De las aproximadamente 500 especies de eucaliptos, son menos de la décima parte las que tienen un hábitat natural con temperaturas por debajo de cero. El límite de la presencia del género en Australia son los 45°S de latitud, y a mayores altitudes (2 000 m sobre el nivel del mar) los 35°S.
En su medio natural, las especies del género Eucalyptus se han adaptado muy bien a los lugares en los que crecen. Son extraordinariamente raros los daños causados por las heladas al género en Australia, habiéndose registrado sólo media docena de casos (de daños limitados y localizados). En las plantaciones exóticas de eucaliptos, sin embargo, los daños causados por las bajas temperaturas constituyen un problema frecuente en muchos países, entre ellos los países en desarrollo del Africa meridional, oriental y septentrional, el Mediterráneo y América del Sur. La reunión, organizada por dos grupos de trabajo de la UIOIF sobre los eucaliptos en colaboración con la AFOCEL, de Francia, y la CSIRO, de Australia, se había convocado para examinar los problemas relativos a las plantaciones cultivadas en condiciones adversas, en particular los eucaliptos cultivados como exóticos en climas con temperaturas ocasionales por debajo de cero. La reunión, precedida de dos viajes de estudio, se dividió en siete sesiones. Se presentaron unas 40 comunicaciones, que en su momento publicará la AFOCEL (Association Forêt-Cellulose, Domaine de l'Etançon, F-77370 Nangis, Francia).
A continuación se resumen algunos puntos interesantes y las conclusiones generales:
Son pocos los países del mundo que plantan eucaliptos en zonas frías, excepto a a escala esperimental.
Todavía no se ha efectuado una exploración y evaluación adecuada de la resistencia a las heladas. Los eucaliptos poseen una resistencia superior a la que cabe suponer en función de las áreas de distribución naturales actuales en Australia, y solamente puede determinarse esa resistencia mediante una amplia gama de ensayos locales en zonas de plantación potenciales del país interesado.
No se conocen bien las causas y mecanismos de los daños causados por las heladas; una especie puede ser muy tolerante en un lugar y sufrir considerables daños en otros sin temperaturas extremas. Además de un endurecimiento adecuado antes de las heladas (para el cual parecen tener una importancia decisiva las temperaturas nocturnas mínimas durante los días que preceden a la helada), en la resistencia y tolerancia a las heladas parecen desempeñar una importante función factores relacionados con el suelo y sus temperaturas, la humedad del suelo y del aire y las condiciones fisiológicas generales de la planta. Se considera que únicamente se progresará en este campo si se llegan a comprender las causas fisiológicas de los daños de las heladas o la tolerancia a las mismas (que son síntomas más que procesos absolutos).
Los debates sobre las estrategias de mejoramiento genético, que fueron el tema de una de las sesiones, ofrecieron un interés especial. Además de la “vía clásica” de exploración, recolección, evaluación y mejora de las semillas y el material de vivero, los avances recientes en técnicas de propagación vegetativa han llevado a estrategias alternativas, entre ellas el uso de híbridos interespecíficos e intraespecíficos y la silvicultura clonal. En consecuencia, en algunos países se han puesto a punto métodos de obtención de viveros y de explotación intensiva para conseguir un uso apropiado del material en el cual el valor por unidad es muy alto comparado con las plántulas normales, pero cuya rentabilidad potencial podría ser también muy superior. A continuación se indican algunas observaciones concretas sobre esos puntos:
la reproducción vegetativa y sexual son siempre vías complementarias;
la conservación de una población básica con una amplia base genética tiene una importancia fundamental, con independencia de la estrategia, pero las necesidades se ponen más de manifiesto si se utiliza la propagación vegetativa y la silvicultura clonal (que reduce al mínimo la variación genética en las plantaciones);
todos los países que utilizan actualmente la silvicultura clonal plantan un mosaico de bloques monoclonales de hasta 50 o más hectáreas de un solo clono, en lugar de una mezcla de clonos. Constantemente se efectúan nuevas selecciones, con una esperanza de “vida” que permita utilizarlos en plantaciones forestales de cualquier clono con menos de cinco años (es decir, en el mejor de los casos equivalente a una rotación);
