Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Webinar "Gobernanza del agua en América Latina, desafíos tras el COVID-19"

Webinar "Gobernanza del agua en América Latina, desafíos tras el COVID-19"

Lunes 22 de marzo de 2021

América Latina y el Caribe, con algo menos del 9% de la población mundial, posee un poco más de un tercio del total de agua dulce disponible a nivel mundial.

Somos ricos en agua dulce, con 28.000 m3 al año por habitante, cuatro veces más que la dotación media mundial. 

Sin embargo, como en tantas otras dimensiones en nuestra región, la desigualdad también se expresa en el acceso al agua. 

Todavía hay 166 millones de latinoamericanos y caribeños sin acceso a un servicio de agua gestionada de forma segura.  

Sólo el 65% de la población de América Latina y El Caribe, tiene acceso al agua potable, y 22% al saneamiento. En pleno siglo XXI…

Actualmente la agricultura consume el 70% del total de agua y para alimentar a 9700 millones de personas en 2050 será necesario que la producción agrícola aumente en un 50% y la extracción de agua en un 15%.   

Al mismo tiempo, estimamos que, en cuatro años más, alrededor de 1800 millones de personas habitarán en regiones o países con escasez absoluta de agua, y en el 2030 el mundo enfrentará un déficit del 40% entre la demanda prevista y el agua disponible.

Tenemos que resolver la ecuación entre la demanda creciente del agua para la agricultura, el consumo, la industria y en otros usos productivos, poniendo en primer lugar la necesidad de esos 166 millones de personas que hoy no tienen acceso a agua segura.  

El desafío es muy complejo, y no caben soluciones simplistas.  

Y se hace aún más complejo porque tenemos que resolver esa ecuación en un contexto de cambio climático, que agrava la escasez, en tanto que la calidad de agua se viene agravando por la degradación de la tierra, contaminaciones, sequias, y carencias de regulación y de gestión. 

El quinto informe de evaluación del IPCC afirma que para América Latina el cambio en el patrón de las precipitaciones está alterando los sistemas de agua dulce, lo cual pone en cuestión la calidad y la cantidad de agua disponible. 

Es necesario encontrar soluciones y dar respuestas concretas y viables a la pregunta de ¿qué acciones debemos tomar?

Una parte de la respuesta sin duda es mejorar el acceso y eficiencia en sistemas de irrigación basados en la conservación y gestión sostenible del agua.

Debemos fortalecer el uso de tecnologías modernas y eficientes de riego 

Para alimentar a 9700 millones, es urgente aumentar la superficie y la eficiencia del riego, que se practica sólo en un 11% de la superficie cultivada en la región.

Tenemos también que impulsar prácticas sostenibles de manejo de las cuencas y de gestión integrada de suelos y aguas para asegurar el agua del futuro; 

Podemos y debemos invertir en mejorar los sistemas de monitoreo para captar y distribuir el agua de mejor manera, y porque la gestión del agua cada vez será un asunto que va a requerir de políticas e instrumentos de gran precisión. 

Finalmente, nada será posible sin modernizar y mejorar la Gobernanza del agua, es decir, las reglas que gobiernan el acceso y el uso del recurso. 

Con relación a este tema central, de los estudios realizados por FAO en  Bolivia, Chile, El Salvador,  Guatemala y Perú, extraemos una palabra clave: coordinación.

Coordinación entre ministerios, entre sectores de la economía y entre usos productivos y consumo humano, Coordinación entre niveles de gobierno y entre actores en las cuencas, Coordinación entre países cuando se trata de cuencas compartidas internacionalmente, Coordinación urbano-rural.

La FAO da una alta prioridad a la agenda del agua. 

En la reciente Conferencia Regional de la FAO para América Latina y El caribe, los 33 países miembros, por unanimidad, nos recomendaron “trabajar en la promoción de la conservación, el uso eficiente del agua y la gestión de la escasez del agua, además del acceso y el manejo sostenible del recurso”.

Estamos empeñados en dar cumplimiento a esa recomendación, que para nosotros es un mandato. Como pocos otros, este es un asunto vital.

¡Muchas gracias!