por
M.R. Bowen y T.V. Eusebio 1
El presente documento, publicado en el marco del proyecto de la FAO y el PNUD MAL/78/009, “Establecimiento de fuentes de semillas y mejora de árboles” 1, recoge información reciente de Sabah, Malasia, sobre la floración y la producción y manejo de semillas de Gmelina arborea cultivada en plantaciones. Los principales temas que se estudian son: Floración; recolección y manejo de los frutos; rendimiento de los frutos; y germinación de las semillas.
La inflorescencia de Gmelina arborea es una cima dicásica terminal con las flores más antiguas en la base de la panícula y las más jóvenes en el extremo superior. La misma inflorescencia presenta numerosas fases de desarrollo de capullos y frutos.
Debido a la morfología de la flor, la autopolinización natural resulta poco probable. Sin embargo, en experimentos de polinización controlada realizados en Sepilok, Sabah, las flores autopolinizadas han producido frutos de tamaño normal; todavía no se sabe si las semillas producidas de esta manera son fértiles o no.
Parece que en las copas de los árboles en floración de Sabah abundan numerosos tipos de insectos voladores, lo cual permite suponer que pueden actuar como vectores del polen.
En los estudios sobre floración se ha observado una pauta general de dos períodos de máxima formación de flores, que varían algo de un año a otro y dependen del lugar. La producción más abundante de frutos maduros tiene lugar aproximadamente un mes después del máximo de floración, extendiéndose a lo largo de un período de dos meses.
La recolección de las drupas maduras de las copas resulta cara, especialmente si se tiene en cuenta que no pueden cortarse las ramas sin destruir cosechas de semillas posteriores. Por consiguiente, se recogen los frutos que han caído al suelo, seleccionando los de color amarillo-verdoso.
La pulpa se separa bien de la nuez agitando los frutos en una hormigonera junto con cubos de madera dura, y tamizando y lavando luego las nueces para eliminar los residuos. Hay que tener cuidado de elegir bloques de madera suficientemente duros para arrancar la pulpa de la drupa carnosa, pero no tanto que rompan las nueces. También se han utilizado con éxito máquinas despulpadoras de café para eliminar la pulpa de las nueces de Gmelina 2
Una vez eliminada la pulpa y lavadas, las nueces se secan a 45°C durante unas 17 horas en un horno especial, hasta alcanzar un contenido de humedad del 8 por ciento aproximadamente. También pueden secarse satisfactoriamente mediante una secadora comercial de cacao.
Una vez secas las nueces, pueden eliminarse los restos de pulpa agitándolas en una hormigonera, o bien mediante una descascaradora de café, en la que se hacen girar sobre una superficie abrasiva. Parece que es imprescindible eliminar completamente la pulpa para una buena germinación de las semillas. Estas pueden almacenarse satisfactoriamente a unos 3°C cuando están secas.
En fecha reciente se entresacó en Sabah una pequena plantación de Gmelina arborea de 14 años, dejando 36 árboles para la producción de semillas (equivalentes a una densidad de población de 96 árboles por ha). En los seis primeros meses después del aclareo se recogió en la masa un total de 201 kg de frutos, equivalentes a 10,9 kg de nueces secas. Se ha registrado el rendimiento mensual de nueces de cada uno de los 36 árboles durante el período de seis meses y se describe en el documento, mostrando diferencias acentuadas entre los árboles en cuanto a las pautas de fructificación.
También se han llevado a cabo investigaciones sobre la germinación de las semillas, analizando en particular el porcentaje comparativamente bajo de germinación que se ha observado especialmente en las semillas importadas.
Al romper las nueces, se observó que cada una contiene un promedio de 1,8 semillas, de las cuales se consideraron sanas y bien desarrolladas, por su aspecto, el 85 por ciento (1,5 semillas por nuez). La maceración de las nueces en agua a 25°C durante 17 horas, seguida de un secado a 45°C durante siete horas, fue el tratamiento previo que permitió obtener el mayor número de plantas de semillero (88 por ciento). En los experimentos se demostró asimismo que las nueces almacenadas (es decir, nueces secadas hasta quedar con un contenido aproximado del 8 por ciento de humedad y sometidas a temperaturas de 3°C) germinaban mejor que las recién recogidas.
A fin de comparar los resultados de las pruebas de germinación en laboratorio con los que cabe esperar en condiciones de vivero, se sembraron nueces previamente tratadas en 12 cajas con medios diferentes, formados por arena, suelo superficial de bosque y serrín, puros o mezclados entre sí. De los tres medios puros, el serrín resultó el menos satisfactorio, y siempre que se añadió a una mezcla redujo la germinación. Los medios más eficaces fueron los mixtos de suelo y arena, con dos partes de suelo y una de arena como proporción óptima para la germinación. Sin embargo, el mejor crecimiento posterior de las radículas se consiguió en mezclas con serrín, que parecía contribuir a formar un suelo menos compacto, favoreciendo así el desarrollo de un sistema radicular sano.