Cómo producir y consumir alimentos seguros en pandemia
Desde los cultivos hasta el consumo de los alimentos, todos quienes participan en el sistema alimentario tienen una función para mantener la inocuidad de los alimentos (que sean libres de bacterias, virus o químicos nocivos), especialmente frente a la enfermedad por COVID-19.
Esta semana se celebra el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos y es preciso recordar que el consumo de alimentos frescos de cualquier tipo: frutas, verduras, carnes y pescados es seguro en la actual pandemia, en la medida en que se apliquen las normas del Codex Alimentarius y las recomendaciones y protocolos de salubridad del Ministerio de Salud y el Ministerio de Agricultura de Chile.
Todas las superficies que entran en contacto con los alimentos en cualquier etapa de la cadena de suministro podrían ser una fuente de contagio del virus. Son un peligro para la inocuidad de los alimentos los ambientes y herramientas de trabajo que no son sanitizados, la manipulación inadecuada de los alimentos y los paquetes que los envuelven o su preparación.
Para mantener la inocuidad de alimentos en la pandemia y en cualquier otro momento, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), recomienda:
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Estricta sanitización de ambientes, sólidos hábitos de higiene personal y prácticas de inocuidad alimentaria: para reducir probabilidades de que cualquier alimento, superficie de los alimentos o envoltorios aumenten la propagación de microorganismos patógenos que amenacen la inocuidad de las cadenas de abastecimiento de alimentos, independiente de si el alimento es obtenido de agricultura intensiva o pequeños productores, es necesario aplicar las directrices prácticas del Codex Alimentarius sobre la higiene de los alimentos. Lavarse las manos antes, durante y después de manipular alimentos o tocar superficies que estén en contacto con alimentos, lavar todos los alimentos, limpiar superficies como mesones, herramientas de trabajo y de cocina con agua y jabón o productos de desinfección y luego, aplicar productos de limpieza con concentración de 70 grados de alcohol o desinfectantes comunes que tengan compuestos de cloro común. Es preciso, también, recordar que la salud de los trabajadores del sistema alimentario debe ser una prioridad: si enferman, entonces las cadenas de suministro podrían sufrir disrupciones.
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Frutas y verduras que serán consumidas crudas deben limpiarse muy bien y se tiene que evitar la contaminación cruzada: frutas frescas, verduras y alimentos listos para el consumo que no vayan a ser sometidos a cocción, pueden ser particularmente susceptibles a la contaminación del ambiente y de quienes manipulan los alimentos, especialmente cuando comparten tablas, superficies o utensilios con alimentos crudos, como pescados y carnes. Estos se deben manipular por separado y tener mucho cuidado en desinfectar todos los utensilios y maquinarias luego de su uso para evitar que contaminen otros alimentos. Quitar la cáscara de las frutas y verduras también podría ser una medida preventiva para prevenir el consumo de alimentos contaminados con patógenos o químicos nocivos.
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Alimentos de origen animal deben ser cocidos o hervidos, sin excepción: se debe evitar ingerir alimentos crudos o poco cocidos de origen animal (carne, huevos, productos lácteos no pasteurizados), ya que esto reduce la exposición a la mayoría de los virus y patógenos que transmitan los alimentos. Al cocinarse, todos los alimentos de origen animal deben alcanzar una temperatura interna de 70 grados Celsius, para eliminar riesgos.
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Es necesario tener cuidado al descongelar: muchos patógenos resisten la congelación y pueden encontrarse en alimentos congelados por hasta dos años a -20 grados Celsius. Por lo tanto, los alimentos congelados que requieran cocción, como algunas verduras, pan, pescados o carnes, también deben ser cocidos adecuadamente. En el caso de otros alimentos que no requieran cocción para consumirlas, como las frutas o algunos mariscos que ya vienen precocidos, por ejemplo, se deben resguardar las condiciones en las que se manipula el alimento (lavado de manos, prevención de contaminación cruzada, limpieza y desinfección de áreas y utensilios) y cumplir con las instrucciones del fabricante.
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Luego de ser descongelados se deben conservar apropiadamente los alimentos: idealmente, en el refrigerador (ya que tiene una temperatura de 4ºC) y no a temperatura ambiente. Se deben poner especial cuidado en guardar los alimentos cocidos en la parte superior del refrigerador, y los crudos, abajo. Los alimentos se deben guardar en envases cerrados, para evitar la contaminación cruzada entre crudo y cocido. Al guardar los alimentos cocidos arriba y los crudos abajo, evitamos que los líquidos de la descongelación caigan sobre alimentos listos para el consumo.
