Director General QU Dongyu

Acto paralelo del 179.º período de sesiones del Consejo: observaciones preliminares sobre el Llamamiento mundial de la FAO para la respuesta a emergencias y el fomento de la resiliencia de 2026

del Sr. QU Dongyu, Director General de la FAO

03/12/2025

Excelencias,

señoras y señores,

estimados y estimadas colegas:

El año 2025 ha estado marcado por presiones inesperadas sobre los sistemas agroalimentarios y la situación humanitaria.

Sigue habiendo una situación de inseguridad alimentaria grave en regiones como el Cuerno de África y el Cercano Oriente, así como en países como el Sudán y Haití, tanto en situaciones de crisis prolongadas como en lugares que afrontan perturbaciones repentinas.

La inseguridad alimentaria aguda se ha triplicado desde 2016 —esto es, hace 10 años—, pese a los alto niveles de financiación humanitaria.

El modelo vigente simplemente no está adaptado a las realidades actuales.

Quisiera destacar cuatro aspectos que configuran este llamamiento mundial y nuestro enfoque para 2026:

En primer lugar, el sistema actual está bajo presión, y no podemos seguir dependiendo de enfoques concebidos para otra época. Subrayé esta cuestión el lunes en la declaración de apertura del 179.º período de sesiones del Consejo. Necesitamos cambiar el discurso.

Como biólogo, siempre he creído en la evolución. Si se quiere cambiar el mundo, hay que empezar por uno mismo; es el enfoque más sencillo y eficaz. En lugar de quejarnos de los demás, debemos cambiar primero nosotros.

Todos tenemos la capacidad de cambiar. Y la persona que podemos cambiar con más facilidad es uno mismo.

En muchos países, las crisis alimentarias están durando más, y cada vez son más difíciles de revertir.

Y, a menudo, respondemos demasiado tarde. Es algo generalizado.

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Si nos planteamos esta pregunta tres veces, profundizando cada vez más, podemos encontrar la causa fundamental.

La respuesta inicial es: “Vaya, no tenemos dinero suficiente”. No, el dinero está ahí, pero no se prepararon para solicitarlo antes.

También se alude a la burocracia, que tarda seis meses o incluso 18 meses. Pero ¿por qué no empezaron 24 meses antes?

Ya se sabía que habría una huelga en el transporte el viernes en Roma (Italia) y aun así la gente la utiliza como excusa: “Llego tarde por la huelga”. No, ya lo sabían. No ocurre una vez al año; ocurre casi todas las semanas. Y aun así, la utilizan como excusa.

Muchas personas no piensan así. Si preguntan a los donantes o a su jefe, inmediatamente encontrarán la causa fundamental, porque no siguen el mismo patrón de dependencia condicionado por el pasado.

No estoy empleando la palabra mentalidad; es demasiado pronto para eso. Me refiero al patrón de dependencia condicionado por el pasado. Los economistas observaron que los conductores eran las personas que más seguían este tipo de patrón. Esto fue en la década de 1930 y, si no me equivoco, el economista que formuló esta teoría recibió el Premio Nobel de Economía.

Muchas personas —no solo los trabajadores humanitarios, sino todo el personal, incluido yo mismo— necesitan pensar de forma diferente y no limitarse a la manera habitual de proceder.

Los recursos son limitados, y la brecha entre las personas necesitadas y las personas a las que se presta asistencia sigue aumentando.

Los Miembros han planteado estas preocupaciones en numerosos debates de los órganos rectores.

De hecho, en ocasiones me complace ver que algunos Miembros críticos cuestionan a mis colegas. Si no los cuestionan, debo intervenir y hacerlo yo mismo. Así que, en ese sentido, soy el primer Director General que aplaude que se cuestione a los directores generales adjuntos y los subdirectores generales, así como al personal de categorías D-2, D-1 y P-5.

Recuerdo al principio haber mantenido una consulta informal con América del Norte. Vinieron y hablaron con los directores de las divisiones. Yo les dije: “Sí, por favor, hagan preguntas, cuestiónenlos, porque eso forma parte de nuestro proceso de mejora de la gestión y la gobernanza internas”.

