LESOTHO (30 de mayo)
Una misión conjunta de evaluación de los cultivos y el suministro de alimentos del PMA y la FAO, que visitó al país desde el 22 de abril hasta el 1 de mayo de 2003, estimó la producción de cereales de 2002/03 en 89 100 toneladas. La producción de maíz se estima en 61 400 toneladas, la del trigo en 24 300 toneladas y la de sorgo en 3 400 toneladas. En comparación con las cifras de la misión de evaluación de la FAO y el PMA del año pasado, la producción de este año será superior en un 66 por ciento. La misión estimó el total de la superficie cultivada en 178 300 hectáreas, alrededor de un 84 por ciento de la superficie sembrada en años normales y un 33 por ciento más que el año pasado. Algunas tierras no se sembraron a causa de la llegada tardía de los insumos subvencionados y de la falta de tractores y maquinaria.
Al estimarse el suministro total interno de cereales en 118 200 toneladas, y la necesidad total de utilización en 438 900 toneladas, para la campaña comercial de 2003/04 el país se enfrenta con un déficit de alrededor de 321 000 toneladas. Las importaciones comerciales se pronostican en 288 700 toneladas, lo que dejaría un déficit de 32 000 toneladas que deberá colmarse con ayuda alimentaria. Frente a esta necesidad, la ayuda alimentaria del PMA para la campaña comercial actual se cifra en 12 000 toneladas. Queda, por consiguiente, una necesidad descubierta de 20 000 toneladas que ha de satisfacerse mediante una adicional ayuda alimentaria exterior.
Una producción interna de cereales mejor, aunque inferior a lo normal, conjugada con una capacidad mejorada de importaciones comerciales, induce a pensar que en el plano nacional no escasearán los cereales de manera preocupante. Al principio de este año el precio de los cereales empezó a bajar a medida que mejoraban las perspectivas para la cosecha. Se prevé que seguirán bajando durante el curso de la campaña comercial debido también a una buena producción de maíz obtenida en Sudáfrica. Sin embargo, la cuestión principal sigue siendo el acceso material y económico a los alimentos por parte de ciertos sectores de la población. En efecto, las altas tasas de desempleo y de inflación, particularmente en las zonas rurales, unidas a los efectos del VIH/SIDA, hacen que algunos sectores no tengan el poder adquisitivo para comprar alimentos aún cuando se los pudiera conseguir en el mercado.
La misión estimó que será necesario distribuir como ayuda alimentaria a las familias beneficiarias 38 000 toneladas de productos alimenticios compuestos, incluidas 32 000 toneladas de cereales. El número de los beneficiarios variará de alrededor de 125 000 a aproximadamente 270 000 durante el período de carestía.