En la actualidad, la mayor pérdida de hábitats forestales se está registrando en las zonas tropicales, donde se encuentra el mayor número de especies por unidad de superficie. Es también la región donde se necesitan cada vez más tierras agrícolas, madera y materiales de construcción, leña y forraje. Aunque es bien conocido que la causa de la degradación del medio ambiente es con frecuencia la presión social y económica, es inevitable que la degradación de la tierra y el agotamiento de los recursos naturales renovables tienda a provocar, a su vez, graves problemas sociales. Los recursos genéticos tienen una importancia fundamental para el mantenimiento de los sistemas socioeconómicos.
Como parte de un proyecto conjunto FAO/PNUMA para ensayar la conservación in situ de los recursos genéticos forestales en el Camerún, Malasia y el Perú, se establecieron zonas experimentales de conservación en varios lugares de la sierra peruana.
En la sierra, el desarrollo agrícola, la recolección de leña y el pastoreo del ganado vacuno han destruido durante los últimos siglos grandes zonas de bosques autóctonos. Debido a la dureza de las condiciones, puede predominar una sola especie leñosa, o un pequeño número, que se han adaptado al crecimiento a grandes altitudes en un suelo seco y alcalino o salino. A causa de la necesidad de leña y de materiales de construcción y a la falta de una ordenación apropiada del recurso, ahora se ven amenazados incluso los bosques que quedan.
Por medio del proyecto, se sometieron a una ordenación activa las masas vestigiales de Polylepis sericea con la ayuda de extensionistas forestales, y se establecieron pequeños viveros para cultivar plantones a partir del material de las masas. Los plantones y esquejes se utilizaron para crear plantaciones y arboledas, que permitirán satisfacer las necesidades de protección, combustible y lucha contra la erosión, aliviando así la presión sobre las masas naturales ya degradadas de la especie.
Se establecieron zonas de conservación in situ y viveros sometidos a ordenación de la especie Alnus jorullensis. Esta especie sirve para diversos fines, y se puede plantar en bancales destinados a la producción de cultivos alimentarios. De esta manera, contribuye a proteger el suelo de la erosión, favorece el crecimiento de los cultivos, gracias a su capacidad de fijación del nitrógeno atmosférico, y permite a la comunidad obtener estacas y combustible. Las pequeñas masas naturales residuales de A. jorullensis, que suelen pertenecer a las comunidades locales, eran objeto de una explotación excesiva para la obtención de madera, postes de distintos tipos y combustible, y estaban desapareciendo a un ritmo rápido. El proyecto demostró a los campesinos que la producción de alimentos podía mejorar mucho mediante la plantación de plantones a lo largo de los linderos de sus campos agrícolas, y que esos plantones se podían producir utilizando material de las masas naturales de la especie. De esta manera, el valor de la masa antes olvidada aumentó repentinamente. Al mismo tiempo, se hicieron demostraciones para poner de manifiesto que, aunque la masa se debiera seguir utilizando para obtener productos de la madera destinados a la comunidad, una buena ordenación podría asegurar la disponibilidad de material también en el futuro. La ordenación y el cultivo y utilización de plantones a partir de material de tales masas se ha extendido ya de manera espontánea a otras comunidades vecinas.
Para más información dirigirse a:
Sra. C. Palmberg-Lerche,
Jefe del Servicio de Desarrollo de Recursos Forestales
Dirección de Recursos Forestales
FAO, Viale delle Terme di Caracalla
00100 Roma, Italia
Recursos Genéticos Forestales No. 22. FAO. Roma (1995)