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BRASIL. Fruta de acai en un mercado de Belém.
©Shutterstock.com/Dado Photos

El estado de los mercados de productos básicos agrícolas 2022

Parte 2 LOS FACTORES FUNDAMENTALES QUE IMPULSAN EL COMERCIO ALIMENTARIO Y AGRÍCOLA

MENSAJES PRINCIPALES
  • La ventaja comparativa, las políticas comerciales y los costos del comercio conforman los mercados alimentarios y agrícolas mundiales. Estos factores fundamentales determinan los socios comerciales y los flujos del comercio entre ellos, el valor de los productos alimentarios y agrícolas comercializados y los beneficios obtenidos del comercio.
  • En la agricultura, el influjo de la ventaja comparativa es considerable en comparación con otros sectores de la economía. Las grandes diferencias que existen entre los países en cuanto a productividad agrícola relativa refuerzan el papel de la ventaja comparativa y aumentan los incentivos a comerciar y los beneficios que se pueden derivar del comercio.
  • El encarecimiento de los costos del comercio alimentario y agrícola puede contrarrestar la influencia de la ventaja comparativa. Estos costos pueden ser considerables debido al volumen y al carácter perecedero de los alimentos y los elevados costos del cumplimiento de MNA, como las normas sanitarias y fitosanitarias.
  • Los países de ingresos bajos se enfrentan a costos comerciales sensiblemente más elevados que las economías de ingresos altos. Esta diferencia afecta a la función que desempeña el comercio para garantizar la seguridad alimentaria y facilitar la transformación estructural y el crecimiento. En los países que tienen grandes costos comerciales suele haber sectores agrícolas mayores para satisfacer sus necesidades de alimentos.
  • La relación entre la ventaja comparativa y los costos comerciales determina la geografía del comercio, de modo que los países eligen sus socios comerciales sopesando los beneficios y los costos del comercio. En el África subsahariana, la escasa fuerza de la ventaja comparativa junto con los altos costos del comercio dan lugar a niveles bajos de comercio intrarregional. Mejorar la productividad y reducir los costos comerciales es esencial para la integración de los mercados y el desarrollo.

El crecimiento del comercio alimentario y agrícola desde principios del siglo XXI ha reforzado la interdependencia de los sistemas agroalimentarios de todo el mundo. Han aparecido nuevos actores, que se han convertido en exportadores importantes del mercado mundial, mientras que varios países dependen de las importaciones de otras regiones. En la actualidad, hay más productos alimentarios y agrícolas que cruzan fronteras y el comercio se ve facilitado por los acuerdos multilaterales y regionales. La globalización de los alimentos ha propiciado intensos debates sobre los efectos que producen los mercados mundiales y ha suscitado considerables preocupaciones por las repercusiones del comercio en el medio ambiente, la sociedad, el cambio en los estilos de vida y la alimentación. Los detractores de la globalización afirman que el comercio perjudica al desarrollo sostenible. En este sentido, muchos consideran que consumir alimentos producidos de forma local y reducir el comercio es mejor para el medio ambiente y la sociedad.

No obstante, el comercio alimentario y agrícola ha sido una parte esencial de nuestras sociedades, y en los debates sobre la globalización de los alimentos a menudo se pasan por alto los factores fundamentales que conforman los mercados alimentarios y agrícolas mundiales. El ser humano lleva comerciando con alimentos desde el Neolítico y posiblemente desde antes. De acuerdo con las pruebas arqueológicas, en torno al año 6000 a. C., cuando la economía de la caza y la recolección dejaba paso a la agricultura y la ganadería en Europa meridional, llegó como importación a las islas británicas el trigo —planta que se había domesticado y cultivado por primera vez en Mesopotamia— gracias a las redes sociales y las rutas comerciales que conectaban a nuestros antepasados. En aquellos tiempos, las comunidades de cazadores-recolectores de Gran Bretaña, aunque consumían el trigo, no lo cultivaban. Tuvieron que pasar otros 2 000 años para que la agricultura de cultivo y la tecnología del cultivo del trigo llegaran a Gran Bretaña81.

¿Por qué comercian los países?

