La producción de cigarrillos alcanzó un nivel máximo de 189 300 millones de unidades en 1998 y luego disminuyó en 1999 después de la aplicación de un impuesto a la exportación. El consumo alcanzó máximos en 1989 y 1990, pero a continuación descendió, debido en parte a las campañas contra el tabaco y a la prohibición de fumar en lugares públicos (Cuadro 2.10).
El precio medio de una cajetilla de 20 cigarrillos aumentó de 0,50 dólares EE.UU. en los años ochenta a más de 1,40 dólares EE.UU. a mediados de los noventa. Actualmente los precios al por menor se encuentran entre 0,50 y 0,90 dólares EE.UU., lo que hace que los cigarrillos brasileños figuren entre los más baratos del mundo.
En 1994, el plan para la estabilización macroeconómica (el Plan Real) eliminó el impuesto inflacionario, que había alcanzado casi el 90 por ciento mensual. Durante los dos años siguientes, el consumo se estabilizó en unos 119 000 millones de unidades. Sin embargo, la revalorización del tipo de cambio que siguió al Plan Real estimuló el contrabando y, cuando existe un contrabando importante, el consumo de cigarrillos tiende a subestimarse, ya que los cálculos sobre el consumo se basan principalmente en los datos de ventas facilitados por los fabricantes.
El consumo nominal anual per cápita ha disminuido de 1 177 unidades en 1980 a 720 unidades a finales de los años noventa. En 1992, se estimó que el contrabando abastecía el 5 por ciento del consumo interno, pero después de 1995 aumentó vertiginosamente. En la actualidad se piensa que el contrabando se aproxima al 30 por ciento de las cifras oficiales de consumo, ya que las marcas brasileñas tradicionales se falsifican ahora en países vecinos y se venden de contrabando en Brasil. El alcance del contrabando explica una parte importante del aparente descenso del consumo.
Cuadro 2.10 - Producción, consumo y precio de los cigarrillos en Brasil
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Año |
Producción |
Consumo |
Precio |
|
1980 |
144,2 |
142,7 |
0,42 |
|
1981 |
136,5 |
134,9 |
0,54 |
|
1982 |
133,9 |
132,3 |
0,64 |
|
1983 |
130,9 |
129,2 |
0,56 |
|
1984 |
128,9 |
127,8 |
0,46 |
|
1985 |
147,6 |
146,3 |
0,27 |
|
1986 |
170,5 |
168,9 |
0,33 |
|
1987 |
164,2 |
161,4 |
0,55 |
|
1988 |
163,3 |
157,9 |
0,57 |
|
1989 |
171,3 |
162,7 |
0,55 |
|
1990 |
174,0 |
164,1 |
0,64 |
|
1991 |
176,9 |
156,4 |
0,54 |
|
1992 |
152,9 |
127,8 |
0,75 |
|
1993 |
149,2 |
119,5 |
0,92 |
|
1994 |
164,0 |
109,2 |
1,15 |
|
1995 |
174,7 |
119,7 |
1,29 |
|
1996 |
182,5 |
119,2 |
1,42 |
|
1997 |
182,8 |
110,8 |
1,42 |
|
1998 |
189,3 |
97,0 |
1,07 |
|
1999 |
119,3 |
101,5 |
0,97 |
|
2000 |
111,6 |
100,0 |
0,88 |
|
2001 |
108,0 |
100,0 |
0,95 |
Fuente: Afubra y Abifumo.
La repercusión de la tecnología moderna de elaboración y fabricación ha supuesto una reducción de la necesidad de mano de obra en la industria tabacalera, en donde el número de trabajadores se redujo a la mitad en 15 años (véase Cuadro 2.11).
Las fábricas de cigarrillos están sumamente automatizadas y emplean relativamente poca mano de obra (30 000 trabajadores empleados directamente). Según las estimaciones del INCA, la industria paga un precio relativamente bajo por cada kilogramo de hoja de tabaco, con el que se producen aproximadamente 1 200 cigarrillos. Las cajetillas de cigarrillos son ligeras y fáciles de almacenar y transportar, lo que genera bajos costos de transporte e inventario, y hace que esta actividad sea sumamente rentable.
La producción de tabaco en ramas para cigarros, cigarros pequeños y cigarrillos negros en el nordeste de Brasil abarca a un gran número de empresas, que ofrecen numerosos puestos de trabajo e impulsan las economías locales. La inversión en nuevas tecnologías de producción ha ayudado a mejorar las perspectivas tanto en el mercado de exportación como en el interno.
