COMITÉ DE LAS MUJERES DE LA FAOLas mujeres asumen un liderazgo cada vez mayor en el renacimiento de la FAO: el próximo capítulo del Comité de las mujeres de la Organización.
del Sr. QU Dongyu, Director General de la FAO
01/09/2026
Estimados colegas:
¡Buenas tardes desde la Sede de la FAO!
Es un gran placer para mí estar hoy aquí con ustedes para celebrar un momento importante para el Comité de las mujeres de la FAO, y para nuestra Organización.
Hoy es un día especial. En muchas partes del mundo, el 1 de septiembre marca el inicio de un nuevo semestre. Del mismo modo, bajo la dirección de la nueva y segunda Presidenta del Comité de las mujeres —la Sra. Beth Bechdol, Directora General Adjunta— se inicia un nuevo semestre tanto para ella como para todo el personal femenino de la FAO.
Provengo de una familia en la que, desde hace muchas generaciones, siempre hemos respetado a las mujeres. Incluso en la época de mi abuela, en el decenio de 1920, en mi provincia natal las mujeres desempeñaban un papel importante, y siguen haciéndolo hoy en día.
En la FAO, me sentí satisfecho de que dos de cada tres Directores Generales Adjuntos fueran mujeres; y de que tres de cada cinco directivos principales también lo fueran: ¡incluso la Científica Jefe era una mujer! ¡Así es como predicamos con el ejemplo! Hoy me complace comprobar que más del 55 % de los funcionarios de categoría P-4 y superior son mujeres, y que la mayoría han sido contratadas en los últimos siete años.
Cuando llegué a la FAO, hace siete años, hablé de la necesidad de un renacimiento. Y en esta misma Sala de Plenarias, cuando pronuncié mi discurso de agradecimiento ante ustedes y los Miembros, dije: “voy a crear el Comité de las mujeres y el Comité de la juventud de la FAO”. Así, constituí oficialmente el Comité de las mujeres el 15 de octubre, Día Internacional de las Mujeres Rurales.
Para mí, el renacimiento siempre ha significado algo más que limitarme a cambiar estructuras o reformar la FAO y modernizar nuestra forma de trabajar desde la Sede hasta las Oficinas en el país, pasando por las diferentes divisiones: se trata de las personas que conforman la FAO. En chino hay un proverbio que dice: “Si el hombre y la mujer trabajan juntos, crean un ambiente más armonioso”, que en mi idioma se dice “男女搭配,干活不累”.
Se trata de reconocer el talento, crear oportunidades y permitir que las colegas aporten sus contribuciones y asuman el liderazgo.
Uno de mis primeros compromisos fue que el papel de las mujeres y los jóvenes se reforzara en toda la FAO, así como en los sistemas agroalimentarios a escala mundial.
Ustedes son quienes logran cambios fundamentales. Cuando se aproveche el potencial de las mujeres y los jóvenes, se generará dinamismo y se logrará una mayor armonía. Esto es lo que pienso.
En abril de 2019, en esta misma Sala de Plenarias, dejé patente ese compromiso. Más adelante ese mismo año, creamos tanto el Comité de las mujeres de la FAO como el Comité de la juventud de la FAO como nuevos foros en el seno de nuestra Organización. Al principio, la gente pensó que el Comité solo se ocuparía de velar por el bienestar del personal y los empleados. Sí, eso forma parte de su función, pero el Comité va más allá.
El Comité de las mujeres y el Comité de la juventud de la FAO son organismos profesionales y deben utilizarse para impulsar a los Miembros a cambiar las políticas, su comportamiento y su actitud hacia las mujeres.
Sabemos que, en algunas partes del mundo, todavía hay mujeres y niñas que sufren. Lo he observado en los más de 160 países que he visitado a lo largo de mis 40 años de recorrido profesional.
La FAO fue el primer organismo de las Naciones Unidas en crear un Comité de las mujeres de este tipo.
El Comité es un foro interno: fue creado por el personal y los empleados, y está destinado al personal y a los empleados.
Los Comités se crearon antes de la pandemia, algo que nadie podría haber previsto. Sin embargo, durante la pandemia, el Comité de las mujeres desempeñó un papel decisivo en muchos ámbitos: en el social —al proporcionar cohesión interna—; en el del bienestar; e incluso en el cultural. Esto superó nuestras expectativas: ¡fue como obtener una cosecha extra!
