FAO publica estudios de gestión del agua en países de Centro y Sudamérica
En Chile se analizó la subcuenca del río Tinguiririca que es parte de la cuenca del río Rapel, en la zona central semiárida de Chile y que ha tenido más de diez años de sequía. Los otros países en estudio son Panamá, Guatemala, El Salvador y Perú.
Hoy se conmemora el Día Mundial del Agua, recurso que cobra aún más relevancia en el escenario del COVID-19, que ha acentuado las dificultades para su acceso en el uso doméstico y agrícola en comunidades de América Latina y El Caribe.
Para subsanar el complejo escenario de escasez, es clave el impulso para una mejor gestión sostenible y resiliente. Esa fue una de las recomendaciones de los estudios de gobernanza de agua realizados por la FAO en países de Sudamérica y Centroamérica, dados a conocer esta jornada en un webinar.
En Centroamérica, se analizaron la microcuenca del río El Jute (cuenca del río Lempa) en El Salvador; la microcuenca del río Los Amates (cuenca del río Grande Zacapa) en Guatemala; y la subcuenca del Río Candela y Región Hidrográfica Volcán- Cerro Punta (cuenca del río Chiriquí Viejo) en Panamá. En Sudamérica, en tanto, se analizaron la subcuenca del río Tinguiririca en Chile; y la cuenca del río Lurín en Perú.
El Representante Regional de la FAO para América Latina y El Caribe, Julio Berdegué, destacó que “es urgente aumentar la eficiencia del riego, que se practica solo en un 11% de la superficie cultivada en la región. Tenemos que impulsar prácticas sostenibles de manejo de cuencas y de gestión integrada de suelos y aguas para asegurar el agua del futuro”.
La actividad también contó con la participación de la Ministra de Agricultura de Chile, María Emilia Undurraga; del Comisionado Presidencial para el Agua de El Salvador, Frederick Benítez; de la Directora de Práctica Global de Agua para Latinoamérica del Banco Mundial, Rita Cestti; y del Vicepresidente de Administración del Recurso Hídrico del Canal de Panamá, Daniel Muschett.
Por su parte, la ministra de Agricultura se refirió a cómo se puede enfrentar la situación actual en el país, “tenemos que tener este enfoque territorial, de cuenca y basado en algo muy importante que es la relación público-privada y la sociedad civil. Necesitamos tener un enfoque colaborativo para poder avanzar en estos desafíos, comentó y enfatizó que el país está “trabajando en tres líneas, primero la seguridad hídrica; en gestión y en la institucionalidad”.
En Sudamérica
En Chile, el estudio estuvo centrado en la subcuenca del río Tinguiririca (Región del Libertador General Bernardo O’Higgins). Entre las dificultades detectadas, se presentan conflictos entre usuarios.
Para hacer frente a los desafíos, el estudio recomienda impulsar la seguridad hídrica y alimentaria en la agenda pública, y acelerar la adaptación de estrategias de desarrollo.
En Perú se analizó la cuenca del río Lurín, en el departamento de Lima, provincias de Lima y Huarochirí. Se detectó que presenta alta vulnerabilidad frente al cambio climático.
Se recomienda avanzar en la competitividad de la pequeña agricultura; mejorar la resiliencia; y optimizar el riego. También a escalar aprendizajes como el de cosecha de agua, de la comunidad Niño Jesús de Cullpe.
En Centroamérica
En Panamá, se analizó la subcuenca río Candela y la subcuenca de la región hidrográfica Volcán-Cerro Punta, en los municipios de Renacimiento y Tierras Altas. Se detectó que los diferentes usos generan conflictos entre usuarios, y que hay desafíos en coordinación.
El estudio recomienda la implementación de marcos regulatorios con representación ciudadana y fortalecimiento de gobiernos locales, entre otros temas.
En Guatemala, el análisis se realizó en la microcuenca del río Los Amates. Entre los principales problemas detectados, está el déficit hídrico que se incrementa con la escasez de lluvias y la contaminación y degradación de los suelos.
El estudio recomienda avanzar en la reglamentación de la Ley General del Agua; y en sistemas de almacenamiento para el consumo y la salud ante el COVID-19.
En El Salvador se analizó la microcuenca del río El Jute, en el municipio de Candelaria de la Frontera, departamento de Santa Ana. Entre los desafíos detectados, está la falta de capacidades técnicas en temas de seguridad hídrica, resiliencia climática y seguridad alimentaria.
Las recomendaciones apuntan a fortalecer el diálogo para la toma de decisiones y apoyar esfuerzos del parlamento por avanzar en la tramitación de la Ley General de Aguas.