Cuadro 2.11 - Índice de empleo en la industria tabacalera en Brasil
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Año |
Promedio |
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1985 |
100,00 |
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1986 |
99,47 |
|
1987 |
102,54 |
|
1988 |
95,55 |
|
1989 |
98,63 |
|
1990 |
90,28 |
|
1991 |
86,97 |
|
1992 |
97,95 |
|
1993 |
86,15 |
|
1994 |
69,83 |
|
1995 |
66,87 |
|
1996 |
69,13 |
|
1997 |
73,20 |
|
1998 |
61,09 |
|
1999 |
51,21 |
|
2000 |
48,62 |
|
2001 |
55,33 |
Fuente: IBGE. Índice 1985 = 100
El empleo en la industria tabacalera puede ser bastante importante en una zona. Por ejemplo, en Santa Cruz do Sul, una unidad de elaboración de tabaco tiene hasta 2 500 empleados y hay varias empresas de igual tamaño, que entre ellas aportan casi el 40 por ciento de la recaudación total del impuesto sobre el valor añadido ICMS para el municipio. Los efectos se expanden a los condados colindantes y benefician a una parte importante del estado.
Junto con las operaciones corrientes, la inversión es también muy importante. Una empresa ha invertido unos 200 millones de dólares EE.UU. desde 1997, creando otros 1 000 empleos. Las seis principales empresas de elaboración están realizando inversiones de capital que oscilan entre 60 y 500 millones de dólares EE.UU., lo cual tendrá una repercusión positiva en el empleo a lo largo del próximo decenio.
Se estima que por cada inversión trienal de 100 millones de dólares EE.UU., con un rendimiento anual de casi 250 millones de dólares EE.UU. en ventas de exportación, se crean 400 trabajos directos de instalación o reestructuración de las operaciones existentes y otros 10 000 puestos de trabajo permanentes en los campos. Una empresa grande de 4 000 a 5 000 empleados directos en el sur trabajaría con unos 30 000 cultivadores y crearía 150 000 puestos de trabajo indirectos complementarios en el trabajo en la explotación, el transporte, los servicios, etc.
Todas las empresas principales han modernizado su tecnología de elaboración. La nueva maquinaria y una elaboración mejorada han contribuido a reducir los precios de los componentes, a mejorar la calidad de los cigarrillos y a disminuir los desperdicios. Los niveles de alquitrán y nicotina se han reducido mediante filtros, disminuyendo así el posible perjuicio para la salud que supone fumar. Los avances en la tecnología de elaboración y en la calidad de los cigarrillos indican la tendencia mundial de la industria, que se esfuerza por mantenerse competitiva y satisfacer las preferencias de los consumidores.
Sin embargo, las empresas de fabricación más pequeñas no se han modernizado al mismo ritmo que las industrias más avanzadas y utilizan maquinaria antigua, con un control más deficiente de la calidad del tabaco. Han recurrido a la competencia de precios centrada en los cigarrillos de clase C y D, relativamente baratos. En consecuencia, y debido a la seria competencia con los cigarrillos de contrabando, las empresas pequeñas no han sido capaces de generar ahorros para invertir en tecnología moderna.
La calidad del producto
Con tecnología mejorada y la preferencia de los consumidores por productos de calidad alta, las empresas están invirtiendo en la gestión total de la calidad de la certificación ISO 9002. La certificación ISO es una mejora en la calidad del producto, que ofrece a los clientes una garantía complementaria. Para garantizar una calidad óptima, las empresas tabacaleras están reduciendo las materias extrañas y realizan ensayos rutinarios de los agentes químicos en todos los productos, incluidos los niveles de alcaloides.
En parte, esto se consigue trabajando con los productores para garantizar el suministro del tabaco requerido a través del sistema de integración, en virtud del cual todas las actividades de los productores son supervisadas por los servicios de extensión de la empresa. Los participantes en la integración tienen que respetar las prácticas agrícolas recomendadas por las empresas, sobre todo en lo que respecta a los cultivares, siguiendo un plan de plantación en el momento oportuno para cada región, espaciando adecuadamente las plantas, aumentando el número de hojas por tallo de tabaco utilizando el fertilizante conveniente y cosechando en el punto de maduración ideal. El objetivo es producir tabaco para cigarrillos que tenga un color más anaranjado (calidad O) que oscuro (R). Los niveles de alcaloides se han reducido de forma importante y el nivel medio de nicotina, que antes estaba en torno al 3,81 por ciento, se redujo al 3 por ciento en los últimos años.
Volúmenes de hoja que se transforma en cigarros
En la industria del cigarro se han introducido también nuevas tecnologías de elaboración, con un aumento considerable del volumen de hojas elaboradas. Para la exportación, se utiliza la elaboración de hojas de tabaco sueltas, que consiste en seleccionar hojas de tabaco de calidad alta, clasificarlas en el punto de entrega, fermentarlas, extraer las impurezas y hojas que no sirven, empacar, apilar y fumigar. Esto produce una hoja de envolver oscura de calidad alta para los cigarros. Esta tecnología de elaboración es casi toda manual y crea un producto semi-elaborado.