En la actualidad, las diferencias de tecnología entre los países siguen impulsando el comercio internacional de productos alimentarios y agrícolas. La ventaja absoluta que tiene un país dado en el comercio se basa en la tecnología, que determina la manera en que se combinan los factores de producción, como la tierra y la mano de obra, para hacerlos más productivos y reducir los costos. En la esfera de la alimentación y la agricultura, la tecnología incluye todo aquello que pueda influir en la transformación de los factores de producción en productos. Forman, pues, parte de la tecnología agrícola las versiones mejoradas de semillas, fertilizantes y maquinaria, las tecnologías digitales, las innovaciones en las prácticas de organización y gestión de las explotaciones agropecuarias, así como las mejoras de la educación y la divulgación, elementos todos ellos que determinan la ventaja absoluta (véase el Recuadro 2.1 para consultar las definiciones de ventaja comparativa y ventaja absoluta).

RECUADRO 2.1Ventaja absoluta y ventaja comparativa en el comercio

Los principios de la ventaja absoluta y la ventaja comparativa son el eje de la teoría del comercio internacional.

Por ventaja absoluta se entiende la situación en que, con respecto a un bien dado, un país es más productivo que otro o lo produce a un costo menor. En otras palabras, se refiere a la capacidad de un país para producir un bien a un precio más bajo que sus competidores y es una de las medidas más sencillas de la eficiencia económica.

Sin embargo, la ventaja absoluta no es ni necesaria ni suficiente para conformar corrientes comerciales que beneficien a todos los países. Por ejemplo, es posible que un país tenga frente a otro una desventaja absoluta en todos los bienes, pero puede participar en el comercio con otros países y sacar provecho de él debido a la ventaja comparativa que tiene en algunos bienes sobre otros países.

Por ventaja comparativa se entiende la capacidad de un país para producir un bien determinado a un costo de oportunidad menor que sus socios comerciales. Incluso si un país goza de una ventaja absoluta sobre los demás países en todos los bienes, saldrá beneficiado de importar el bien en el que tenga el mayor costo de oportunidad, esto es, el bien cuya producción consuma más recursos que los demás bienes producidos a escala nacional. Al importar el bien con el mayor costo de oportunidad, el país puede asignar más recursos a la producción y exportación de los bienes que se caracterizan por un menor costo de oportunidad y beneficiarse de ello. En teoría, de acuerdo con el principio de la ventaja comparativa, todos los países salen beneficiados del comercio.

Tanto la ventaja absoluta como la comparativa están determinadas por diferencias en el nivel de tecnología y las dotaciones de recursos de cada país, pero, mientras que la primera se refiere a la mayor productividad (absoluta), la segunda está relacionada con la productividad relativa (comparativa).

Los países participan en el comercio para exportar lo que pueden producir a un costo menor que otros países e importar lo que resulta relativamente más caro de producir internamente. Mientras que la ventaja absoluta de un país está determinada por su nivel de productividad, la ventaja comparativa es reflejo de los costos de oportunidad de la producción y conlleva una comparación tanto entre países como entre productos. Habida cuenta de que el comercio alimentario y agrícola se ha duplicado en términos de valor real desde 1995, pues hay más países que participan de forma más activa en los mercados mundiales y existen más flujos comerciales entre ellos, el principio de ventajas comparativas adquiere cada vez más pertinencia en la economía moderna (véase la Parte 1, en la que se examinan las tendencias del comercio internacional de productos agrícolas y alimentos).

La desigual distribución de las dotaciones de recursos naturales entre los países, junto con las diferencias en tecnología, representa otro factor clave que determina la ventaja comparativa en el comercio alimentario y agrícolal. La tierra y el agua son factores decisivos en la producción de alimentos, y su disponibilidad puede influir en el costo relativo de los productos agrícolas y conformar la ventaja comparativa. Por ejemplo, los países que sufren estrés por falta de agua dependen de la importación de alimentos cuya producción hace un uso intensivo de recursos hídricos para complementar la producción interna y garantizar la seguridad alimentaria. Los países que tienen tierra o agua en abundancia pueden exportar productos alimentarios y agrícolas que hacen un uso más intensivo de esos recursos y acaparar mayores cuotas del comercio mundial (en la Parte 3 se estudia el papel de la tierra y el agua en la conformación del comercio alimentario y agrícola).

