- ➔ Las dotaciones de recursos naturales, como el agua y la tierra, contribuyen a definir la ventaja comparativa en relación con los alimentos y la agricultura. El comercio garantiza la seguridad alimentaria y ayuda a los países a superar sus limitaciones de tierra y agua, de modo que satisfagan sus necesidades de alimentos, tanto en cantidad como en diversidad, a niveles superiores de los que puede conseguir la producción nacional.
- ➔ El comercio ayuda a asignar la producción de productos alimentarios y agrícolas a los países que usan los recursos con una eficiencia relativamente mayor. En conjunto, el comercio puede llevar al ahorro de agua y tierra, ya que la producción tiene lugar en regiones donde se hace un uso relativamente más eficiente del agua y la tierra.
- ➔ El comercio puede producir externalidades ambientales negativas, ya que la producción dirigida a las exportaciones puede dar lugar a una extracción insostenible de agua dulce, contaminación, pérdida de biodiversidad y emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Sin embargo, los efectos ambientales negativos a menudo dependen de las condiciones locales y son más pronunciados en entornos con escasa reglamentación.
- ➔ A largo plazo, dado que habrá que aumentar la producción para atender la creciente demanda de alimentos, las políticas que promueven la apertura de los mercados alimentarios y agrícolas mundiales pueden ayudar a aliviar la presión sobre los recursos naturales. Sin embargo, las políticas comerciales por sí solas no pueden resolver fácilmente las externalidades ambientales. En cambio, las reglas comerciales multilaterales, como las que ofrece el marco de la OMC, junto con la reglamentación de ámbito nacional, pueden contribuir a resolver las compensaciones recíprocas entre los objetivos económicos y los ambientales.
- ➔ En la actualidad, se hace un uso cada vez mayor de los ACR para fomentar prácticas sostenibles mediante disposiciones relativas al medio ambiente y para alentar a los socios comerciales a adoptar sistemas de certificación de la sostenibilidad creados por terceros y de adhesión voluntaria. Para abordar de forma eficaz las externalidades ambientales, los ACR deberían contar con disposiciones ambientales jurídicamente vinculantes e instituciones bien establecidas.
Los recursos naturales son una parte esencial de los factores de producción de un país. Aunque la agricultura también precise de mano de obra, maquinaria y mejoras tecnológicas que puedan ayudar a los productores a sortear las restricciones de recursos, la tierra y el agua son insumos fundamentales. En general, en el caso de la agricultura y a nivel mundial, el comercio puede mejorar la eficiencia en el uso de los recursos naturales. El aumento de la producción de alimentos puede lograrse con una huella ecológica más reducida en comparación con una situación hipotética en la que los países no comerciaran y dependieran únicamente de su propia tierra y agua para producir alimentos.
La eficiencia en el uso de los recursos no es suficiente para garantizar la sostenibilidad ambiental. Las externalidades ambientales negativas ligadas al sector agrícola pueden darse tanto a escala local como mundial, y el comercio también puede ofrecer un incentivo económico para prácticas insostenibles. Los acuerdos comerciales pueden ayudar a abordar las externalidades ambientales. Acuerdos multilaterales como los de la OMC contemplan disposiciones relativas al medio ambiente, las cuales se integran cada vez en mayor medida en los ACR. Los ACR han pasado de ser un modo de garantizar el acceso a los mercados a ser una herramienta para enmarcar vínculos más estrechos que se extienden a otros ámbitos, como el del medio ambiente. Es necesario que estas políticas estén dotadas de un sólido marco político y jurídico para que sean eficaces a la hora de prevenir efectos ambientales adversos.
Los recursos naturales, la ventaja comparativa y el comercio
Los países pueden beneficiarse del comercio produciendo y exportando bienes para los que tienen un costo de oportunidad de producción relativamente menor que el de sus socios comerciales e importando aquellos bienes para los que no gozan de esa ventaja. Al analizar la ventaja comparativa, los economistas estudian diversos factores, como la tecnología y la disponibilidad de recursos. Por lo que se refiere a la agricultura, las diferencias en la dotación de recursos naturales entre países contribuyen a determinar la ventaja comparativa y las corrientes comercialesx. Los países tienden a exportar los bienes para los que tienen una abundancia relativa de los factores de producción necesarios para producirlos y a importar los bienes para los que experimentan una escasez relativa de factores.
En el caso de un país, las condiciones agroclimáticas y la disponibilidad de tierra y agua contribuyen a determinar el volumen y la composición de la producción agrícola y la participación de este en el comercio como exportador o importador de productos agrícolas. La función de las dotaciones de recursos naturales en la conformación del comercio se ejemplifica con el concepto de “agua virtual”, acuñado a comienzos de la década de 1990y, 155. El agua virtual es el volumen de agua utilizado para producir un bien, y por comercio de agua virtual se entiende la cantidad de agua integrada en los productos comercializados a escala internacionalz. El comercio virtual puede considerarse como el intercambio internacional de factores de producción incorporados a los bienes comercializados —por ejemplo, la tierra y el agua— y, por tanto, ayuda a comprender la manera en que la disponibilidad relativa de los recursos naturales contribuye a la ventaja comparativa156.
