Aliméntate de Región: la equidad que alimenta, mujeres y comunidades que transforman la Región Metropolitana Bogotá–Cundinamarca
Bogotá, D.C._
- Mujeres rurales y comunidades étnicas impulsan un sistema alimentario más justo y sostenible en la Región Metropolitana Bogotá–Cundinamarca.
- Solo el 38 % de los predios rurales en Cundinamarca está a nombre de mujeres: reducir estas brechas es clave para promover la equidad en el Sistema de Abastecimiento Regional Agroalimentario (SARA).
- Con el SARA y el Plan de Abastecimiento Alimentario en Escala Regional, la Región Metropolitana avanza hacia un modelo que une campo y la ciudad con equidad, diversidad y corresponsabilidad.
En el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales -celebrado hoy- y el Día Mundial de la Alimentación -16 de octubre-, el proyecto Aliméntate de Región, producto de la alianza entre la Región Metropolitana Bogotá–Cundinamarca (RMBC), la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico (SDDE) en representación del Distrito Capital, la RAP-E Región Central y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), resalta el papel de las mujeres, comunidades rurales y étnicas en la construcción de un sistema agroalimentario justo, sostenible y diverso.
El proyecto impulsa el diseño del Sistema de Abastecimiento Regional Agroalimentario (SARA) y del Plan de Abastecimiento Alimentario en Escala Regional, instrumentos que orientan cómo se producen, transportan, distribuyen y consumen los alimentos en la Región Metropolitana Bogotá–Cundinamarca, esto con el objetivo de que todas las personas tengan acceso a alimentos suficientes, nutritivos y asequibles, fortaleciendo la conexión entre el campo y la ciudad y promoviendo un sistema alimentario basado en la equidad, la participación y el reconocimiento de quienes hacen posible que la comida llegue a nuestras mesas.
La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios de la Región metropolitana Bogotá-Cundinamarca
Las mujeres son parte esencial de los sistemas agroalimentarios, ellas producen, transforman, cuidan y lideran procesos comunitarios que sostienen la vida en los territorios, pese a ello, son también quienes enfrentan múltiples y mayores desigualdades.
En la Región Metropolitana Bogotá–Cundinamarca persisten profundas brechas de género y rurales que ponen en riesgo la sostenibilidad del sistema agroalimentario. Solo el 38 % de los predios rurales en Cundinamarca están titulados a mujeres -la mayoría de menos de tres hectáreas- y la tasa de ocupación rural femenina (35,9 %) se mantiene más de 40 puntos por debajo de la masculina (DANE, 2023).
De otro lado, en relación con la dedicación al trabajo de cuidad no remunerado, en un panorama general para el país, las mujeres dedican en promedio 7 horas y 44 minutos diarios al trabajo de cuidado no remunerado, mientras que los hombres destinan 3 horas y 6 minutos, una brecha de 4 horas y 38 minutos que en las zonas rurales aumenta a más de 5 horas (CONPES 4143, 2025).
Este dato, para nada ajeno a lo que ocurre en la región, marca una relación directa con el SARA, poniendo de presente la necesidad de abordad la economía del cuidad como una línea de trabajo clave, pues evidencia cómo esta desigualdad de género afecta la capacidad productiva rural, clave para el funcionamiento del sistema agroalimentario; además, limita su autonomía económica, su participación plena en la vida pública y afecta directamente la seguridad alimentaria, especialmente en los hogares rurales con jefatura femenina, donde la pobreza multidimensional alcanza el 29,8 % (DANE, 2023).
Aún con los desafíos, las mujeres rurales continúan liderando prácticas agroecológicas, mercados campesinos y redes de economía local, demostrando que sin equidad no hay seguridad alimentaria.
Un sistema que se construye desde la diversidad
La Región Metropolitana Bogotá–Cundinamarca refleja una amplia diversidad cultural: más de 33 mil personas indígenas y 92 mil afrocolombianas habitan el territorio, aportando conocimientos ancestrales, semillas nativas y prácticas agrícolas sostenibles que fortalecen la relación entre producción, ambiente y cultura (DANE, 2023). Estos saberes, junto con la activa participación de jóvenes, comunidades rurales y personas mayores, fortalecen el SARA como un modelo de abastecimiento que reconoce la diversidad como un principio para la sostenibilidad.
La región Central concentra el 20,23% de la población rural del país, lo que constituye una ventaja estratégica para el abastecimiento alimentario y la seguridad nutricional de millones de personas (DANE, 2025). Sin embargo, -últimos análisis- muestran que a nivel de Bogotá-Cundinamarca esta población se está reduciendo, con una proyección de -5,65% entre 2024 y 2035; cifra que pone en alerta, pues significa que en una década habrá menos personas disponibles para trabajar en actividades agrícolas y productivas, como la agricultura, la ganadería, la caza, la silvicultura y la pesca.
Un escenario poco alentador si se tiene en cuenta el riesgo al que se enfrenta la sostenibilidad del sistema agroalimentario, ante la reducción en la producción local de alimentos, más aún si se tiene en cuenta que el 82,8% de los priorizados por el proyecto proviene de 55 municipios rurales de esta región, lo que a su vez muestra que la disminución de población activa podría impactar directamente en la seguridad alimentaria regional.
Sembrar equidad para cosechar sostenibilidad
El SARA avanza como una apuesta por la equidad, la inclusión y la corresponsabilidad, reconociendo que la sostenibilidad no solo se logra con infraestructura o tecnología, sino con la participación activa y equitativa de quienes sostienen la vida en los territorios. Garantizar la equidad en el acceso a los recursos productivos, redistribuir los cuidados, promover la participación de las mujeres en la toma de decisiones y visibilizar los saberes ancestrales son pasos clave para consolidar un sistema más justo y resiliente.
En este Día de las Mujeres Rurales y Día Mundial de la Alimentación, el mensaje es claro: la equidad alimenta la Región. Cada decisión -desde la siembra hasta el plato- puede transformar el sistema alimentario en uno más justo y sostenible. Trabajar mano a mano por la producción y consumo de alimentos locales, reducir el desperdicio y reconocer el trabajo de quienes producen y cuidan la tierra son gestos cotidianos que fortalecen la Región y garantizan el derecho a una alimentación digna para todas las personas.
Alimentar la región es también un acto de corresponsabilidad: construir, desde la igualdad y el respeto por la diversidad, un futuro donde la comida una, cuide y transforme. ¡Aliméntate de Región, porque una Región bien conectada es una región bien alimentada!
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Lecturas recomendadas:
- Aliméntate de Región: alianzas que cuidan la comida, el bolsillo y el planeta
Autora:
María Alejandra Lopera Amaya
Comunicadora Aliméntate de Región
Contactos de prensa:
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Representación de la FAO en Colombia
