalidad materna en tres cuartas partes, ofrecer educación primaria al 90 por ciento de los niños en edad escolar, garantizar el acceso a los servicios de salud reproductiva, reducir la desnutrición crónica, garantizar el servicio de agua potable y otros objetivos de largo plazo.

Hemos realizado múltiples y variados esfuerzos por crear un entorno político, social y económico propicio para la inversión, como condición indispensable para erradicar la pobreza. En ese contexto se han promulgado leyes importantes y se ha fortalecido el Consejo Nacional de Planificación Económica Social, órgano de consulta donde participan activamente empresarios, sindicatos, ONGs y personalidades de la sociedad civil, municipios y gobierno.

Consolidamos una democracia en la que el estado de derecho y la economía de mercado constituyen la piedra angular del desarrollo económico y donde la empresa privada es el eje dinamizador de la economía. Desde el punto de vista comercial desarrollamos una política activa de inserción en los procesos de globalización mediante el impulso acelerado de la integración con los demás países centroamericanos y la firma de tratados de libre comercio con nuestros principales socios comerciales.

Contamos con un activo y eficiente sistema nacional de prevención, mitigación y atención a desastres para prevenir y enfrentar catástrofes y emergencias de todo tipo.

La estrategia para enfrentar la pobreza se complementa con una política nacional de seguridad alimentaria y un plan de acción que incluye una serie de lineamientos y acciones estratégicas con metas definidas de corto y largo plazo, identificadas con los componentes de disponibilidad, acceso, consumo y utilización biológica de los alimentos, para garantizar un enfoque integral frente al problema de la pobreza y la inseguridad alimentaria.

En Nicaragua el PIB asciende a sólo 2 500 millones de dólares al año y la producción agropecuaria contribuye con una tercera parte a la formación del mismo.

Debido a que el papel de los pequeños productores es especialmente relevante, hemos puesto en práctica el Plan Nacional de Apoyo al Pequeño Productor. Se ha eliminado el Impuesto General al Valor del 15 por ciento y se ha creado el Fondo de Crédito Rural para canalizar recursos financieros a pequeños y medianos productores.

En el sector pesquero las políticas han sido dirigidas a estimular la inversión en infraestructura productiva y a inducir el cambio en las técnicas artesanales de pesca.

Algunos de los elementos que gravitan con especial intensidad en la situación de la agricultura, son la desaceleración de la economía internacional, especialmente en los Estados Unidos y Europa, así como el deterioro de los términos de intercambio.

En ese contexto el año 2001 fue extremadamente difícil para nuestras exportaciones, al caer los precios de los principales "commodities" en el mercado internacional (el precio del café se desplomó al pasar de 146 dólares el quintal en 1998 a 58 dólares en el 2001 ocasionando pérdidas por más de 250 millones de dólares EE.UU. durante el período 1999-2001. También cayeron los precios del azúcar y experimentamos un alza en los precios internacionales de los combustibles que aumentó la factura petrolera de Nicaragua en más de 260 millones de dólares EE.UU. durante el mismo período.

En nuestro país mantenemos vigentes los acuerdos establecidos en el seno de la Organización Mundial de Comercio y hemos promulgado la Ley de Exportaciones de Productos Tradicionales y no Tradicionales. Además, en la perspectiva de regular las normas, calidad e inocuidad de los alimentos, hemos creado el Comité Nacional del Codex Alimentarius.

La creación de la Comisión Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional, en la que se integran organismos del poder ejecutivo a nivel ministerial y representantes de la sociedad civil, tiene como objetivo promover y coordinar la política de seguridad alimentaria y dar seguimiento a su plan de acción, en un esfuerzo por utilizar recursos de una manera coordinada, transparente y eficiente, para bajar los índices de inseguridad alimentaria en nuestro país.

A manera de conclusión, podemos afirmar que los compromisos de la Cumbre han sido tomados en cuenta por nuestro Gobierno, a la hora de diseñar los diferentes programas para combatir el hambre y la pobreza.

La Estrategia de Crecimiento Económico y Reducción de Pobreza y nuestra Política de Seguridad Alimentaria Nutricional se han diseñado para crear las condiciones de autosostenibilidad de nuestra población vulnerable, con opciones productivas que les garanticen los ingresos suficientes para romper la dependencia de los programas asistenciales.

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