De acuerdo con las estimaciones de un estudio, el 37 % del uso de la tierra y el 29 % de la extracción de agua a nivel mundial están integrados en el comercio internacional de productos alimentarios y agrícolas157. Del comercio procede una parte de los recursos utilizados en la producción agrícola, la mayoría de los cuales se utilizan para satisfacer la demanda interna. En el caso del agua, el concepto de comercio virtual se refleja mejor en una asociación positiva entre los flujos de comercio agrícola y la abundancia relativa de recursos hídricos renovables. Los países cuyos recursos hídricos renovables sufren niveles relativamente altos de estrés suelen importar bienes en cuya producción se hace un uso relativamente más intensivo del agua y, por tanto, son importadores netos de productos agrícolas (véase la Figura 3.1)158.
FIGURA 3.1RELACIÓN ENTRE EL ESTRÉS HÍDRICO Y LAS POSICIONES COMERCIALES NETAS, 2018 Y 2019

FUENTE: FAO. De conformidad con el mapa n.º 4170 Rev. 19 de las Naciones Unidas (octubre de 2020).
Por ejemplo, Egipto es un importador neto de alimentos, experimenta un estrés hídrico crítico e importa una parte importante de sus necesidades de cereales. Esta relación entre el estrés hídrico y la posición comercial neta es válida para la mayoría de los países de África septentrional y el Cercano Oriente. No obstante, es posible que esta generalización no se aplique a todos los países. Otros factores de producción —en particular, la tierra, pero también el capital o las condiciones climáticas— pueden contribuir de forma decisiva a determinar la combinación de productos y la posición comercial netaaa, 159, 160. Por ejemplo, Sri Lanka —un país que experimenta estrés hídrico— ha demostrado haber tenido en 2019 una posición exportadora neta, lo cual obedeció a sus exportaciones de té. Otros países —como Finlandia, Noruega y Suecia— no sufren estrés hídrico, pero pueden figurar como importadores netos debido a las condiciones agroclimáticas, a una disponibilidad de tierras de cultivo per cápita relativamente escasa o a ambas cosas (Figura 3.1). Por último, la situación de estrés hídrico puede variar considerablemente dentro de un mismo país, sobre todo en el caso de los países con territorios muy extensos.
En cuanto a las dotaciones, también se encuentra un efecto positivo entre los flujos comerciales y la disponibilidad de tierras, lo que indica que la abundancia de tierras también puede constituir una fuente de ventaja comparativa. En promedio y en todos los países, la baja disponibilidad relativa de tierras suele guardar relación con una posición como importador neto en el comercio agrícola (Figura 3.2). Por ejemplo, los PEID, como Maldivas y Trinidad y Tabago, donde la dotación de tierras cultivables per cápita es limitada e insuficiente para satisfacer las necesidades nacionales, son importadores netos de productos alimentarios y agrícolas. Una escasa dotación de tierras cultivables per cápita, sumada a una baja productividad de la tierra, también podría guardar relación con una posición como importador neto. Son pocos los países en el mundo que cuentan con importantes recursos de tierras per cápita, como Australia, el Brasil, el Canadá, los Estados Unidos de América y Ucrania, y figuran sistemáticamente como exportadores netos161.
FIGURA 3.2RELACIÓN ENTRE LAS TIERRAS DE CULTIVO Y LAS POSICIONES COMERCIALES NETAS, 2019

FUENTE: FAO.
Aunque los datos acerca de las transferencias virtuales de tierras son escasos, las conclusiones apuntan a una sólida función de complementariedad entre los recursos de tierras y aguas en el posicionamiento de un país como exportador o importador neto de alimentos en términos de comercio virtual de tierras y aguas. Esto se debe en parte al agua verde —la parte de las precipitaciones que se almacena en el suelo y está disponible para el crecimiento de las plantas—, que es un factor de producción clave en el caso de muchos de los cultivos que se destinan a la exportación162. Así pues, los países con abundantes recursos de tierras también pueden aprovechar los abundantes recursos de agua verde, que son inestimables en la agricultura de secano.
Cuando está respaldado por políticas acertadas, el comercio puede ayudar a aliviar las limitaciones de tierra y agua de los países al satisfacer sus necesidades de alimentos, tanto en cantidad como en diversidad, a niveles superiores de los que puede conseguir la producción nacional. El análisis de los flujos comerciales de los recursos virtuales ayuda a comprender la función del agua y la tierra en la conformación de las tendencias del comercio. Este enfoque no está exento de limitaciones. Puede tergiversar realidades complejas, ya que las aguas superficiales y subterráneas no suelen tener precio como factor de producción, y no es posible fijar el precio de las precipitaciones o del agua verde. Del mismo modo, la asignación de tierras no siempre se determina en función de los precios de mercado. A menudo, en los países en desarrollo, los derechos de propiedad no están bien definidos, lo que impide el buen funcionamiento de los mercados de tierras, de manera que es posible que no se hayan fijado debidamente los precios de importantes factores de producción, lo que afecta al análisis de la ventaja comparativa entre los países163.