Antes de que sea demasiado tarde, pueden venir a formular preguntas, incluso preguntas difíciles o poco atinadas. El objetivo es incitarles a ustedes pensar de otra manera, a reflexionar. Esta es la razón por la que han cambiado para bien. Algunos pueden decir: “Siempre está dando problemas, siempre nos hace preguntas difíciles”. Sí, pero si dejan de hacerles preguntas, significa que se han olvidado de ustedes, que han dejado de ser asociados.

Es como una pareja de novios. Se cuestionan mutuamente porque quieren que la relación siga adelante. Si desisten y dejan de hacerse preguntas, significa que se acabó. En esto consiste una relación verdadera, en estar conectados.

Si no critico a algunas personas es como decirles: “Sigan por su cuenta, no quiero perder el tiempo asesorándoles debidamente”. Así que les pido que lo vean por el lado bueno.

Y, como nos recordó aquí Su Santidad el Papa León XIV durante el Foro Mundial de la Alimentación, no podemos permitir que el hambre se considere responsabilidad de otros.

El mandato de la FAO es liberar del hambre a la humanidad, y para ello debemos responder mejor.

En segundo lugar, los agricultores se encuentran entre las personas más vulnerables, pero siguen esforzándose para producir alimentos.

Las perturbaciones afectan profundamente a los agricultores, los ganaderos, los pescadores y las mujeres, que son quienes mantienen los sistemas agroalimentarios locales.

En algunas regiones afectadas por crisis, trabajan en condiciones extremadamente difíciles para preservar los hogares y el funcionamiento de los mercados.

Durante el Foro Mundial de la Alimentación, jóvenes en situación de crisis alimentaria nos dijeron: “Queremos oportunidades, no donativos”.

Brindar apoyo a los agricultores para que mantengan la producción es fundamental para garantizar la disponibilidad de alimentos.

Cuando los agricultores pueden seguir produciendo, las comunidades se estabilizan y el camino hacia la resiliencia se hace realidad.

En tercer lugar, este primer Llamamiento mundial para la respuesta a emergencias y el fomento de la resiliencia constituye el marco de la FAO para organizar nuestra labor en situaciones de crisis.

Se trata de un marco unificado para la labor de la FAO en situaciones de crisis en 2026 y en adelante, y aporta coherencia a los programas de emergencia y resiliencia que llevamos a cabo en más de 50 países.

El marco combina el apoyo urgente a los medios de vida y la recuperación a medio plazo.

A su vez, ofrece a nuestros Miembros y donantes una visión más clara y estratégica de los contextos en los que las necesidades son mayores.

En cuarto lugar, el llamamiento está impulsado por los Miembros, la realidad, la demanda y la búsqueda de soluciones, pero falta sobre todo un elemento: la eficacia en función del costo.

Si me piden dinero, ¿debería invertir 1 millón de USD en la FAO o en otra organización? Todavía no he calculado la eficacia en función del costo en términos de dinero ni de tiempo. En la FAO animo a todos los colegas, y no solo a la Oficina de Emergencias y Resiliencia, a centrarse en la eficacia en función del costo. Al principio puede que los servicios no cumplan las expectativas, pero cuando se vuelven eficaces en función del costo, la calidad de esos servicios mejora.

Ante todo, se trata de responder con urgencia y eficiencia, al tiempo que se establecen relaciones estrechas. Ese es el mayor problema, según mi punto de vista, del sistema de las Naciones Unidas: la falta de eficiencia.

Cuando era Viceministro, no me quejaba, pero tomaba muchas notas.

La FAO no es ni la mejor ni la peor entidad.

Imaginemos que obtenemos 1 millón o 10 millones de USD, y seis meses después las semillas todavía no están disponibles. ¿Qué sentido tiene hablar de “cuatro estaciones”? Dicen que la FAO tiene una ventaja, pero, con un retraso de seis meses, la estación ya se habrá acabado.

Cuando otros organismos dicen “necesitaremos seis meses para donar alimentos”, al menos los alimentos llegan a las personas. En el caso de la FAO, acaban consiguiendo las semillas, que se almacenarán para el siguiente año o estación. Las personas son muy amables y no se quejan, ni los beneficiarios ni los donantes, pero yo conozco la realidad.

