Observaciones preliminares en el Día Mundial del Suelo de 2025 (“Suelos sanos para ciudades saludables”)
del Sr. QU Dongyu, Director General de la FAO
05/12/2025
Su Alteza Real la Princesa de Jordania,
excelencias,
señoras y señores,
estimados colegas y amigos:
Tras el período de sesiones del Consejo, pensaba que esta jornada sería más tranquila; en cambio, hoy nos sumamos al resto del mundo para celebrar el Día Mundial del Suelo de 2025.
Siempre digo que el suelo es la madre de todo: nos proporciona alimentos y mantiene los sectores agrícola, forestal y pesquero.
Podría pensarse que la pesca solo se realiza en el agua, pero ¿qué hay bajo el agua? Hay suelo o roca.
De ahí que, cuando se habla de promover la pesca y la acuicultura, esta labor no deba considerarse ajena a la FAO.
Algunos dicen: “Ustedes se encargan de la tierra y nosotros del agua”. Pero sin la tierra, ¿cómo podrían tener agua?
Digo esto porque, a través del suelo y la tierra, todos estamos conectados en este mundo único.
Sean bienvenidos a la celebración de este año del Día Mundial del Suelo, cuyo lema es “Suelos sanos para ciudades saludables”.
Quisiera expresar mi más sincero agradecimiento a Su Alteza Real la Princesa de Jordania y a todos los colegas que nos han apoyado en Roma y en todo el mundo, sobre todo a los países que participaron desde el primer momento y, entre sus dignatarios, deseo dar las gracias en particular a la familia real de Tailandia, así como a la Ministra de Agricultura y Cooperativas de Tailandia y al Embajador de la Federación de Rusia. Tienen ustedes ante sí a sus hijos e hijas.
Aprecio profundamente la contribución histórica de sus países. Hoy, el Día Mundial del Suelo se ha convertido en uno de los días mundiales con mayor repercusión, y va más allá de una mera celebración. No está dirigido únicamente a científicos a título personal, sino a todo el programa, y esto es lo que hace que el Día Mundial del Suelo sea un poco diferente de los demás.
Hablamos de la vitamina A, la vitamina B y la vitamina C, pero en ocasiones la vitamina D —de dinero— es más eficaz.
Debemos otorgar reconocimiento a las personas con un pequeño incentivo económico.
Es algo que hemos aprendido de ustedes, y alentamos a que en otras celebraciones de días mundiales se haga lo mismo, no necesariamente con dinero, sino mediante algún tipo de reconocimiento.
Por ejemplo, vamos a celebrar el Día Internacional del Café. Esta celebración reunirá a todos los sectores, desde la comunidad científica hasta los pequeños productores y la industria, industria que está muy desarrollada en Europa, en América y ahora también en China.
La industria del café es una de las mayores dentro del sector de las bebidas no alcohólicas. Por lo tanto, no debemos interpretar el día internacional como una simple celebración de una hora.
Aprendamos de las celebraciones del Día Mundial del Suelo de los últimos años.
Este año también se conmemoran el 80.º aniversario de la FAO y sus ocho decenios de trabajo conjunto en favor de la seguridad alimentaria, la agricultura sostenible y una vida mejor.
Es un momento para reflexionar y mirar hacia un futuro en el que los suelos sanos constituyan la base para lograr sistemas agroalimentarios eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, así como poblaciones más saludables, ciudades más verdes y un planeta más próspero.
“Suelos sanos para ciudades saludables” es mucho más que un lema. Subraya la importancia del suelo en todas partes: no solo en las zonas rurales, sino también en las ciudades, donde regula la temperatura, filtra y almacena el agua, favorece la biodiversidad, aumenta la seguridad alimentaria, mejora la calidad del aire y garantiza una vida mejor para todos.
Basta con visitar la entrada del Edificio A de la FAO, donde hemos transformado lo que antes era un terreno polvoriento, sucio y fragmentado en un parque esponja.
Este es el motivo por el que el suelo es esencial también en las ciudades: ayuda a regular la temperatura, reduce el ruido y filtra y almacena el agua. Así que realmente se predicó con el ejemplo.
Nuestra división no participó en el proyecto, pero afortunadamente sí lo hicieron la División de Actividad Forestal y la División de Producción y Protección Vegetal.
Así pues, no se trata solo de plantas, sino también de árboles, flores y arbustos.
Sin embargo, nuestros científicos y divisiones responsables de cuestiones relativas al suelo no estaban implicados. Yo los obligué a modificar el diseño porque quería mostrar lo que es una auténtica ciudad esponja —un verdadero parque esponja— justo delante de la FAO.