Teniendo en cuenta las tecnologías disponibles y las dotaciones de recursos, los países se especializan en los productos agrícolas en los que son relativamente más productivos. Asimismo, mediante su participación en el comercio, los países pueden lograr beneficios exportando los productos en los que tienen una ventaja comparativa, al tiempo que importan productos en los que tienen una desventaja comparativa. Lo anterior no quiere decir que los países deberían producir y exportar únicamente aquellos productos respecto de los cuales poseen una gran ventaja comparativa, sino que tienden a producir y exportar relativamente más de estos productos, habida cuenta de que los mercados ofrecen incentivos para especializarse, en forma de diferencias entre los precios82.

Los beneficios obtenidos del comercio alimentario y agrícola pueden ser considerables. Entre los países existen notables diferencias en cuanto a las tecnologías y los recursos naturales necesarios para la producción agrícola, como la tierra y el agua. Por ejemplo, los Estados Unidos de América tienen aproximadamente 25 veces más superficie de terrenos agrícolas per cápita que el Japón. De acuerdo con estudios recientes sobre la forma en que la integración de los mercados ayuda a asignar la producción agrícola en función de la ventaja comparativa, los beneficios que reporta el comercio pueden ser considerables. Sin el comercio, esas grandes diferencias darían lugar a precios extremadamente altos de los alimentos en países que poseen pocos recursos naturales per cápita y a precios extremadamente bajos en países dotados de más tierra y agua83. Esto también tendría repercusiones importantes en la seguridad alimentaria (véase el Recuadro 2.2, donde se examinan las relaciones entre el comercio, la seguridad alimentaria y la nutrición).

RECUADRO 2.2Comercio, seguridad alimentaria y nutrición

A nivel mundial, el comercio alimentario y agrícola puede ayudar a equilibrar la oferta y la demanda de alimentos al trasladar estos desde zonas con excedente hasta zonas con déficit. Importar más alimentos puede aumentar la disponibilidad de calorías y nutrientes en un país que tenga recursos naturales limitados para producir alimentos suficientes. Con el incremento del suministro de alimentos, los precios de los alimentos caerían, lo que mejoraría el acceso de los consumidores netos. La bajada del precio de los alimentos provocada por la competencia de las importaciones también puede afectar a los ingresos y los medios de vida de los agricultores nacionales (productores netos). Para un país, el comercio también posibilita un mejor acceso a los mercados de otros países y promueve las exportaciones de productos agrícolas a esos mercados, con lo que se crean y mejoran las oportunidades de empleo y se aumentan los ingresos de los agricultores119, 120.

En momentos de carestía, que puede estar causada, por ejemplo, por desastres naturales o variaciones estacionales de los cultivos, el comercio también puede contribuir a una mayor estabilidad de los suministros alimentarios y los precios de los alimentos y, por tanto, a la estabilidad de la seguridad alimentaria. El intercambio de alimentos producidos en determinadas condiciones climáticas, del suelo y otras condiciones naturales puede contribuir a la diversidad de las dietas121 y mejorar la utilización de los alimentos122, 123.

Si bien las explicaciones teóricas de cómo puede afectar el comercio a la seguridad alimentaria y la nutrición son sólidas, los vínculos entre el comercio, por un lado, y la seguridad alimentaria y la nutrición, por otro, son complejos y algunos de los efectos pueden contrarrestarse entre sí. Esta circunstancia dificulta la determinación de los efectos en las evaluaciones empíricas. De hecho, se han reunido pocas pruebas empíricas de estas relaciones124, 125.

En una línea relativamente nueva de publicaciones se contraponen la apertura de los mercados y los resultados nutricionales directos, como la subalimentación. En el plano mundial, se demostró que la apertura de los mercados agrícolas tenía, en conjunto, un efecto positivo neto en la seguridad alimentaria, medida como nivel suficiente de suministro de energía alimentaria. También aumentaba la diversidad alimentaria, medida como proporción de calorías procedentes de alimentos no básicos y consumo de proteínas126. Sin embargo, los mecanismos y efectos exactos pueden variar en función del contexto y de la fase de desarrollo127. Por ejemplo, en una muestra de 52 países en desarrollo, la apertura de los mercados alimentarios se asoció a un aumento de la prevalencia de la subalimentación. De hecho, se observó que el suministro de alimentos había aumentado a causa de la mayor apertura de los mercados, pero, en los países que eran importadores netos de alimentos, había prevalecido el efecto negativo para los productores agrícolas causado por la competencia de las importaciones. Este resultado podría indicar limitaciones en materia de tecnología y eficiencia en los países importadores netos que tienen grandes sectores agrícolas128.