He hecho todo lo que he podido. Hasta ahora, he reformado muchas oficinas y divisiones de la FAO, ¡pero por la Oficina de la Juventud y la Mujer es por la que más he luchado!
A lo largo de muchos años, numerosos Miembros se han limitado a hablar de apoyo a las mujeres y del empoderamiento de los jóvenes, pero siempre han encontrado una excusa para buscar alternativas.
Yo les pregunté: ¿qué significa alternativa? No, ¡solo existe esta propuesta! En la reunión conjunta del Comité del Programa y el Comité de Finanzas, les dije: “hablaré con el Presidente o con el Ministro de Relaciones Exteriores de quien no apoye esta propuesta sobre lo que está haciendo”. Y, finalmente, se aprobó.
¿Han oído hablar de alguna otra reforma que se haya impulsado con tanta firmeza? ¡No!
Mucha gente tiene dos caras, dos varas de medir. Hablan de apoyar a las mujeres, pero a la hora de tomar medidas reales —incluso en sus propios hogares— no hacen nada.
Son las pequeñas cosas las que aportan armonía a la familia; no basta con hablar de respeto: hay que ponerlo en práctica.
Creamos la Oficina de la Juventud y la Mujer con financiación con cargo al presupuesto ordinario. Al principio, hubo dudas por parte de los Miembros sobre la cuantía de la financiación necesaria. Les dije: “no es su problema, es mi desafío”. Un millón de USD al año no es nada, pero pone a prueba su voluntad política de apoyar a las mujeres y a los jóvenes.
¿Por qué es importante todo esto?
Porque creía entonces —al igual que ahora— que empoderar a las mujeres no es solo una cuestión de equidad. Existen tres niveles de equidad: económico, social y cultural. La equidad es fundamental para reforzar nuestra capacidad de cumplir el mandato de la FAO y liderar la transformación de los sistemas agroalimentarios.
Debemos tener visión de futuro. Necesitamos un movimiento de mujeres fuerte y un movimiento juvenil, al igual que necesitamos un movimiento de liberación fuerte —no solo para las mujeres—: ¡necesitamos una revolución!
La historia nos demuestra que no ha sido fácil, incluso si nos remontamos al Imperio Romano, o incluso antes. Para lograr cualquier avance social, es necesario luchar. No pueden permanecer callados.
Cambiamos la FAO. Luché por ello; no dije “permanezcan en silencio”.
Necesitábamos más oportunidades para que las mujeres fueran escuchadas, empoderadas, educadas, reconocidas, ascendidas y para que aportaran sus conocimientos y crecieran como líderes.
Líderes a todos los niveles: desde el personal de servicios generales hasta el personal profesional y el directivo.
Cuando era vicegobernador local en China, también fui responsable de los asuntos relacionados con las mujeres y la juventud durante siete años y medio. Durante ese tiempo, de 2008 a 2015, en la Región Autónoma de Hui de China, elaboré numerosos informes sobre los progresos y evaluaciones. Ahora, el mundo es aún más diverso y complejo. No es sencillo, lo sé: desde Europa hasta otras regiones, desde los continentes hasta las pequeñas islas.
Me alegró que Sra. Maria Helena Semedo, ex Directora General Adjunta, aceptara mi petición de ejercer como primera Presidenta del Comité de las mujeres.
Aportó su liderazgo, su compromiso y su energía a esta nueva iniciativa y ayudó a poner los sólidos cimientos sobre los que estamos construyendo hoy, en especial durante la pandemia. Recuerdo que me invitaron en varias ocasiones a actos clave en línea.
Ninguno de nosotros podría haber previsto lo que vendría luego.
Apenas unos meses después de la creación del Comité, la pandemia transformó nuestra forma de vivir y de trabajar.
Durante ese difícil período, el Comité de las mujeres se convirtió en un importante punto de encuentro y de apoyo psicológico. Estudié biología. Soy biólogo. La satisfacción psicológica es, en ocasiones, más importante que la satisfacción material.
Por eso, dentro de dos semanas celebraremos también el Acto del Bienestar de la FAO, y les tenemos preparada una sorpresa. ¡Ya lo verán!
El Comité de las mujeres creó un espacio para que las colegas compartieran experiencias, aprendieran unas de otras y siguieran unidas como comunidad: una comunidad dentro de la FAO.
Nos ayudó a superar juntos esos momentos difíciles.
En especial la soledad. Muchos miembros del personal internacional se encontraban aislados en sus pequeños cuartos, y se sentían muy solos.
