FAO en Chile

Patricia Soto: "En las crisis no puede faltar la comida en casa"

13/10/2021

Se nos acerca el verano en Chile y son meses de abundancia de diferentes verduras que pueden ser parte de un sabroso charquicán, un típico plato tradicional chileno. El desafío está en preparar una olla para 160 comensales, para eso se necesitan: 2 sacos de papa, un zapallo de 25 kilos, 35 cebollas, 10 kilos de carne molida, 10 pimentones grandes y 3 kilos de zanahorias, esas son las cantidades que tiene muy bien calculadas Patricia Soto, dirigente social y encargada de la olla común de la Villa Arauco en la comuna de La Pintana.

Patricia es una feriante con una larga historia en el trabajo con ollas comunes. Desde la década del 80, junto a su hermana, formaron la primera olla común del sector, que duró más de 10 años. Hoy el escenario es distinto, “antes se veía solo pobreza, ahora también hay gente que vive en la calle y está presente la droga”, asegura Patricia.

En el año 2019, Chile vivió una revolución social, denominada “estallido”, que develó las desigualdades que afectan a gran parte de la población. Luego de este movimiento social, comenzó la pandemia. “Había mucha gente sin trabajo, mucha necesidad en adultos mayores y jóvenes sin trabajo. Como junta de vecinos nos convocaron para saber cómo podíamos ayudar, y ahí yo dije hagamos una olla común, a nadie le puede faltar la comida en su casa, fue lo primero que pensé: en el alimento”, comenta Patricia.

Patricia prepara platos caseros, las legumbres como los porotos y lentejas son las preferidas por los comensales. Junto a la comunidad, organizaron un huerto desde donde incorpora a sus preparaciones algunas verduras como acelgas y algunas hierbas aromáticas.

“Se trabajaba todos los días, pero en la actualidad han bajado los recursos, ahora solo podemos dar alimento 3 días a la semana para las 160 personas inscritas”. A la espera de nuevos recursos, reciben el apoyo de la organización Comida para Todos, que los apoya con insumos y capacitación.

Para Patricia dirigir la olla común es un trabajo muy satisfactorio, “me gusta cuando la gente me dice señora Paty estaba rica la comida, muchas gracias, para mí eso es un pago”.