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Virus de Zika


La enfermedad por el virus de Zika es una enfermedad viral transmitida principalmente por el mosquito Aedes; el mismo vector portador de los virus del dengue, la fiebre amarilla, el Chikungunya y la fiebre del Valle del Rift. El virus, identificado por primera vez a finales de la década de 1940 en África oriental, causó pequeños brotes en África occidental y Asia (1960, 1970), y una epidemia en la Polinesia (2007). La actual cepa del virus de Zika, que afectó en primer lugar a Chile (a la Isla de Pascua en 2014), luego a Brasil (2015) y ahora a numerosos países de las Américas, está más estrechamente relacionada con la de Polinesia que con las cepas africanas.

Para actualizaciones sobre el virus de Zika y su impacto en la salud humana, puede consultar la OMS.

Prevención y protección

La mejor forma de prevención es la protección contra las picaduras de mosquitos y la eliminación de lugares donde crían. Esto se aplica a las zonas urbanas y rurales. Como los mosquitos necesitan agua para su etapa de larvas, deben eliminarse o drenarse las aguas estancadas para evitar que se reproduzcan.

Pueden consultar las recomendaciones de la OMS sobre esta cuestión en:

Ganado, agua y mosquitos

Que se sepa, el ganado no es susceptible de verse afectado por el virus de Zika, pero los animales se crían en zonas periurbanas y rurales, donde su necesidad de agua aumenta también las oportunidades de los mosquitos se reproduzcan y proliferen.

Un reto específico es el que plantean las instalaciones para abrevar al ganado, como contenedores de agua potable y pozos de agua. Para reducir la cría de mosquitos en este tipo de instalaciones, la FAO recomienda que los abrevaderos para animales, u otros recipientes, se vacíen, limpien y desinfecten dos veces por semana. 

Plaguicidas

La alarma generalizada sobre el actual brote de Zika llevará probablemente, al menos a corto plazo, a un fuerte aumento en el uso de plaguicidas para combatir las poblaciones de mosquitos o sus larvas en el agua. La OMS recomienda rociar con pesticidas solamente en situaciones de emergencia, y subraya que eliminar los lugares de cría de mosquitos es la intervención más eficaz para proteger a las personas. Si se utilizan plaguicidas, es importante entonces que se utilicen los tipos adecuados y de la forma correcta

Qué plaguicidas usar:

La información sobre la selección de plaguicidas está disponible en el sitio web del Programa de Evaluación de Plaguicidas de la OMS (WHOPES). Ofrece una guía detallada sobre el control químico de vectores (http://www.who.int/whopes/recommendations/en/). Los tipos de plaguicidas recomendados varían en función de su objetivo específico:

¡Los plaguicidas agrícolas que no estén en la lista de WHOPES no deberían utilizarse!

Ciertos plaguicidas pueden ser muy tóxicos para los peces. Al seleccionar un producto para el tratamiento de aguas abiertas para mosquitos adultos, se debe optar por un producto de la lista de la OMS de que sea tóxico para los peces. La información sobre la toxicidad para los peces se puede encontrar en la etiqueta o en Internet.

Cómo utilizar estos plaguicidas

Los plaguicidas deben mezclarse y aplicarse de acuerdo a las instrucciones de la OMS y el fabricante, con el fin de maximizar la eficacia y minimizar los riesgos. La dosis recomendadas se señalan en los enlaces citados anteriormente sobre los plaguicidas recomendados.

Las personas que manejan y aplican plaguicidas deben ser conscientes de los peligros y riesgos potenciales. Deben contar con el equipo apropiado de aplicación y equipos de protección individual (EPI), y ser formados en el manejo, aplicación y almacenamiento de los productos químicos a los que están expuestos. Ello debe incluir formación en el uso apropiado de los EPI y el uso y mantenimiento de los equipos de aplicación. Todos los operarios de equipos (fumigadores, nebulizadores, etc) deben usar el EPI adecuado para las tareas encomendadas.

Existe orientación específica sobre:

Consideraciones generales a largo plazo relacionadas con el uso de plaguicidas

En general, la FAO y la OMS recomiendan a los países miembros la manipulación y uso de plaguicidas de acuerdo con el Código internacional de conducta para el manejo de plaguicidas [2014], que abarca la gestión del ciclo de vida de los plaguicidas, incluyendo el registro, importación, transporte, uso y eliminación de los residuos de pesticidas. Las directrices técnicas FAO/OMS sobre la aplicación del Código de Conducta están disponibles en los sitios web de la FAO y la OMS.

Nuevas técnicas – Técnica del insecto estéril

Un espacio para el perfeccionamiento y la validación es la técnica del insecto estéril (TIE), que se ha desarrollado durante los últimos diez años en el Programa Conjunto FAO-OIEA de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura. Esta es una forma de control de plagas que utiliza radiación ionizante para esterilizar plagas de insectos machos que son producidos en masa en plantas especiales de cría. Se ha utilizado con éxito en todo el mundo durante más de 50 años  contra diversas plagas de insectos agrícolas como la mosca de la fruta, la mosca tsé-tsé, el gusano barrenador del ganado y las polillas. Su despliegue contra los mosquitos Aedes que transmiten enfermedades, tales como el portador de los virus del Zika, el chikungunya y el dengue, continúa en algunos proyectos piloto ya completados con éxito y otros que están mostrando resultados prometedores. La TIE ofrece el enfoque basado biológicamente más responsable en términos de respeto al medio ambiente y bioseguridad debido a que los insectos irradiados y liberados son estériles y no pueden establecerse en la naturaleza. Los enfoques transgénicos, sin embargo, pueden tener consecuencias potencialmente imprevistas porque los insectos liberados no son estériles y, por tanto, se reproducirán y establecerán. Para más información haga clic aquí.

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