Hace 35 años, cuando era estudiante en la Universidad de Wageningen (Reino de los Países Bajos), me sentía solo, en especial durante el invierno. Anochecía pronto, a las 15.00, y a la mañana siguiente, a las 10.00, aún no se veía la calle. Por eso hay tantos suicidios allí a causa de la soledad; esta genera una gran presión psicológica.
Ese es, pues, el valor añadido por el que creamos el Comité de las mujeres y el Comité de la juventud. No lo esperábamos, pero funcionó. Nos ayudó a superar juntos esa etapa difícil.
Desde entonces, el papel del Comité de las mujeres ha seguido evolucionando: ofreciendo apoyo y orientación, creando oportunidades para debatir sobre el liderazgo y el desarrollo profesional y llamando la atención sobre las cuestiones que afectan a las mujeres en toda nuestra Organización.
Esto ha formado parte de un compromiso más amplio.
Desde que asumí el cargo hace siete años, hemos trabajado sin descanso para incrementar las oportunidades de las mujeres en todos los niveles de la FAO.
Cuando recibo la lista final de candidatos seleccionados para una vacante, siempre intento determinar en primer lugar qué mujeres serían las más idóneas para ese puesto, lo que aumenta las oportunidades para las mujeres entre un 10 % y un 20 % en distintos niveles.
La sociedad, desde tiempos inmemoriales, ha estado dominada por los hombres. Esa es la realidad.
Por eso he tomado medidas para ampliar los permisos de maternidad y paternidad y mejorar la guardería, que ahora cuenta con más de 60 niños, entre los que también hay hijos del personal del Programa Mundial de Alimentos y del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola. ¡Mi nieto también estuvo aquí durante la pandemia, pero solo había ocho niños!
Tras haber creado el Comité de las mujeres y el Comité de la juventud, dimos un paso más: establecimos la Oficina de la Juventud y la Mujer para dotar a sus prioridades de un marco institucional más sólido y de una voz más firme.
El Comité de las mujeres y el Comité de la juventud nos ayudaron a liderar el cambio que condujo a la creación del Foro Mundial de la Alimentación: fueron la columna vertebral. Nos ayudaron a pasar de las palabras a los hechos.
Hemos reforzado nuestras políticas y nuestra rendición de cuentas en materia de igualdad de género.
Además, hemos aumentado la visibilidad de las mujeres dirigentes y de sus conocimientos especializados en toda la FAO.
Estoy orgulloso de este progreso.
Pero el renacimiento no es un momento puntual, sino un proceso continuo que nos exige seguir evolucionando.
La FAO de 2026 no es la FAO de 2019.
El mundo ha cambiado.
Nuestra Organización ha cambiado.
Y las expectativas y aspiraciones de nuestras colegas —así como de los agricultores y consumidores de todo el mundo— también han cambiado.
Conocemos la teoría de Darwin: si no se evoluciona, uno se queda rezagado y se extingue, como los dinosaurios. En cambio, el pequeño gusano que evolucionó sigue aquí: ese gusano tan pequeño ha perdurado cerca de un millón de años, mientras que los dinosaurios desaparecieron. Eso es la evolución.
En la FAO debemos seguir evolucionando. Este Comité debe seguir evolucionando. Cada persona debe esforzarse al máximo por seguir aprendiendo, por mantener una actitud abierta y por evolucionar. De lo contrario, no podrá seguir el ritmo de los nuevos líderes ni hacer frente a los nuevos retos. Debemos desarrollar nuestra propia capacidad para evolucionar, al igual que este Comité.
Por eso me complace apoyar a la Sra. Beth Bechdol, Directora General Adjunta —y la labor que ha liderado, junto con sus colegas— como nueva Presidenta del Comité de las mujeres, así como al Sr. Máximo Torero, Economista Jefe, que ha estado al frente del Comité de la juventud. Ambos han colaborado con la Oficina de la Juventud y la Mujer para trazar su rumbo futuro.
La FAO envejecerá, pero su plantilla debe renovarse con sangre nueva y con ideas innovadoras. Ellos mantendrán a la Organización joven y dinámica. Ese debe ser nuestro objetivo.
La siguiente fase debe ser ambiciosa: reconocer la excelencia en toda la FAO; crear mayores oportunidades de crecimiento profesional, así como de desarrollo profesional y de liderazgo; conectar a las mujeres de toda nuestra Organización a escala mundial y crear un espacio para que las colegas aporten ideas y contribuyan a una FAO más sólida y eficaz.
