La FAO en Amérique latine et aux Caraïbes

Se celebró en Cuba XI Convergencia Internacional de Permacultura

La Habana, 28 de noviembre. "La escala de la introducción de la permacultura en Cuba ha sido el espacio familiar, un aporte a la solución de problemas de soberanía alimentaria que enfrenta el país como pequeño estado insular", dijo a la prensa el biólogo Roberto Pérez Rivero, durante la celebración en La Habana de la XI Convergencia Internacional de Permacultura, que acogió representantes de más de 60 países.

A propósito de que se acaba de declarar al 2014 como Año de la Agricultura Familiar, el investigador de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, explicó que el programa de desarrollo local sustentable que trabaja esa ONG, incorporó las ideas de la permacultura en los espacios urbanos, siempre pensando en la familia, "con el propósito de aunar el cuidado de la tierra y el empoderamiento de las personas para crear conciencia y valores".

La permacultura es un modo de asumir la producción de alimentos y la interacción con el ambiente que apunta a lograr la armonía entre los humanos y el resto de los seres vivos, a partir de la reducción del gasto energético, el incremento de la masa verde y un manejo ecológico del agua. Su práctica entró en Cuba a partir de 1993, gracias a la visión del destacado científico Antonio Núñez Jiménez, considerado en círculos académicos como el cuarto descubridor de la Isla, por su aporte al estudio de la naturaleza.

Durante la XI Convergencia se abordó el valor que tiene la permacultura para los pequeños estados insulares, marcados por los efectos históricos de una agricultura de plantación alta consumidora de petróleo y fertilizantes, enfocada exportar, lo cual ha generado en esas naciones una dependencia profunda de la importación de alimentos.

Otras presentaciones de los ponentes se refirieron al impacto los cambios climáticos para las comunidades que viven cercanas a las costas y cómo minimizarlos, la posibilidad de asumir los bosques como fábricas de agua y la necesidad de usar las técnicas de la educación popular para poner los conocimientos al alcance de los ciudadanos, de manera que sean capaces de identificar sus necesidades locales desde la participación colectiva.

Iramis Alonso. FAO/Cuba