para reproducir material de un valor especial suele utilizarse la micropropagación in vitro, seguida de métodos “clásicos” de propagación vegetativa para aumentar ulteriormente el material y en algunos casos con fines de rejuvenecimiento. Se conoce una importante excepción a esto en los Estados Unidos (propagación masiva mediante métodos in vitro), aunque sólo a escala muy limitada de carácter experimental;
casi todo el material genético de introducción más antigua (10–15 años o más) es de origen desconocido. El retorno a las poblaciones originales de Australia y la elección de las mejores procedencias seguida de selección y mejoramiento genéticos han dado en general mejores resultados que la continuación del trabajo sobre la “raza local” desconocida, introducida muchas veces de manera casual. Este aspecto adquiere todavía más importancia si se tiene en cuenta que las primeras introducciones de eucaliptos se produjeron con frecuencia a partir de un solo árbol madre, y no de una muestra representativa de una población concreta con una amplia gama de variación que pudiera utilizarse como base para selecciones locales y un ulterior mejoramiento. Las colecciones comerciales de los vendedores de semilla todavía tienen hoy muchas veces este grave defecto. Nunca se insistirá suficientemente en lo indispensable que es el conocimiento tanto del origen o procedencia como del número de árboles madre representados en el material que se va a introducir en un país;
la cuestión de (i) seleccionar una especie o procedencia resistente a las heladas como base de la selección y mejoramiento ulteriores para el crecimiento y el rendimiento, frente a (ii) la selección genética de la resistencia a las heladas en una especie o procedencia muy productiva, se examinó detenidamente, pero no se llegó a ningún acuerdo. En algunos casos se ha utilizado la hibridación intraespecífica como síntesis de ambos métodos, especialmente en países como el Brasil, donde las rotaciones, y por consiguiente los ciclos de selección genética (y sus resultados), son rápidas. Sin embargo, en la mayoría de los casos hay que considerar la incidencia prevista de heladas intensas frente a la rotación y los rendimientos esperados, y realizar una elección económicamente viable de material genético en función de los riesgos calculados para cada caso particular;
aunque hasta la fecha los daños causados por los insectos y las enfermedades a los eucaliptos se han superado en general con éxito (si bien a menudo con un costo elevado), hay que considerarlos como muy probables si se cultivan grandes plantaciones de una sola especie, en particular cuando se establecen en condiciones marginales. Son ejemplos evidentes de dichos daños el chancro del tallo (Cryphonectria cubensis sin. Diaporthe cubensis) en E. grandis en el Brasil (actualmente casi eliminado mediante cambios de procedencias, selección dentro de la nueva procedencia y mejoramiento), y los extensos daños causados por el taladro Phoracantha semipunctata en el Mediterráneo, provocados por una serie de años más secos de lo normal en Túnez y Marruecos (el insecto también se ha propagado recientemente a Italia);
el rápido aumento que se está produciendo en la utilización por parte de los floristas de otros continentes de ramas vivas enviadas por vía aérea desde Australia para ramos de flores y como decoración está elevando de manera importante el riesgo de introducción de plagas y enfermedades procedentes de Australia en las plantaciones forestales de zonas antes libres de ellas, y habría que evitarlo a toda costa en favor del cultivo local de dicho material para reducir ese riesgo;
en estudios taxonómicos recientes realizados en Australia, que se publicarán en los próximos años en Flora Australiensis, se ha subdividido botánicamente el género Eucalyptus, de manera que en el futuro quizá sólo se mantenga bajo ese nombre la quinta parte de las especies actuales. A pesar de existir el compromiso de continuar refiriéndose a las especies como “eucaliptos”, en la reunión se manifestaron fuertes reservas en contra de esta masiva reorganización y cambios en una nomenclatura establecida.
| Christel Palmberg Departamento Forestal FAO, Roma |