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Acceso a los recursos y los servicios agrícolas


Acceso a los recursos y los servicios agrícolas

Tierra. La falta de acceso a la tierra es un grave obstáculo tanto para los hombres como para las mujeres. Tres quintos de los agricultores tienen pocas tierras o carecen de ellas. Mas del 62 por ciento de los agricultores tienen parcelas de menos de dos hectáreas y en conjunto poseen sólo poco mas del 8 por ciento de las tierras cultivables. Además, estas parcelas se caracterizan por ser suelos degradados, de localización en zonas áridas y semiáridas y de cultivo intensivo. Un elevado porcentaje de los medianos agricultores están endeudados y no reúnen las condiciones para obtener crédito. Como resultado de ello, entre el 30 y el 40 por ciento de las buenas tierras agrícolas del país no se cultivan. El Programa de Reforma Agraria, iniciado en 1980, se vio obstaculizado por la guerra civil y en 1991 habla beneficiado sólo al 3 por ciento de la población rural y al 11 por ciento de la población rural económicamente activa, de la que únicamente el 11,7 por ciento eran mujeres. Las definiciones de jefe de familia y de trabajo agrícola han dificultado el acceso de la mujer a la reforma agraria. En las referencias que se hacen en el acuerdo de paz a la reforma agraria no se menciona a la mujer.

Ganado. La mujer se encarga por lo general de criar y atender las aves de corral y el ganado menor para el hogar.

Reursos foretales. Los bosques tropicales se han reducido a un 1 por ciento aproximadamente de su extensión original. Las mujeres recurren a los bosques para obtener productos alimenticios y leña y los hombres con el fin de extraer madera para la construcción.

Agua. El 70 por ciento aproximadamente de las mujeres rurales no tienen acceso a un abastecimiento directo de agua. Al estar encargadas de su aprovisionamiento, a menudo han de recorrer grandes distancias (0,5 km como promedio, pero en ocasiones hasta 4 km) hasta llegar a una fuente. Casi todas las mujeres rurales lavan la ropa y se bañan en los ríos.

Crédito. El acceso de las mujeres al crédito es limitado. Cuando las mujeres rurales tienen la posibilidad de obtener crédito, las condiciones de reembolso les suelen obligar a vender su cosecha a precios muy bajos, en lugar de almacenarla hasta que los precios suban. En el sector de la reforma agraria, las mujeres sólo representan el 18 por ciento de los beneficiarios del crédito. Aunque las mujeres tienen poco acceso al crédito oficial, muchas de ellas pueden obtener crédito a través de bancos y grupos de ahorro comunitarios de carácter oficioso, así como de proyectos y programas de crédito financiados por donantes. Una encuesta sobre el terreno indicó que la falta de garantía y de información eran los dos obstáculos principales para el acceso de las mujeres al crédito.

Servicios de extensión y capacitación agraria. Hasta hace poco, eran escasas las mujeres que podían beneficiarse de los servicios, la investigación o la capacitación agraria. Con el establecimiento en 1993 del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA), se prevé que esta situación mejorará, ya que el Centro esta orientado a la transferencia de tecnología a pequeños y medianos agricultores para incrementar la productividad. El CENTA ha adoptado una politice de género para asegurar que sus actividades beneficien tanto a las mujeres como a los hombres. El porcentaje de mujeres extensionistas sigue siendo bajo. En 1994, las mujeres representaban el 16 por ciento de los agricultores a los que habla llegado el programa nacional de extensión, porcentaje superior al 10 por ciento que se había previsto.

Personal de extensión, por puesto y sexo, 1994

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