Entre las relaciones más estudiadas en la esfera del comercio agrícola y la seguridad alimentaria se encuentran los vínculos entre el comercio y la volatilidad de los precios. La volatilidad de los precios, es decir, los episodios de grandes cambios inesperados de los precios, puede intensificarse y agravar los riesgos para la seguridad alimentaria. En particular, la crisis de precios de los alimentos de 2007/08 ha dado lugar a un sinfín de estudios sobre sus causas. Si bien las subidas de precios se han achacado a todo un conjunto de factores macroeconómicos y específicos del sector129, en la actualidad está sobradamente demostrado que las restricciones comerciales que muchos países impusieron en respuesta a la subida del precio de los alimentos exacerbaron la volatilidad de los precios de los alimentos.

Para aislarse de las subidas repentinas del precio de los alimentos, los países tienden a imponer nuevas restricciones a la exportación o endurecer las existentes y a reducir los obstáculos a la importación, de manera que el precio interno suba menos que el precio del mercado mundial, lo que provoca que el mercado mundial se vuelva aún más débil, aumente la incertidumbre en los mercados y los precios internacionales de los alimentos se vuelvan aún más volátiles130, 131. Las restricciones a la exportación, especialmente cuando las aplican los principales exportadores, pueden perjudicar notablemente a sus socios comerciales, en particular a los países en desarrollo importadores netos de alimentos. Por ejemplo, las restricciones a la exportación que impusieron diversos países entre 2006 y 2011 incrementaron la volatilidad de los precios internacionales del trigo y el arroz. De hecho, parece que las restricciones a la exportación hicieron una contribución a la volatilidad de los precios del mismo orden de magnitud que las variables macroeconómicas clave132.

La diversidad de la dieta es importante para un aporte adecuado de nutrientes y para la salud humana. Dado que las condiciones naturales no permiten que se produzcan en todas partes todos los alimentos, el comercio es una forma importante de diversificar las dietas. Desde comienzos de la década de 1960, el comercio de cultivos ha crecido y se ha diversificado, proceso que se ha señalado como el principal factor que impulsa la diversificación mundial del suministro de productos vegetales133. De hecho, la diversidad de los alimentos producidos es un importante factor predictivo de la diversidad del suministro de alimentos solo en los países de ingresos bajos, que son los menos integrados en los mercados mundiales. En los países de ingresos medios y altos, se demostró que la diversidad del suministro de alimentos era independiente de la diversidad de producción, y que otros factores, incluido el comercio internacional, contribuían más a la diversidad del suministro de un país134.

Si bien con frecuencia los países de ingresos más bajos no están bien integrados en los mercados mundiales, en un estudio se concluyó que aun así dichos países solían mejorar su suministro de nutrientes mediante el comercio, en particular de energía, proteínas, zinc, calcio, vitamina B12 y vitamina A135. Sin embargo, en otro estudio se observó que, aunque con el comercio se distribuían volúmenes considerables de nutrientes, este desempeñaba un papel meramente marginal para colmar la brecha en cuanto a la idoneidad de los nutrientes en los países de ingresos bajos y medianos bajos. El mercado internacional ayudaba a reducir el déficit de nutrientes en la mayoría de los países de ingresos altos y medianos altos, incluso en aquellos cuya producción nacional garantizaba un nivel muy bajo de idoneidad de los nutrientes136.

Tomadas en conjunto, las pruebas muestran que el comercio es indispensable para garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición. Sin el comercio, la disponibilidad de los alimentos y los nutrientes y la accesibilidad a ellos estarían distribuidas de manera más desigual, cualquier forma de perturbación de la producción nacional sería motivo de gran preocupación respecto de la seguridad alimentaria y la nutrición, y las dietas serían menos diversas. Sin embargo, el aumento de la competencia debido al auge de las importaciones podría poner en dificultades a los agricultores de los países en desarrollo que se caracterizan por una baja eficiencia y por limitaciones de la productividad ligadas a una infraestructura física deficiente, instituciones débiles y un nivel bajo de cualificación.

FUENTE: Adaptado de Zimmermann, A. y Rapsomanikis, G. 2021. Trade and Sustainable Food Systems. Informe de la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios preparado por los asociados del sector de la investigación del Grupo científico para la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios.