El llamamiento refleja la solicitud de los Miembros de aportar coherencia y establecer prioridades más claras y estrategias que fomenten la resiliencia en lugar de la dependencia.

A su vez, responde a un entorno mundial complicado, en el que sigue habiendo grandes necesidades y los recursos están bajo presión.

Sin embargo, solo el 5 % de la financiación humanitaria destinada al sector alimentario se destina a apoyar la producción de alimentos.

¿Por qué? Los políticos quieren resultados rápidos. Si ustedes fueran políticos, querrían lo mismo. Si la Sra. Beth Bechdol, Directora General Adjunta, fuera la Secretaria del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, también sucedería lo mismo. ¿Por qué?

No den por sentada la explicación, porque no han demostrado su ventaja comparativa. Todos saben que invertir 1 USD en semillas es mejor que invertir 20 USD en alimentos. Pero es difícil transformar 1 USD de semillas en 20 USD de alimentos.

Ustedes deben —más bien todos nosotros debemos— fomentar el pensamiento crítico para lograr que la FAO sea más fiable y eficaz. La población estará dispuesta entonces a invertir 1 USD aquí en lugar de 20 USD en otros organismos.

Cerrar esta brecha es fundamental para la recuperación.

El llamamiento dirige el apoyo hacia soluciones prácticas que protejan los medios de vida y fortalezcan los sistemas agroalimentarios.

¿Por qué el Afganistán siempre recibe más fondos? Por supuesto, el Representante de la FAO allí es muy competente. Pero los otros representantes también lo son. Entonces, ¿por qué? Creo que ha ascendido rápidamente en su carrera. Cuando él estaba en el Yemen o el Sudán, lo trasladé al Afganistán. En primer lugar, es británico. El Afganistán fue colonia británica. Es necesario comprender no solo la agricultura, sino también la cultura y la religión del país.

En segundo lugar, puede coordinarse fácilmente con los asociados, la Sede y algunos países donantes. Aprovechamos sus ventajas para lograr nuestros objetivos.

Hay funcionarios en puestos de categoría P-5, otros D-1, y todos reciben el mismo sueldo dentro de la misma categoría. Pero ¿qué hay de la función que desempeñan o de los denominados indicadores clave del rendimiento? Siempre se habla de los indicadores clave del rendimiento, pero ¿qué significan realmente en el caso de un país que se enfrenta a tantos desafíos? Necesitamos resultados concretos. A partir de resultados pequeños se lograrán más resultados y de mayor repercusión; contando con apoyo, por supuesto.

La agricultura ofrece altos rendimientos, respalda los mercados locales y reduce la necesidad de repetir la asistencia.

También es fundamental para hacer frente a los desastres recurrentes. Ante desastres recurrentes, la única solución depende de los sistemas agroalimentarios y la tecnología.

Este es el caso de los tifones en Filipinas y en la zona oriental de China. No son un fenómeno nuevo, sino que se producen cada año, casi en la misma semana. Eso es lo que denominados “desastres recurrentes”. Si los desastres son recurrentes, deberíamos encontrar una solución técnica. Está claro que las soluciones de ingeniería no forman parte del mandato de la FAO, pero la Organización sí debería encargarse de aportar soluciones técnicas.

Esto es lo que diferencia a la Oficina de Emergencias y Resiliencia de la ayuda humanitaria. Sé que el Sr. Rein Paulsen tiene una amplia experiencia en el ámbito humanitario, pero yo impulsé un cambio en su función para que pasara a ser Oficial auxiliar orientado al desarrollo.

Estimados y estimadas colegas:

El presente llamamiento mundial refleja esta nueva FAO más rápida, ágil y eficaz.

Y se centra en las prioridades de las personas que trabajan cada día para mantener la producción de alimentos en condiciones difíciles.

Con este llamamiento unificado, podemos ofrecer un apoyo más previsible, con mayor repercusión y más sostenible.

Así es como pasamos de gestionar el hambre a reducirla y, en última instancia, a ponerle fin: con pasión, con paciencia y con soluciones prácticas.

Gracias.