Los efectos de las disposiciones relativas al medio ambiente de los ACR en los resultados ambientales son difíciles de evaluar, ya que las pruebas empíricas son limitadas. La mayoría de los estudios se centran en dos indicadores medibles, a saber: la reducción de las emisiones de GEI y las variaciones anuales netas en la deforestación. En cuanto al primer indicador, los datos sugieren que, aunque no limiten las capacidades de exportación de los países, las disposiciones relativas al medio ambiente pueden desempeñar una función importante para fomentar la sostenibilidad ambiental y reducir las emisiones de GEI222. Las investigaciones demuestran que las emisiones de CO2 en los países que son parte de un ACR con disposiciones ambientales suelen ser menores que en los países que son parte de un ACR sin disposiciones semejantes223.
En el caso del segundo indicador, del análisis se desprende que, tras la aplicación de ACR con disposiciones ambientales que tienen por objeto proteger los bosques y la biodiversidad, no se registraron variaciones en la deforestación anual neta224. Al mismo tiempo, los signatarios de ACR que carecen de este tipo de disposiciones experimentaron un aumento sustancial de la pérdida neta de bosques. Sin embargo, siguen sin quedar claros los efectos de estas medidas a escala mundial, ya que la deforestación podría trasladarse a países no abarcados por tales disposiciones225.
En otro estudio se señala que las disposiciones relativas al medio ambiente pueden contribuir a reducir las exportaciones, en particular las agrícolas que tienen repercusiones ambientales negativas, y a aumentar las exportaciones de productos sostenibles procedentes de países en desarrollo226. Este efecto es más prominente en los países en desarrollo con reglamentos ambientales estrictos.
Aunque el comercio ofrece oportunidades de mayor prosperidad y desarrollo, es necesario que los acuerdos comerciales estén dotados de un marco político y jurídico sólido en el que se aborden las externalidades ambientales. Si ese marco no está integrado en las políticas y acuerdos comerciales, el comercio puede producir efectos negativos en el medio ambiente. En estudios recientes se ha analizado si los ACR con disposiciones relativas al medio ambiente contaban con mecanismos eficaces que se ajustaran a las metas ambientales mundiales dirigidas a evitar efectos negativos en el clima y la biodiversidad227.
El análisis muestra que, por ejemplo, si bien se han establecido algunas normas obligatorias en lo que respecta a la deforestación y la pérdida de biodiversidad, en general, los acuerdos carecen de un marco jurídico exhaustivo para mejorar la protección del medio ambiente. Los mecanismos de solución de diferencias ofrecen un medio para hacer cumplir los compromisos y, junto con los mecanismos de cooperación reglamentaria, pueden mejorar la eficacia de las disposiciones relativas al medio ambiente. De hecho, el análisis sugiere que los mecanismos de solución de diferencias que se aplicaban a la totalidad del acuerdo eran eficaces para mitigar la pérdida de bosquesao, 228.
En otro estudio que analizaba la eficacia de las disposiciones de los ACR relativas al medio ambiente se establecieron 14 tipos distintos de disposiciones pertinentes para el clima que figuraban en varios acuerdos y el nivel de cooperación que proponían los signatarios en favor de medidas de acción por el clima. El estudio se centró en cuatro niveles conceptuales de cooperación, a saber: i) opcional, en el que las partes no se comprometían expresamente a cooperar en la acción por el clima, sino que lo dejaban como opcional, y en el que se utilizaba con frecuencia un lenguaje condicional; ii) intencional, en el que los acuerdos incluían declaraciones de intención para cooperar, a menudo determinando las cuestiones pertinentes para el clima, pero sin expresar en detalle medidas, métodos y objetivos; iii) estructurado en medidas, en el que se describían en detalle las medidas específicas de cooperación en un marco de acción o una estructura flexible de gobernanza, pero sin fijar metas ni plazos, y iv) programático, en el que el acuerdo contenía un plan programático con medidas, metas y plazos de cooperación específicos en el marco de una estructura de gobernanza bien definida.
