El tabaco se cultiva en dos zonas distintas: el nordeste y el sur. Cerca de 135 000 familias de agricultores en 656 municipios de tres estados ricos e industrializados del sur tienen como principal actividad económica la producción de tabaco. En 2000/01, la cosecha en los estados de Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul fue de 504 728 toneladas de tabaco, con unos ingresos brutos de 1 230 millones $R, lo que supone un promedio de ingresos brutos por explotación agrícola familiar de 9 164,63 $R, de una producción media de 3,74 t/ha - un nivel alto sin precedentes. En el sur, casi medio millón de personas trabajan en actividades relacionadas con el tabaco.
Las propiedades en donde se cultiva tabaco tienen una superficie media de 16,8 hectáreas, una explotación pequeña según los modelos de Brasil, con 2,5 hectáreas dedicadas a la plantación de tabaco, 9,4 hectáreas de otros cultivos, y el resto queda como pasto, virgen o zonas de replantación de bosque, diques y barbecho. Casi una cuarta parte de las explotaciones familiares que cultivan tabaco en el sur arriendan la tierra o tienen acuerdos de aparcería con propietarios de tierras, regímenes contractuales para arrendar la tierra que exige a todos los agricultores plantar tabaco o dejar las explotaciones. Las escasas dimensiones por término medio de las explotaciones en el sur, de 1 a 10 hectáreas, permiten que sólo exista un número reducido de alternativas al cultivo de tabaco.
El tabaco es uno de los pocos cultivos que genera ingresos en pequeñas parcelas de terreno, ofreciendo ingresos cuatro veces mayores que cualquier otro cultivo, y emplea mano de obra familiar, lo que representa más del 50 por ciento de los costos de producción. La producción de tabaco tiene un efecto social positivo, combatiendo así el éxodo rural, que es uno de los problemas más graves en Brasil tras la liberación del comercio.
En el nordeste pobre, el tabaco impulsa la economía de 39 municipios, sobre todo en los estados de Paraíba, Rio Grande do Norte, Ceará y Pernambuco, que se encuentran entre los más pobres del país. Allí, las familias dependen del tabaco para ganarse el sustento. Pasar del tabaco a otros cultivos, si fuese posible, podría tener importantes repercusiones en la seguridad alimentaria de los agricultores que cultivan tabaco.
Una estimación realizada por la Associação dos Fumicultores Brasileiros (Afubra) (Asociación de Productores de Tabaco Brasileños) y la Associação Brasileira das Indústrias do Fumo (Abifumo) (Asociación Brasileña de las Industrias del Tabaco) sobre el número de hogares dedicados a la agricultura del tabaco muestra una interesante fluctuación en las dos últimas décadas (Cuadro 2.1). En el sur, las cifras alcanzaron su nivel máximo en 1997 correspondiente a 160 560, por encima de los 83 150 registrados en 1981, y luego volvieron a descender a casi 135 000 en el año 2001. En el nordeste, los hogares dedicados al cultivo de tabaco van de algo menos de 64 000 en 1980 hasta un nivel máximo de 81 000 en 1986, antes de reducirse a la mitad en el año 2001 llegando a 36 250.
El total de ingresos familiares procedentes del cultivo de tabaco aumentó de 233,4 millones de dólares EE.UU. en 1980 hasta el máximo registrado en 1997, año en que el total de ingresos ascendió a casi 1 000 millones de dólares EE.UU. En 2001, el total de ingresos familiares procedentes del tabaco fue de sólo 580,1 millones de dólares EE.UU.
Cuadro 2.1 - Número de hogares en el cultivo de tabaco y total de ingresos familiares
|
Año |
Número de hogares |
Total Brasil |
Ingresos familiares |
|
|
Sur |
Nordeste |
(miles dól. EE.UU.) |
||
|
1980 |
94 840 |
63 980 |
158 820 |
233 385 |
|
1981 |
83 150 |
77 140 |
160 290 |
311 181 |
|
1982 |
89 030 |
75 040 |
164 070 |
419 236 |
|
1983 |
113 380 |
81 790 |
195 170 |
404 846 |
|
1984 |
112 940 |
81 460 |
194 400 |
330 384 |
|
1985 |
112 110 |
80 880 |
192 990 |
364 116 |
|
1986 |
112 570 |
81 000 |
193 570 |
404 117 |
|
1987 |
113 490 |
69 990 |
183 480 |
433 765 |
|
1988 |
114 390 |
75 000 |
189 390 |
366 407 |
|
1989 |
127 400 |
75 200 |
202 600 |
419 691 |
|
1990 |
121 600 |
72 000 |
193 600 |
569 707 |
|
1991 |
123 600 |
72 000 |
195 600 |
461 000 |
|
1992 |
149 750 |
55 000 |
204 750 |
785 390 |
|
1993 |
157 520 |
56 000 |
213 520 |
766 375 |
|
1994 |
136 640 |
50 000 |
186 640 |
478 852 |
|
1995 |
132 680 |
48 000 |
180 680 |
601 420 |
|
1996 |
142 590 |
49 000 |
191 590 |
788 813 |
|
1997 |
160 560 |
49 000 |
209 560 |
973 053 |
|
1998 |
158 980 |
42 000 |
200 980 |
670 079 |
|
1999 |
150 070 |
45 000 |
195 070 |
584 200 |
|
2000 |
134 850 |
40 000 |
174 850 |
619 586 |
|
2001 |
134 930 |
36 250 |
171 180 |
580 149 |
Fuentes: Afubra y Abifumo.
