SOMALIA* (11 de febrero)
Las perspectivas para los cultivos de cereales de la actual temporada secundaria deyr de 2003/04 son favorables gracias a unas precipitaciones casi normales recibidas en Somalia meridional. También se pronostica una buena producción de forrajes en las zonas agropecuarias del sur. La Dependencia de Evaluación de la Seguridad Alimentaria (DESA) cifra sus estimaciones provisionales de la superficie plantada con cereales en la actual temporada deyr en alrededor de 286 000 hectáreas, pronosticando una producción de cereales de alrededor de 147 000 toneladas, alrededor de un 48 por ciento más que la media posterior a la guerra.
Sin embargo, en algunas zonas de las regiones septentrionales y centrales de Somalia han surgido graves preocupaciones humanitarias como consecuencia de los efectos acumulativos de sequías consecutivas. Se ha señalado una pérdida generalizada de ganado y de otros medios de subsistencia, a la vez que una grave escasez de agua, lo que hace que un gran número de personas esté necesitando con urgencia asistencia alimentaria y de otro tipo. Las posibilidades de pastoreo y de agua son cada vez más limitadas debido a una vegetación inferior a lo normal y a los brotes de inseguridad civil registrados en Somalia central. La DESA ha señalado últimamente que en las partes septentrionales del país la sequía se ha extendido hasta incluir partes más vastas de Sool, así como Bari, Nugal y Mudug. Se han realizado algunas intervenciones con el fin de mantener el estado nutricional de los niños, y se ha intensificado la vigilancia de todas las zonas.
La situación de la seguridad también ha empeorado en algunas partes del país, como Mogadishu, Hiran y la zona de Sool-Sanag. Ante la grave sequía que azota la meseta de Sool, el PMA distribuyó últimamente 732 toneladas de alimentos a alrededor de 13 000 familias de las más vulnerables. Pero la tensa situación de la seguridad ha afectado ulteriormente a la distribución de alimentos. En conjunto, se estima que aproximadamente 350 000 PDI y habitantes urbanos aquejados de pobreza, junto con alrededor de 230 000 personas rurales, se ven afectadas de inseguridad alimentaria crónica.