En el estudio se puso de manifiesto que la cooperación no institucionalizada, como la opcional o la intencional, probablemente tendría efectos limitados y que las contribuciones adicionales a esas actividades podían ser insignificantes o difíciles de determinarap. Con una cooperación más programática y estructurada en medidas, puede preverse que se produzcan efectos positivos adicionales, dependiendo de la eficacia de los mecanismos relativos a la estructura de gobernanza. Por ejemplo, es especialmente significativo el enfoque adoptado por la Unión Europea, cuyos 27 miembros participan en alrededor de un tercio de los ACR y están orientados a una mayor cooperación. Es probable que los compromisos jurídicamente vinculantes asumidos en el marco de un ACR para adoptar medidas específicas con plazos definidos tengan efectos más definidos y cuantificables en los comportamientos relacionados con el comercio y, a su vez, la cooperación pertinente para el clima conduciría a resultados más sustantivos229.
Acuerdos comerciales y sistemas de certificación de la sostenibilidad creados por terceros y de adhesión voluntaria
Los sistemas de certificación de la sostenibilidad creados por terceros y de adhesión voluntaria son mecanismos alternativos para fomentar la protección del medio ambiente. Tienen cada vez más peso en los mercados globales, en especial para los productos de alto valor con vínculos con las cadenas de valor mundiales. Por ejemplo, alrededor de una cuarta parte de las superficies de café y cacao a nivel mundial están certificadas mediante normas de sostenibilidad elaboradas por organizaciones no gubernamentales y el sector privado230.
Estos sistemas de certificación de la sostenibilidad proponen normas privadas que tienen la finalidad de abordar los retos ambientales, sociales o económicos que se plantean en los mercados agrícolas y responder a las preocupaciones de los consumidores. Lo hacen mediante el uso de incentivos comerciales dirigidos a alentar la adopción de prácticas mejoradas. Por ejemplo, las normas orgánicas incentivan la producción de cultivos sin fertilizantes sintéticos ni plaguicidas. Otros sistemas, como el de la Mesa redonda sobre el aceite de palma sostenible de la Rainforest Alliance, incluyen una serie de requisitos para las prácticas agrícolas favorables al medio ambiente encaminados a fomentar la actividad agroforestal, el uso de fertilizantes y plaguicidas orgánicos y una mayor seguridad en el tratamiento y la eliminación de los desechos.
Para los consumidores, los sistemas de certificación de la sostenibilidad ofrecen información tanto sobre la calidad como sobre la inocuidad alimentaria, sobre la sostenibilidad ambiental y sobre normas sociales como el trabajo infantil, la igualdad de género y el bienestar de los productores231. Sin embargo, a menudo el cumplimiento de las normas exige compensaciones recíprocas importantes. Por ejemplo, la agricultura ecológica u otras prácticas ambientales mejoradas suelen aumentar los costos de producción232. Para los agricultores, las garantías de compras o las primas de precios de los productos certificados pueden garantizar el acceso a los mercados y ofrecer el incentivo para adoptar prácticas que protejan el medio ambiente. Con frecuencia, los precios más altos compensan los mayores gastos de producción y gestión de la explotación, necesarios para la conformidad con las normas de sostenibilidad.
Los sistemas de certificación de la sostenibilidad pueden complementar las políticas existentes de múltiples maneras e integrarse deliberadamente en distintos acuerdos y combinaciones de políticas. Los gobiernos pueden desempeñar una función importante como partidarios, facilitadores y usuarios de los sistemas de certificación de la sostenibilidad creados por terceros y de adhesión voluntaria233. La función complementaria de estas iniciativas respecto de los marcos reglamentarios intergubernamentales y el éxito de algunas de estas iniciativas de etiquetado están adquiriendo importancia234.
Los datos sobre la eficacia de estos sistemas difieren según los países y los productos, pero en general se considera que los sistemas de certificación de la sostenibilidad mejoran las prácticas ambientales235. Por ejemplo, en el Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala y México, se observó que las normas definidas por una corporación multinacional mejoraban la conducta ambiental de los pequeños productores de café certificados, en comparación con sus contrapartes no certificadas. En la cuenca del río Tapi, en Tailandia, una zona que produce hasta el 60 % del aceite de palma del país, se observó que los productores de aceite de palma crudo certificados por la Mesa redonda sobre el aceite de palma sostenible eran los que provocaban los menores efectos ambientales, en especial en cuanto al calentamiento global y la generación fotoquímica de ozono236. En Etiopía, los programas de certificación de la Rainforest Alliance para el café cultivado a la sombra redujeron de manera eficaz la degradación forestal. Como consecuencia de ello, se ha reconocido que los sistemas de certificación de la sostenibilidad constituyen una herramienta valiosa y cada vez más acuerdos comerciales los incluyen237.
