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Robots voladores para la seguridad alimentaria

Descubra cómo pueden ayudar los drones a afrontar los actuales desafíos alimentarios


10 Aug 2016

¿Qué es lo primero que se le ocurre cuando piensa en los drones? Muy conocidos inicialmente por su uso para fines militares, los investigadores, las organizaciones de ayuda, los gobiernos y las empresas privadas dedican cada vez más tiempo a investigar cómo pueden utilizarse los drones para buenas causas. Denominados también “vehículos aéreos no tripulados” o UAV (por sus siglas en inglés), estos robots voladores han comenzado a transformar varios sectores, incluyendo la agricultura.

En la serie de podcasts sobre el Hambre Cero, la FAO analiza qué ventajas puede reportar la tecnología de los drones a la agricultura.

Embarcaremos en un vuelo con tres destinos para descubrir cómo contribuyen los drones a mejorar la producción alimentaria.

1. Ayudar a los gobiernos y a los agricultores

Los drones agrícolas pueden contar con un equipo fotogramétrico, una cámara que realiza fotografías aéreas muy detalladas y de alta resolución desde diferentes ángulos.

Los datos recogidos por los drones durante sus vuelos facilitan a los gobiernos la vigilancia de campos, costas y zonas forestales, así como la planificación de intervenciones y proyectos de infraestructuras que benefician a los agricultores locales.

Por ejemplo, la vigilancia con drones puede ayudar a identificar cambios en la cubierta forestal, fácilmente apreciables con imágenes aéreas de alta resolución. También pueden ser útiles para vigilar los incendios forestales, cultivos e invasiones de tierras, permitiendo así una mejor gestión de los recursos naturales.

Disponiendo de información fiable sobre nuevas plagas y enfermedades -por ejemplo-, o sobre zonas con tierras dañadas en las que los cultivos no crecen adecuadamente, los agricultores pueden tomar mejores decisiones sobre la asignación de recursos y la protección de sus medios de vida.

2. Ayudar a prepararse para los desastres naturales

El tifón Haiyan azotó Filipinas en 2013 provocando importantes daños en los sectores agrícola y pesquero. El coste total para la agricultura se estimó en 700 millones de dólares.

En un intento por adelantarse a las consecuencias del cambio climático, las inundaciones y los tifones para la seguridad alimentaria, el Gobierno de Filipinas y la FAO han iniciado un proyecto piloto que utiliza los UAV para evaluar qué tierras agrícolas están expuestas a un mayor riesgo de desastres naturales, y para identificar formas de contrarrestar esta amenaza. Algunos métodos de seguridad consisten en delimitar el terreno, construir muros de contención y plantar vegetación de protección. Todos estos métodos pueden ayudar a proteger las tierras agrícolas ante futuros desastres.

La información en tiempo real alimenta los sistemas de alerta temprana, los avisos a nivel de las explotaciones y los planes locales y nacionales que permiten a los gobiernos tomar medidas inmediatas para la reducción del riesgo de desastres. Dado que los UAV pueden sobrevolar zonas costeras y forestales, también se utilizan para la vigilancia del medio ambiente.

El uso de los UAV ofrece más ventajas que las imágenes satelitales convencionales. Los UAV pueden utilizarse incluso cuando el cielo está cubierto de nubes. Con una resolución del terreno de hasta tres centímetros, los UAV también puede generar información rápidamente para evaluaciones previas y posteriores a los desastres, incluso en zonas remotas.

Debido a que los UAV pueden cubrir hasta 200 hectáreas en un vuelo de 30 minutos, permiten acelerar sustancialmente el proceso de análisis de riesgos, que habitualmente dura varios días o semanas.

3. Prevenir y controlar los brotes de plagas

Desde Estados Unidos a Australia, los drones vigilan actualmente la vegetación en búsqueda de plagas y enfermedades. Sus sensores pueden detectar el estrés en los cultivos, que podría deberse a la escasez de agua o fertilizante, o a los ataques de las plagas. Aunque resulta imposible de detectar para el ojo humano, los drones son capaces de percibir cuándo disminuye la actividad fotosintética de las plantas. Detectar una plaga con antelación puede evitar pérdidas importantes de cosechas. Un único cultivo infestado no solo puede propagarse a toda una explotación agrícola, sino también a las colindantes.

Los drones permiten a los agricultores alejarse y disponer de una panorámica aérea de una zona de sus tierras de cultivo que puede ayudarles a evaluar el alcance completo de la situación sobre el terreno. Sin embargo, se están realizando trabajos de investigación para dotar a los drones de capacidades robóticas que les permitan recoger muestras de insectos o tender trampas.

Comprender los factores limitantes

En este momento, dependiendo del equipamiento, los drones para uso agrícola pueden llegar a tener un coste de 80 000 dólares EEUU. Sin embargo, con un aumento significativo de la demanda y una mejora de la tecnología de los UAV, se espera que su coste se reduzca en los próximos años.

¿Qué ocurre con todos los datos? Un dron que sobrevuele una zona pequeña puede generar en cada vuelo entre 40 y 50 gigabytes de datos, que requieren almacenamiento adecuado y personal cualificado para su análisis posterior. Resulta necesario realizar cuantiosas inversiones en actividades de desarrollo de capacidad, incluyendo el diseño de planes de vuelo, el montaje, pilotaje y mantenimiento de drones, recogida de datos de campo, procesamiento de imágenes y cartografía de alta resolución.

A medida que los drones continúan evolucionando, se espera que aumente su uso en el sector agrícola. Escuche el episodio completo aquí.

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