FAO Regional Office for Latin America and the Caribbean

Acciones para el empoderamiento de las mujeres rurales latinoamericanas y caribeñas en un contexto de pandemia

18 de agosto, 2020

Discurso de apertura sobre los efectos del COVID-19 sobre la situación de las mujeres rurales de América Latina y el Caribe
Julio Berdegué


"Muchas gracias a cada una de las cónyuges de los Jefes de Estado y de Gobierno que nos acompañan, a las señoras y a los señores ministros.

Nos hemos reunido hoy en condiciones que nunca hubiéramos deseado, estoy seguro de que ninguna de ustedes cuando acompañaban a sus cónyuges en las campañas electorales buscando la jefatura de los Gobiernos y de los Estados de sus naciones, imaginaron que iban a tener que lidiar con esta realidad a la que nos enfrentamos toda la humanidad. Pero estas son nuestras circunstancias y es nuestra obligación hacernos cargo de ellas.

Las Naciones Unidas a través de la CEPAL ha estimado que la extrema pobreza general en nuestra región aumentará en 28 millones de personas, si esa proyección se hace realidad llegaremos alrededor de 75 millones de personas en condición de hambre, algo más de 1 de cada 10 habitantes de nuestra región en condición de hambre. Esto nos haría retroceder a la década de 1990, 30 años de retroceso, 30 años de esfuerzo, de trabajo muchos gobiernos, de muchos actores sociales, perdidos en el camino. La pobreza rural se proyecta que aumentará este año en 24%, y la extrema pobreza rural en un impresionante y nunca antes visto 42%. Son 10 millones de habitantes rurales que se sumarán a esta condición espantosa en la que los ingresos no serán suficientes siquiera para adquirir una canasta básica alimentaria. Eso, no en otras regiones del planeta con un menor grado de desarrollo relativo, esto aquí, en nuestra América Latina y el Caribe.

Pero estas cifras no son un destino manifiesto, no son un partido ya jugado, son proyecciones. Estas cifras son un llamado a la acción, un llamado a movilizarnos todas y todos en las organizaciones internacionales, en la sociedad civil, en las empresas privadas, en los parlamentos, en los gobiernos, para impedir que estas proyecciones se hagan realidad. De los 10 millones de habitantes rurales que proyectamos que pueden caer en condición de extrema pobreza y hambre, casi 6 millones son mujeres. Caer en condición de extrema pobreza significa para ellas significa que esa mujer venderá su pequeño horno con el cual fabrica pan para vender, su telar con el cual elabora su artesanía, las mercancías que tiene en la pequeña tienda que es parte de su vivienda, las semillas con las que debía iniciar un nuevo ciclo agrícola o los animales de los cuales obtiene la proteína animal que su familia necesita. Cuando una mujer rural se deshace de sus activos productivos para durar una semana más o dos semanas más, se inicia el descenso a un pozo muy profundo, que nosotros los especialistas llamamos "trampas de pobreza". A esas trampas se cae muy rápido, pero se tarda años, a veces décadas, en salir de ellas.

Y respecto a estas mujeres es que queremos proponer a ustedes en pensar en un gran esfuerzo regional orientado en impedir que esto suceda. Proponemos que nuestro objetivo debe ser impedir que 6 millones de mujeres rurales caigan en extrema pobreza como consecuencia de la crisis del COVID-19. ¿Cómo podemos hacer esto? Podemos hacerlo ayudando a esos 6 millones de mujeres a que puedan seguir haciendo lo que ya saben hacer: ser agricultoras, comerciantes, operadoras de pequeños restaurantes, talleres, tiendas, pescadoras, artistas, artesanas. Un programa que provea el capital necesario para que esos 6 millones de mujeres no deban deshacerse de sus activos productivos para sobrevivir unas semanas más, puedan mantener vivos sus micro emprendimientos, y de esa forma puedan tener más opciones para escapar de las garras de la extrema pobreza.

Un programa de ese tipo costaría a penas 2 décimas de 1 punto por ciento del PIB regional, y podría generar o retener alrededor de 10 millones de empleos. Podemos entre todos pensar y construir un gran programa ALMA de microempresaria rural, podemos ayudar a cambiar la realidad de estos 6 millones de mujeres que se asoman a la desgracia de la extrema pobreza, de eso es lo que queremos hablar el día de hoy.

Muchas gracias señoras y señores".