No obstante, los beneficios del comercio alimentario y agrícola no se distribuyen de manera uniforme. El comercio afecta al precio de los alimentos y los factores de producción, incluida la mano de obra, y puede dejar ganadores y perdedores. En la agricultura existe una gran preocupación en relación con la capacidad de los pequeños agricultores de los países en desarrollo para competir de forma eficaz en los mercados mundiales. Para estos agricultores, las ineficacias del mercado, como el mal funcionamiento de los mercados de tierras y de trabajo, y el acceso limitado a las tecnologías, el crédito y los seguros pueden mermar la ventaja comparativa y diluir los beneficios derivados del comercio84.

Analizar la ventaja comparativa —el factor clave que determina el comercio alimentario y agrícola— resulta difícil en un mundo en el que existen muchos países y productos, por lo que tal vez no sea posible medirla con precisión. Para determinar la ventaja comparativa, los profesionales acostumbran a medir el rendimiento de la actividad exportadora de un producto determinado por un país en relación con el mercado mundialm. Puesto que un país que posee ventaja comparativa puede producir un bien de manera relativamente más barata que sus socios comerciales, tener una gran ventaja comparativa sobre el resto del mundo se manifestaría en exportaciones; tener una menor ventaja comparativa, en importaciones.

Sin embargo, utilizar de esta forma los datos observados no refleja adecuadamente la ventaja comparativa fundamental, ya que las políticas agrícolas y comerciales distorsionan los mercados y los precios relativos, y las tendencias comerciales observadas en un país vienen determinadas sobre la base de estos precios distorsionados, en vez de por los niveles subyacentes de productividad relativa y la disponibilidad de recursos. Gracias a los avances hechos, los modelos cuantitativos del comercio ofrecen una mejor conexión entre la teoría y los datos y, aunque no midan la ventaja comparativa de cada país, estos modelos estudian la función que desempeñan en la determinación de los flujos comerciales entre países. En estos marcos de modelado se evalúa la influencia de la ventaja comparativa con arreglo a la heterogeneidad de las productividades relativas entre socios comerciales, lo cual puede generar, a su vez, diferencias entre los precios y ofrecer, por consiguiente, incentivos al comercio. Por ejemplo, en el mercado mundial, cuanto mayor es la heterogeneidad de las productividades relativas entre países, mayor es la influencia de la ventaja comparativan.

Las políticas agrícolas y comerciales, como las subvenciones y las medidas aduaneras, pueden debilitar el papel subyacente de la ventaja comparativa en la determinación de los flujos comerciales y pueden llegar incluso a invertir la relación entre la ventaja comparativa y el comercio, haciendo que se exporten bienes que de lo contrario se habrían importado y viceversa85. Esto podría ocurrir, por ejemplo, con medidas de política tales como las subvenciones a la exportación, que fueron eliminadas para los productos agrícolas en virtud de la 10.ª Conferencia Ministerial de la OMC, celebrada en Nairobi en 2015 (véase la Parte 4).

Asimismo, otras políticas, como las MNA, incluidas las normas sanitarias y fitosanitarias, podrían afectar a la influencia de la ventaja comparativa en los flujos comerciales. Si bien el propósito de muchas MNA es mejorar la inocuidad y calidad de los alimentos, abordar problemas ambientales y de salud o respaldar normas sociales, estas medidas pueden aumentar los costos relacionados con el comercio, pues los exportadores deben cumplir diferentes normas para exportar a distintos mercados de destino. La adopción cada vez mayor de MNA en la esfera de la alimentación y la agricultura supone un aumento de los costos comerciales, pero también es cierto que una reglamentación más laxa podría acarrear consecuencias ambientales, sanitarias o sociales negativas86.

En general, los costos del comercio influyen en gran medida en los flujos comerciales. Los costos del transporte son apreciables, aumentan con la distancia e influyen en el comercio alimentario y agrícola entre los países (véase el examen de los flujos comerciales regionales de la Parte 1). Entre los demás gastos figuran los costos de investigación y comunicación y los costos ligados a la documentación, los trámites y las demoras en recibir la aprobación en la frontera. Los costos del comercio son probablemente mayores para los productos agrícolas y los alimentos perecederos, como las frutas y las hortalizas. También son considerablemente mayores en los países en desarrollo donde la infraestructura de transporte y comunicación es relativamente deficiente, lo cual limita las oportunidades de comerciar que puedan surgir gracias a la ventaja comparativa87, 88.

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