Reducir los casos de trabajo infantil en la agricultura

El 12 de junio se celebra el Día Mundial contra el Trabajo Infantil


11 Jun 2015

 "Los niños sometidos a trabajo infantil necesitan nuestro apoyo y acción para poder disfrutar de su derecho a la educación y a la salud y convertirse en agricultores y trabajadores productivos que de adultos puedan escapar de la pobreza y el hambre." - José Graziano da Silva, Director General de la FAO

El trabajo infantil no es exclusivo de un determinado país, etnia, cultura o ideología. Hoy en día, hay alrededor de 100 millones de niños y niñas de entre 5 y 17 años de edad involucrados todavía en el trabajo infantil en la agricultura, uno de los tres sectores más peligrosos en los que trabajar.

Un día típico en la vida de un niño empleado en la agricultura comienza temprano, para luego pasarse el día trabajando en los campos, cuidando el ganado o limpiando pescado para ganarse la vida. Desde muy temprana edad –de los 6 a 8 años–, se exige a este niño combinar la escuela con largas horas de trabajo que tienen efectos negativos sobre su cuerpo. Entre los 9 y los 11 años, el niño trabaja más horas y puede tener demasiado trabajo o estar demasiado cansado para asistir a la escuela con regularidad. Las estadísticas muestran que un gran número de niños deja la escuela con 14 años. A los 15, han alcanzado la edad mínima para el empleo, pero a menudo se ocupan de trabajos peligrosos con una limitada o ninguna formación. Llegando a una edad adulta tienen poca formación para conseguir un trabajo decente y se encuentran atrapados en empleos no cualificados, con bajos salarios y sin seguridad social.
Este niño o niña se ha convertido ahora en un productor agrícola adulto. Sin educación, es menos propenso a adaptarse a los impactos, gestionar sus recursos o adoptar las nuevas tecnologías a su alcance para mejorar sus ingresos. Para este adulto, las condiciones de trabajo son precarias, lo que perpetúa el círculo vicioso de la pobreza rural y afecta a la vida futura de su familia.

Desde 2007, la FAO y sus socios han unido sus fuerzas para ampliar las medidas para reducir y prevenir el trabajo infantil en la agricultura, incluida la pesca, la silvicultura y la ganadería. Las actividades en los países son una parte central de nuestra acción para reducir y prevenir la explotación infantil. Por ejemplo, creamos concienciación y capacidad de las partes interesadas para abordar el trabajo infantil en la agricultura, reuniendo a las partes implicadas en el trabajo y la agricultura a nivel nacional apara desarrollar y poner en práctica planes de trabajo conjuntos

En Camboya se desarrolló un plan de acción nacional de lucha contra el trabajo infantil en el sector de la pesca, mientras que en Malí la FAO ayudó a aumentar el nivel de conocimientos sobre el trabajo infantil en las cadenas de valor del arroz y el algodón y sobre los riesgos de los plaguicidas para los niños. En Tanzania, la cuestión del trabajo infantil se integró en una serie de políticas como el Plan de Acción Nacional de Derechos Humanos, y en la República Democrática Popular Lao la FAO trabajó para fortalecer la capacidad de los funcionarios provinciales para abordar esta cuestión. En Malawi los agentes de extensión agrícola en todos los distritos del país recibieron formación para reducir el trabajo infantil.

Un día en la vida de un niño que vive y aprende en las áreas rurales, cuyos derechos son respetados gracias a los enfoques promovidos por la FAO y el esfuerzo conjunto con todos nuestros socios, comienza en la clase. Beneficiándose de los programas de transferencia de efectivo y comidas gratuitas en las escuelas (por ejemplo, a través del proyecto de la FAO Fortalecimiento de programas de alimentación escolar en el ámbito de la Iniciativa América Latina y Caribe sin hambre 2025) se anima al niño o niña, ahora de entre de 6 y 11 años de edad, a asistir a la escuela. Al llegar a los 12-14 años de edad, el niño o niña se dedica a tareas agrícolas seguras por un número de horas limitado, fuera del horario escolar, y pone en práctica las lecciones que aprendió. Llegando a los 15-17 años, asiste a la escuela secundaria y/o a formación profesional adaptada a los entornos rurales y agrícolas. Aprende sobre agroindustria y aptitudes para la vida que como adulto joven (18-19 años) le permitirán tener mejores oportunidades de empleo agrícola o no agrícola.
Este niño es ahora un adulto con buena salud y un trabajador productivo y cualificado capaz de mantener a su familia y a la comunidad y transmitir su educación y experiencia a sus hijos.

¡Únete a nosotros en la lucha contra el trabajo infantil en la agricultura. Difunde este mensaje el 12 de junio, Día Mundial contra el trabajo infantil, y más allá!

Compartir esta página