Honduras firmo en 1980 la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la ratificó en 1983. La ley sobre la Reforma Agraria se revisó en 1991 para conceder a la mujer derechos iguales con respecto a la tierra. En la Ley para la Modernización y Desarrollo del Sector Agrícola (LMA) se reconoce a la mujer como productora. Sin embargo, como estas leyes tienden a la modernizacón, globalización y privatización de la economía, las condiciones para la aplicación de las leyes son limitadas o no existen en lo que respecta a los pobres de las zonas rurales, que carecen del nivel necesario de educación y de experiencia en un sistema de mercado. La mujer en particular carece de los medios para obtener crédito y capital de inversión.