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FLORACION DE PINUS CARIBAEA VAR. HONDURENSIS

En relación con los artículos publicados sobre este tema en los números 10 y 11 de Información sobre recursos genéticos forestales, el Dr. F.S.P. Ng, Subdirector del Instituto de Investigaciones Forestales de Kepong, Malasia, nos remite las siguientes observaciones: 1

“En Malasia se ha advertido que Pinus caribaea sólo ofrece garantías de formación de semillas en parcelas situadas en la costa y en las laderas o cimas de las montañas, donde siempre corre viento o brisa durante la polinización (véase: Razali y Ng, Malaysian Forester 42 (1979), pág. 73) 2. Las cantidades de semillas producidas son, sin embargo, relativamente pequeñas comparadas con las cifras que se conocen de Queensland, Australia, donde se han efectuado observaciones sobre la floración y producción de semillas durante varios años; la razón puede ser quizás que las parcelas de Malasia son de un tamaño y forma inferiores a los óptimos para alcanzar la máxima producción de semillas.

Para que una especie anemógama se reproduzca, ha de tener una densidad de población elevada y ocupar una superficie relativamente grande. Cuanto mayor sea la densidad, mayor será el volumen de polen producido por unidad de superficie, aumentando la probabilidad de polinización de los óvulos. Al mismo tiempo, si la población de árboles ocupa una superficie demasiado pequeña, el polen es fácilmente arrastrado fuera de la masa, por lo que hay un tamaño crítico por debajo del cual una masa de árboles polinizados por el viento no puede reproducirse con eficacia. Si la dirección del viento es relativamente constante, la población ha de tener el eje longitudinal paralelo a la dirección de los vientos predominantes 3.

Las especies polinizadas por el viento que son autóctonas de Malasia, como Agathis, Dacrydium y Podocarpus, suelen crecer en las laderas y cimas de las montañas, o en la costa del mar (por ejemplo Casuarina, Podocarpus). Esos hábitats están más expuestos al viento, y en términos relativos son menos ricos en especies (con lo cual hay un mayor número de ejemplares de la misma especie por unidad de superficie, y por consiguiente un mayor rendimiento potencial de polen, y por otra parte hay menos barreras físicas en forma de otra vegetación que obstruya el paso del polen arrastrado por el viento).

Al diseñar las masas productoras de semillas en las regiones tropicales para especies anemógamas como los pinos, debemos, pues, aprender la lección de la naturaleza y buscar las condiciones óptimas para la producción de semillas.

Una observación adicional interesante es que nuestras parcelas de pinos en la costa y en las cimas de las montañas parecen producir también muchos más estróbilos que en los lugares resguardados del viento. Quizás el viento ejerza también una acción morfogenética y fomente la producción de estróbilos.”

1 El texto que sigue es una adaptación libre de una carta sobre el tema enviada por el Dr. Ng en septiembre de 1983, y por consiguiente no son citas textuales.

2 Nota del Editor: R. Sarvas ha examinado ampliamente los factores del medio y genético-fisiológicos que contribuyen a la producción de una determinada cantidad de semillas en: Communicationes Instituti Forestalis Fenniae 53.4 (Helsinki, Finlandia 1962); aunque en esa publicación se hace una referencia especial a Pinus sylvestris, las observaciones y resultados son también aplicables en su mayor parte a pinos de otras especies.

3 Nota del Editor: Véase también el artículo de V. Koski, Información sobre recursos genéticos forestales No 11 (1982), págs. 11–18.


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