¡Las mujeres de toda la FAO ya están al frente!
Son ustedes científicas, economistas, agrónomas y veterinarias.
Son ustedes el personal con talento de esta Organización, en distintos niveles, desde el personal de servicios generales hasta el personal profesional.
El año pasado, en la ceremonia de reconocimiento a los empleados, rendí homenaje al equipo de jardineras, así como al equipo de la guardería. Porque, al igual que en una gran máquina, es necesario que cada pieza desempeñe su función para que la máquina funcione sin problemas.
Ustedes dirigen oficinas en los países, programas técnicos e intervenciones en situaciones de emergencia.
Ustedes impulsan las normas internacionales, las alianzas, la innovación y las políticas.
Su liderazgo ya está aquí, y nuestra responsabilidad es reconocerlo, apoyarlo y crear oportunidades para que aún más mujeres puedan crecer y liderar.
Y nuestro compromiso no se limita a la FAO.
Con el Año Internacional de la Agricultora, estamos llamando la atención a escala mundial sobre las contribuciones indispensables que las agricultoras aportan a los sistemas agroalimentarios, el desarrollo rural y la seguridad alimentaria en todo el mundo.
En el Foro Mundial de la Alimentación de este año, rendiré homenaje a 100 heroínas de la FAO en los sistemas agroalimentarios y el desarrollo rural.
Ese es el verdadero, extraordinario y nuevo modelo de negocio.
¿Han oído hablar de otro organismo de las Naciones Unidas que haga algo similar?
En la FAO, al igual que cuando yo era Vicegobernador local o Viceministro en China, siempre hemos tenido en cuenta ambos aspectos. Tenemos tres caracteres para la palabra agricultura (nong): agricultura (农业, agricultores(农民)y zonas rurales ( 农村). Por tanto, en el idioma chino hay tres “nongs”: 三农.
La FAO, durante muchos años, se olvidó de dos de ellos y solo se ocupó de los sistemas agroalimentarios. Nos olvidamos de nuestros agricultores. Nos habíamos olvidado de nuestras zonas rurales.
Junto con nuestros Estados Miembros, hemos llevado a cabo un examen exhaustivo y riguroso, y ya contamos con las finalistas definitivas para las 100 mujeres heroínas de la FAO.
Se trata de una revolución extraordinaria, que encaja perfectamente con el Año Internacional de la Agricultora, así como con el movimiento mundial de los últimos siete años, impulsado por mi iniciativa de crear el Comité de las mujeres de la FAO con el fin de reconocer a las mujeres y su contribución a los sistemas agroalimentarios y al desarrollo rural.
Se trata de mujeres excepcionales de numerosos países cuyo liderazgo, experiencia e innovación están contribuyendo a transformar los sistemas agroalimentarios a escala mundial.
Estas diversas iniciativas reflejan una convicción común: cuando las mujeres tienen la oportunidad de contribuir plenamente y de asumir el liderazgo, nuestras instituciones, comunidades y sistemas agroalimentarios se fortalecen.
Las mujeres se han empoderado. La sociedad se ha vuelto más armoniosa y próspera. Esa es mi convicción: desde el hogar hasta la comunidad; desde el gobierno local hasta el central.
Estimados colegas:
El Comité de las mujeres de la FAO se creó como parte de mi visión para el renacimiento de la FAO.
Siete años después, me siento orgulloso de ver hasta dónde ha llegado, e ilusionado por lo que puede lograr en el futuro.
Hoy no se trata simplemente de echar la vista atrás y ver lo que se ha logrado, sino también de crear mayores oportunidades para las mujeres que liderarán la FAO en el futuro.
Los animo a todos ustedes —mujeres y hombres, tanto en la Sede de la FAO como en nuestras oficinas de todo el mundo— a participar, aportar sus ideas y ayudar a conformar esta nueva etapa.
Juntos, podemos garantizar que el Comité de las mujeres de la FAO y el Comité de la juventud de la FAO sigan siendo una parte importante del renacimiento de la FAO, en pro de una FAO mejor y de un futuro mejor.
Deseo a la Sra. Beth Bechdol, Directora General Adjunta, todo el éxito posible al iniciar este nuevo capítulo del Comité de las mujeres, y le deseo un éxito aún mayor que el del primer capítulo, ya que uno siempre debe aspirar a ser mejor que quien le precedió.
Ese mensaje también es para mí. El año que viene, cuando llegue el nuevo Director General, espero que él o ella pueda ser mucho mejor que yo.
Gracias.