FAO Regional Office for Latin America and the Caribbean

Pescando sueños de futuro: cómo gestionar la pesca de forma sostenible

En Pernambuco y Alagoas en Brasil, cerca de 450 pescadores mejoraron la sostenibilidad de sus métodos de pesca y redujeron la captura no intencionada de especies.

Isaías José de Lima Neto, más conocido como “Miro”, es pescador en la Barra de Sirinhaém, en Pernambuco, una localidad en el nordeste de Brasil que cuenta con cerca de 14 mil habitantes, donde las principales actividades económicas son la caña de azúcar y la pesca.

Todos los días a las 5 de la mañana, su barco “Joací” zarpa hacia al mar. Miro aprendió a ser pescador con su padre, quien a su vez lo aprendió del suyo. Desde el fallecimiento de su padre el año pasado, la pesca para Miro no es sólo un medio de vida, sino una forma de recordar a su padre y mantener vivo el legado familiar.

Miro tiene 40 años, y trabaja como pescador desde los 12 y como maestro en la confección de redes de pesca. Al igual que cientos de personas de la zona, Miro vive de la pesca, principalmente de la pesca de camarón.

La pesca en la Barra de Sirinhaém genera múltiples beneficios e involucra a muchas personas: hay quienes deben encargarse de los galpones donde llega el pescado, quienes deben limpiarlo, quienes lo compran, los que lo venden, y los encargados de distribuir la producción, entre muchas.

Pero para que la pesca siga siendo una fuente de alimentos y de empleo para la comunidad, debe volverse plenamente sostenible.

Miro forma parte de un grupo de cerca de 450 pescadores de arrastre de Pernambuco y Alagoas que está plenamente consciente de ello, ya que están siendo apoyado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO la universidad Federal Rural de Pernambuco, mediante un proyecto de gestión sostenible de la captura incidental en la pesca de arrastre (REBYC-II LAC) en Pernambuco, que cuenta con el financiamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF).

El proyecto, que involucra a seis países y organizaciones regionales, busca mejorar la gestión de la captura incidental y apoyar el desarrollo sostenible de la pesca de arrastre y de las personas que dependen de la actividad.

Su objetivo es reducir las pérdidas de alimentos y fomentar medios de vida sostenibles al reducir la pesca no intencional de especies -muchas de ellas en riesgo- y también disminuir los descartes  y los daños que generan en el lecho marino, transformando así la pesca de arrastre de fondo en una pesca responsable.

Comienzos difíciles

Miro reconoce que cuando llegaron a presentarle el proyecto a la comunidad, inicialmente hubo un poco de resistencia porque era gente de afuera.

“Por indicación de otro pescador, el profesor Fabio Hazin, el equipo de la FAO y de la universidad Federal Rural de Pernambuco, llegaron a buscarme ya que yo hacía redes y querían mostrarme la experiencia de pesca más sustentable, a través de la capacitación en temas de manejo y un dispositivo en las redes”, explicó.

“Al principio tenía desconfianza, porque eran personas externas que venían a intervenir en la forma en que siempre habíamos hecho las cosas, en la forma en que nos habían enseñado a hacerlas. Hubo pescadores que se opusieron, pero de a poco fuimos trabajando las confianzas”, dijo.

Miro y sus colegas se fueron dando cuenta de que al implementar las recomendaciones, la pesca tenía mejores resultados desde el punto de vista ambiental, sin mermas en los rendimientos del camarón.

“Yo tenía curiosidad por el proyecto y me fui dando cuenta de que esa información nos podía ayudar, que tenía sentido. Empezamos a cambiar el concepto de pesca predatoria por pesca sustentable”.

Con la nueva metodología implementada, sin disminuir en nada la captura de camarón, lograron bajar, en algunas redes, más de 60% de la fauna que se atrapa de forma no-intencionada, disminuyendo enormemente el impacto ambiental de la pesca de camarón.

“Me uní al proyecto cuando vi que traían un nuevo concepto. Es una iniciativa que me permite pescar hoy y poder seguir pescando en el futuro. Obtengo ingresos y preservo el medio ambiente. De esta forma yo podré siempre pescar y mis hijos y nietos podrán ver los mismos peces que veo yo en el mar. Me gusta mucho el trabajo con la FAO y la universidad, y darnos cuenta de que existen personas con estudios que también entienden de la pesca y su valor, estando o no en el mar”, explicó Miro.

Nuevo estudio de la FAO

En el proyecto de gestión sostenible de la pesca incidental implementado en Brasil, actualmente se trabaja con 55 comunidades en 15 Estados, que representan más de un 90% de la captura de camarón del país.

El trabajo desarrollado con asistencia de la FAO, y con el apoyo del Fondo Mundial para el Medio Ambiente, fue destacado en una nueva publicación Hacia una Agricultura Sostenible y Resiliente en América Latina y el Caribe.

El informe da cuenta a través del análisis de siete experiencias de producción sostenible y resiliente en la región, que existen opciones que permiten una transformación de la agricultura, que no afectan la productividad ni la rentabilidad, y que, por el contrario, en muchos casos expanden beneficios económicos, sociales y de innovación.

*** Este material es un homenaje a Fabio Hazin, coordinador del proyecto Rebyc en Brasil, quien nos dejó por complicaciones derivadas del Covid-19. Nuestro pésame a su familia, y a la de todos aquellos que nos dejaron como consecuencia de esta pandemia.***