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Plantar una semilla, cultivar un huerto, ¡cambiar una vida!

Los huertos escolares proliferan por todo el mundo


21 May 2014

‘‘Los primeros 1000 días son una etapa fundamental en el desarrollo de un niño, pero no nos olvidemos de este niño en el día 1001”. Los programas de nutrición escolar ayudan a hacer frente a “la brecha a partir de los 1001 días”.

Hoy en día, la percepción de los huertos escolares está cambiando, en respuesta a las necesidades cada vez más urgentes de una mayor seguridad alimentaria, protección del medio ambiente, medios de subsistencia más seguros y una mejor nutrición. Los huertos escolares tienen nuevos y múltiples papeles que desempeñar.

Algunos papeles están ganando protagonismo, como la promoción de una correcta alimentación, el desarrollo de habilidades para la subsistencia y la conciencia medioambiental. Se piensa que los huertos escolares pueden convertirse en terreno abonado para la salud y la seguridad de una nación; esta idea cuenta cada vez con mayor respaldo de la experiencia y la investigación. Las preguntas son: ¿cuánto se puede lograr? y ¿cuál es la mejor manera de enfocar esta tarea?

Producir alimentos para comer mejor:  algunos consejos de la FAO

  • Hacer de la nutrición la principal consideración en la selección de los cultivos.
  • Tener como objetivo mejorar las comidas y meriendas existentes, en lugar de introducir otras completamente nuevas.
  • Comenzar con unos pocos alimentos ricos en micronutrientes, como las verduras de hoja verde oscuro (la fuente más barata de la vitamina A), guayaba, mango, fresas, batatas. Los alimentos con alto contenido en grasa (p. ej. maní, aguacate, semillas) aumentan la absorción de la vitamina A.
  • Producir alimentos que gustan a los niños (por ej. calabaza, papaya).
  • Elegir cultivos resistentes que necesitan poco tiempo o conocimientos para producirse y procesarse.
  • Secar frutas y verduras al sol. De esta manera mantienen su valor alimenticio por un periodo de hasta 6 meses.
  • Cocinar las verduras al vapor en lugar de hervirlas.
  • “Esconder” las hojas de color verde oscuro en salsas y sopas para hacerlas más apetecibles para los niños.
  • Involucrar a los niños en todos los procesos descritos anteriormente.

 

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