FAO.org

Inicio > Hambre Cero > Los sistemas agrícolas de “Ahorrar para crecer” en imágenes

Los sistemas agrícolas de “Los sistemas agrícolas de #Ahorrarparacrecer” en imágenes

¿Qué aspecto tiene la intensificación agrícola sostenible? 

El maíz, el arroz y el trigo son fundamentales para la seguridad alimentaria mundial. Debemos salvaguardar la producción en las grandes regiones productoras de trigo y arroz, y aumentar los rendimientos en los países donde la producción tiene que mejorar sustancialmente a medida que crece la población. El cambio climático añade nuevas presiones sobre los cereales, incluyendo el aumento de las temperaturas y la mayor incidencia de plagas, enfermedades, sequías e inundaciones.

El modelo de la FAO de agricultura basada en los ecosistemas “Ahorrar para crecer” satisface esa necesidad a través de sistemas agrícolas que incorporan la agricultura de conservación, suelos sanos, cultivos y variedades mejoradas, un uso eficiente del agua y el manejo integrado de plagas. Los siguientes ejemplos, obtenidos de países de todo el mundo, describen los sistemas agrícolas de “Ahorrar para crecer” en la práctica.

Mayores rendimientos de plantas sanas en suelos sanos: Arroz, Asia

©FAO / Illustration: Cecilia Sanchez

Mediante plantas muy espaciadas en un suelo aireado, el Sistema de Intensificación del Arroz (SRI, por sus siglas en inglés) ha producido el doble de rendimientos que los de los campos de arroz inundados. Su enfoque en la salud del suelo mejora el acceso de la planta a los nutrientes, mientras que sus necesidades de riego reducidas ayudan a bajar las emisiones de metano. Los mayores requisitos de mano de obra del sistema podrían reducirse con la innovación tecnológica.

Más maíz, menos erosión en las colinas tropicales: Maíz, silvicultura, América Central

©FAO / Illustration: Cecilia Sanchez

El sistema de “corta y cobertura” se usa para cultivar maíz y frijoles en suelo sin labrar enriquecido con la poda de árboles. Acumula reservas de nutrientes del suelo, reduce el tiempo necesario para la preparación de la tierra y el deshierbe, y produce rendimientos que duplican los de la agricultura migratoria tradicional. Muchos agricultores de “corta y cobertura” 'han diversificado la producción en huertos familiares y ganadería.

Beneficios adicionales de las legumbres frente al trigo: Trigo/legumbres, Mundo

©FAO / Illustration: Cecilia Sanchez

Los residuos de las leguminosas añaden al suelo hasta 300 kg de nitrógeno por hectárea. Como resultado, cultivar trigo después de legumbres lleva a rendimientos más altos del cereal, con mayor contenido proteínico. Además, algunas leguminosas segregan ácidos que hacen que el fósforo esté más disponible para las raíces del trigo y un gas que mejora el desarrollo general de la planta.

La agricultura de conservación, clave para la seguridad alimentaria: Arroz/ trigo, llanuras indogangéticas

©FAO / Illustration: Cecilia Sanchez

En el granero de Asia meridional, los agricultores practican la labranza cero para reducir los costos y obtener más trigo. Inundar y secar de forma alternativa los campos de arroz ayuda a reducir el consumo de agua hasta en un 50 por ciento. Los rendimientos de ambos cereales mejoran después de la nivelación de tierras con ayuda del láser. Los agricultores ahorran en fertilizantes con el manejo del nitrógeno “basado en las necesidades” y utilizan leguminosas para eliminar las malezas.

El sistema de “atracción-repulsion” combate las plagas del maíz e impulsa la producción de leche Maíz/ganadería, África occidental

©FAO / Illustration: Cecilia Sanchez

Un novedoso sistema de manejo integrado de plagas aprovecha las interacciones químicas entre dos plantas locales para destruir los barrenadores del tallo de maíz e impedir el crecimiento de maleza parásita striga. Además de proporcionar cobertura al suelo durante todo el año, el sistema produce forraje de alta calidad, por lo que “atracción-repulsión” (push-pull) se convierte en la base para la producción agrícola y ganadera de bajos insumos y sostenible.

Las “bombas nutricionales” alimentan al ganado y al maíz: Maíz/ganadería, América Latina

©FAO / Illustration: Cecilia Sanchez

Un componente clave de los sistemas de maíz y ganadería sostenibles es el pasto brachiaria, que evita la compactación del suelo y es más nutritivo que los pastos nativos de la sabana. Los sistemas de labranza cero que utilizan la hierba producen hasta tres cosechas de cereales al año. El cultivo de relevo de brachiaria con maíz hace un uso óptimo de los recursos de la tierra y reduce la degradación del suelo.

Una cosecha más abundante en los arrozales: Arroz/acuicultura, Asia

©FAO / Illustration: Cecilia Sanchez

Un arrozal de una hectárea puede producir hasta 9 toneladas de arroz y 750 kg de pescado al año. Los peces criados en los arrozales mejoran la dieta familiar y son una fuente natural de nutrientes para las plantas y de control de las plagas. Gracias a los mayores rendimientos del arroz, la venta del pescado y el ahorro en productos agroquímicos, los ingresos por el cultivo de arroz combinado con el de peces son hasta un 400 por ciento mayores que el monocultivo de arroz.

Donde los árboles y arbustos cuestan menos que el fertilizante: Maíz/silvicultura, África austral

©FAO / Illustration: Cecilia Sanchez

Los arbustos y árboles de leguminosas son una parte integral de los sistemas de producción de maíz en Zambia y Malawi. En un período de dos años, aumentan los niveles de nitrógeno en el suelo hasta en 250 kg por hectárea, lo que ayuda a cuadruplicar la producción de maíz. El sistema de maíz y silvicultura es resistente a la sequía y más rentable que el cultivo de maíz con fertilizantes.

Compartir esta página