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Por qué la protección social es clave para combatir el hambre

5 impactos positivos de las medidas de protección social


08 Jul 2015

¿Qué sucede cuando se da dinero directamente a las personas que viven en situación de necesidad? ¿Los niños estarán mejor alimentados? ¿Las familias serán más productivas o se harán más dependientes? ¿Crecerán las economías con mayor fuerza? Hoy en día, alrededor del 70 por ciento de la población mundial -la mayoría en zonas rurales-, no tiene acceso a las medidas de protección social adecuadas. Por esta razón, la FAO ha intensificado sus esfuerzos para ayudar a los gobiernos y a sus asociados a incorporar la protección social en las estrategias y políticas nacionales de desarrollo.

Estos son los cinco impactos positivos directamente derivados de las medidas de protección social:

La protección social incrementa el ingreso familiar y la seguridad alimentaria: al proporcionar transferencias de ingresos (efectivo) o de consumo (alimentos). Estos programas permiten a los hogares directamente comprar o recibir alimentos más variados y de mayor calidad. Por ejemplo, en 7 países entre los que figuran Zambia, Lesotho y Ghana, los programas de transferencia de efectivo no funcionaban sólo como red de seguridad, sino que también aumentaron las inversiones en actividades económicas familiares, incrementaron el capital social y permitieron a los beneficiarios reducir los niveles de deuda y aumentar su solvencia.
La protección social ayuda a que los niños permanezcan en la escuela: asegurando los ingresos básicos de la familia para que los niños no tengan que trabajar. Por ejemplo, mientras que mejorar la disponibilidad de escuelas y la calidad de la educación ayudará a que más niños se inscriban y permanezcan en la escuela, los niños de familias pobres que no pueden pagar los útiles escolares o que dependen de los ingresos del trabajo infantil, siguen tendiendo a inscribirse y asistir menos a la escuela y a abandonarla en forma temprana. En estos casos, los instrumentos de protección social permiten a las familias a comprar ropa y material escolar y enviar a sus hijos a la escuela.
La protección social frena la propagación del VIH/SIDA: la protección social puede ayudar a reducir el riesgo de infección por el VIH con incentivos contra el comportamiento sexual de riesgo en adolescentes. En cuanto a la agricultura, los hogares afectados por el VIH/SIDA se enfrentan con el tiempo a una disminución de la disponibilidad de mano de obra y de activos y se vuelven menos capaces de producir lo suficiente, ya sea para la subsistencia o para generar ingresos. El dinero que de otro modo se gasta en fertilizantes y otros insumos se destina al pago de medicamentos. Las actividades de protección social de la FAO incluyen sistemas de bonos para mejorar el acceso a los insumos agrícolas y la promoción de tecnologías que ahorran mano de obra.
La protección social reduce la brecha de pobreza: permitiendo a las personas desfavorecidas protegerse y proteger sus bienes contra las crisis y los desastres, aumentando el acceso a los servicios públicos e invirtiendo en capital humano, en particular en salud y educación, apoyando la participación de los grupos desfavorecidos en el mercado laboral. Por ejemplo, en Sudáfrica, los miembros de los hogares que reciben transferencias sociales son capaces de buscar mejor trabajo que los de hogares similares que no reciben estos fondos, y en consecuencia tienen más éxito en la búsqueda de empleo.
La protección social es asequible: algunos programas emblemáticos han demostrado no sólo que el impacto de la protección social en la pobreza puede ser notable, sino también que incluso los programas amplios de protección social a menudo cuestan menos del 0,5 por ciento del PIB. Por ejemplo, en los países africanos, con un promedio de 10 USD mensuales por hogar se avanza mucho en el empoderamiento de las familias y, como consecuencia, de toda la comunidad.

El tema del Día Mundial de la Alimentación de este año se centra en la protección social, ya que el apoyo económico o en especie de los planes de protección social evita que las personas sufran hambre a corto plazo. A largo plazo, las medidas de protección social estimulan la producción, lo que permite una mayor estabilidad de los ingresos y contribuye a reducir la pobreza y la inseguridad alimentaria.

Consulte el sitio del Día Mundial de la Alimentación y participe en el concurso de carteles. 

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