Former Director-General  José Graziano da Silva

Reverdecer la leña y el carbón vegetal

Desde que la humanidad descubrió el fuego, la madera — y por tanto los bosques — se convirtieron en una de las principales fuentes de energía. Después llegarían otras, como los combustibles fósiles y, en los últimos tiempos, el mundo lucha por moverse con energías renovables como la solar, la hidroeléctrica o la eólica. Pero todavía hoy, mientras se expande la conciencia de la importancia de los árboles para frenar la desertificación y mitigar el cambio climático, la mitad de la madera que se extrae de los bosques del mundo se utiliza como leña y carbón vegetal. Para comer (uno de cada tres habitantes del planeta aún cocina con madera), para calentarse, para moverse o purificar el agua.


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