Los sistemas de certificación se han convertido en una importante herramienta transnacional en el contexto del desarrollo sostenible, ya que ofrecen incentivos para incorporar una serie de cuestiones sociales y ambientales a las actividades económicas238. Cada vez más acuerdos comerciales contienen referencias a estas normas de sostenibilidad. El lenguaje de estos acuerdos suele hacer referencia al compromiso de los países de adoptar sistemas de certificación de la sostenibilidad creados por terceros y de adhesión voluntaria o de alentar a su adopción, y la intensidad del lenguaje varía según los acuerdos239. Estas disposiciones promueven el uso de sistemas de certificación de la sostenibilidad, pero no condicionan el comercio a ellos240. En el Cuadro 3.2 se presentan de manera no exhaustiva los acuerdos comerciales que integran referencias a sistemas de certificación de la sostenibilidad de adhesión voluntaria.
Un caso interesante de un ACR que profundiza en este enfoque utilizando explícitamente sistemas de certificación de la sostenibilidad creados por terceros y de adhesión voluntaria es el Acuerdo General de Asociación Económica entre los Estados de la AELC e Indonesia, que entró en vigor en 2021 (véase el Cuadro 3.2)aq. En el artículo 8.10 del acuerdo se señala que el comercio de aceites vegetales debería apoyar la difusión y el uso de normas, prácticas y directrices sostenibles a fin de que los aceites vegetales se produzcan de manera sosteniblear. Suiza, que es el principal mercado consumidor de la AELC, exige que todas las importaciones de aceite de palma cumplan con una de las tres certificaciones reconocidas a nivel mundial, a saber: la de la Mesa redonda sobre el aceite de palma sostenible, la Certificación Internacional de Sostenibilidad y Carbono (ISCC Plus) y la del Grupo para la Innovación sobre el Aceite de Palma (POIG)as. Para facilitar la rastreabilidad, el aceite de palma debería importarse en tanques de 22 toneladas, de modo que se garantice que el origen del aceite de palma pueda rastrearse a lo largo de la cadena de suministroat. Estas condiciones del artículo 8.10 del acuerdo se especifican en la legislación nacional, gracias a la aprobación por parte del Consejo Federal Suizo de esta aplicación específica de los certificados de sostenibilidad. La reglamentación detallada figura en la ley federal sobre la importación de aceite de palma producido de forma sostenible procedente de Indonesia, que entró en vigor al mismo tiempo que el Acuerdo General de Asociación Económica, en agosto de 2021au.
CUADRO 3.2EJEMPLOS SELECCIONADOS DE ACUERDOS COMERCIALES REGIONALES QUE INTEGRAN REFERENCIAS A SISTEMAS DE CERTIFICACIÓN DE ADHESIÓN VOLUNTARIA

Lo que hace que este caso sea único es que, en conjunto, el acuerdo comercial y la legislación nacional condicionan efectivamente las importaciones a Suiza de aceite de palma y sus derivados a un conjunto específico de sistemas de certificación de la sostenibilidad, en lugar de limitarse a alentar la adopción de tales sistemas, y en cierto modo defiere la aplicación de la producción sostenible a un país extranjero.
En consonancia con esta tendencia, en 2020 comenzaron las negociaciones entre Costa Rica, Fiji, Islandia, Noruega, Nueva Zelandia y Suiza en relación con un Acuerdo sobre Cambio Climático, Comercio y Sostenibilidad, que también alentaría a la adopción de estas normas voluntarias de sostenibilidad. De acuerdo con la información inicial, en el marco de este acuerdo se está trabajando en la elaboración de directrices basadas en principios para la formulación de programas de ecoetiquetado de adhesión voluntaria, junto con mecanismos institucionales que respalden su ejecución241. Esto podría ser una indicación de que los sistemas de certificación de la sostenibilidad de adhesión voluntaria se están arraigando cada vez más.