La producción y la elaboración de tabaco son actividades económicas de gran importancia en el sur: Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul, donde además de producción hay industrias manufactureras y empresas de elaboración que exportan tabaco y productos del tabaco. Los estados dependen fuertemente de la recaudación tributaria del tabaco, principalmente a través del impuesto sobre el valor añadido- Sistema de Gestión de Ingresos y Efectivo (ICMS).
En el nordeste de Brasil -una región en la que el tabaco desempeña un importante papel, en una economía por lo demás localmente deprimida, ofreciendo empleo e ingresos a miles de pequeñas unidades familiares de producción- se produce mucho menos tabaco que en el sur, pero su calidad es buena para la elaboración de cigarros de mayor valor. Este segmento de la economía del nordeste es un origen importante de puestos de trabajo permanentes a tiempo completo. Ofrece empleo a mujeres en trabajos especializados, tanto en el nivel de la explotación como de la industria local.
Por regla general, un agricultor en pequeña escala de la región de Recôncavo, en el estado de Bahía, plantaría un promedio de 0,5 hectáreas de tabaco, lo que produciría casi 10 000 plantas. La cosecha habitual es de unos 750 kg, que en una campaña normal se vende a una cantidad de hasta 60,00 $R por arroba (15 kg) de hoja de calidad superior. Esto proporciona unos ingresos brutos de 3 000 $R anuales, la mayor parte de los cuales se emplea para pagar gastos del hogar. Esto permite la subsistencia de una familia de seis personas. Los productores en mayor escala cultivan hasta 40 000 plantas.
En Bahía, una zona densamente poblada del estado y la región, la industria tabacalera también proporciona empleo a las comunidades rurales-urbanas. Una unidad industrial típica de Bahía proporciona trabajo durante casi todo el año a 300 mujeres, que reciben formación para la labor de enrollar cigarros, un proceso totalmente manual. Ésta es una fuerza de trabajo calificada, que trabaja para empresas que suelen proclamar con orgullo el cumplimiento con las responsabilidades sociales. Algunas empresas siguen ampliando su implicación para incluir el desarrollo comunitario.
Como en los estados del sur, los productores participan junto con las empresas en el denominado sistema de integración, que ofrece un módulo tecnológico de mejores prácticas en el uso de fertilizantes y productos químicos agrícolas, financia una parte de los costos de producción del productor y compra el cultivo en cosecha. La industria de cigarros también transporta el tabaco desde las explotaciones agrícolas, donde se realiza el curado, hasta las plantas de elaboración.
El sistema de integración, en virtud de garantizar la compra del producto, funciona en realidad como un mecanismo de seguro del precio, lo que tiene un importante efecto en la oferta. El crecimiento de la oferta se debe mayoritariamente tanto al sistema de gestión del riesgo de precios como al control de la calidad en las explotaciones.
La importancia social y económica del tabaco puede juzgarse a partir de las 171 000 explotaciones agrícolas familiares que cultivan tabaco en el sur y nordeste, y la elaboración afín. Sólo la industria de los cigarrillos proporciona 2,1 millones de trabajos directos e indirectos, tiene una cifra de negocios de 4 800 millones de $R y genera unos ingresos tributarios de 3 100 millones de $R.
El empleo relacionado con el tabaco representa cerca del 3,2 por ciento del total de la fuerza de trabajo de Brasil, del cual la agricultura de la producción de tabaco ofrece empleo a casi medio millón. Otros 223 000 puestos de trabajo son creados en actividades relacionadas con la agricultura, como por ejemplo la elaboración del tabaco en las explotaciones. Se ha estimado que 1,5 millones de puestos de trabajo son creados por la industria del tabaco en otros sectores, como el transporte, la producción de insumos y la distribución, la mano de obra al por mayor y al por menor, y el empleo en la elaboración para la exportación (véase Cuadro 2.2).
Cuadro 2.2 - Nivel de empleo en la industria tabacalera de Brasil (1999/2000)
|
Sector |
Número de empleados |
Porcentaje |
|
Cultivo y elaboración en explotación |
723 000 |
33,0 |
|
Fabricación |
17 000 |
0,8 |
|
Empleos indirectos |
1 450 000 |
66,2 |
|
Total |
2 190 000 |
100,0 |
Fuentes: Afubra y Abifumo.