Y ahora funciona.
No obstante, los suelos urbanos están sometidos a una presión cada vez mayor debido al sellado, la contaminación y la rápida expansión urbana.
Para 2050, dos terceras partes de la población mundial vivirán en las ciudades. El crecimiento urbano ya está consumiendo tierras fértiles y pone en peligro hasta el 3 % de la producción mundial de alimentos.
Cuando era Director General del Instituto de Hortalizas y Flores de la Academia China de Ciencias Agrícolas siempre estaba discutiendo con el alcalde y el diseñador urbano de la ciudad porque, en China, cada vez que las ciudades se expandían ocupaban tierras hortícolas extremadamente fértiles.
No se puede alcanzar la misma productividad ni siquiera con el triple de tierras, porque los cultivos extensivos —como el trigo o el maíz— no pueden compararse con las huertas y las zonas destinadas al cultivo de hortalizas que rodean las ciudades. Lo mismo ocurre aquí, sobre todo en las ciudades más antiguas como Roma.
Tanto en Europa como en Asia, la llamada agricultura periurbana depende de suelos muy fértiles que han sido ocupados por la construcción y los edificios. Es una gran pérdida.
Por ello alentamos también a los diseñadores urbanos, y esa es también la razón por la que participé en tantos proyectos de diseño urbano en China. Quería proteger las tierras fértiles destinadas al cultivo de hortalizas.
Necesitamos ciudades verdes, no ciudades que se expandan sin cesar, añadiendo una circunvalación tras otra.
Los suelos sanos pueden convertir los problemas urbanos actuales en soluciones resilientes.
La FAO está ayudando a impulsar esta transformación.
A través de nuestra Iniciativa ciudades verdes, más de 300 ciudades de todo el mundo están restaurando los suelos y promoviendo una agricultura urbana y periurbana sostenible.
Para ser sincero, mi primera actividad en cooperación con la FAO fue en China en 1997. Fui copresidente de agricultura periurbana junto con un especialista chino, y todavía recuerdo la experiencia como mi primera colaboración oficial con la FAO.
Nuestro objetivo es beneficiar a 1 000 ciudades de aquí a 2030.
Los suelos sanos son fundamentales para el enfoque de “Una sola salud”, que vincula los suelos, la sanidad vegetal y animal, el medio ambiente y las personas, lo que, en última instancia, da lugar a comunidades más fuertes.
A través de la Alianza mundial sobre los suelos, la FAO brinda apoyo a los países en la protección y restauración de los suelos —desde las explotaciones agrícolas hasta los paisajes urbanos— al transformar los conocimientos en acciones y en repercusiones cuantificables.
Iniciativas clave como RECSOIL (destinada a la recarbonización de los suelos agrícolas) y el Programa Global de Doctores de los Suelos fomentan la capacidad en todo el mundo empleando enfoques basados en la ciencia y en datos objetivos.
Pero no hay país ni ciudad que pueda afrontar estos desafíos por sí solo.
La FAO mantiene su compromiso de trabajar con los gobiernos y todos los asociados para ampliar las soluciones dirigidas a restaurar la salud del suelo e integrar los enfoques ecosistémicos en la agricultura, la planificación urbana y la toma de decisiones.
Esto reviste especial importancia en este momento de rápida urbanización e industrialización en África, América Latina, el Cercano Oriente y Asia. Necesitamos replantearnos ser el nuevo modelo de ciudad y volver a proyectarlo, y reconsiderar cómo restaurar el suelo y cómo mantener la biodiversidad en la ciudad.
Al recorrer el centro urbano de las ciudades —no necesariamente de ciudades como Londres o Roma, sino de todas las ciudades industriales— no verán árboles ni césped. ¿Cuál es la ciudad del futuro? Debemos reflexionar sobre ello.
Señoras y señores:
El Día Mundial del Suelo es también un momento para reconocer la excelencia y a quienes impulsan el progreso en la gestión sostenible de los suelos en todo el mundo.
Hoy se entregan dos prestigiosos premios: el Premio Mundial del Suelo Glinka y el Premio Rey Bhumibol del Día Mundial del Suelo.
Quisiera felicitar calurosamente a los ganadores de este año por sus logros en materia de promoción de los conocimientos sobre el suelo, fomento de la gestión sostenible y sensibilización.
Doy además las gracias a la Federación de Rusia y al Reino de Tailandia por su generoso apoyo a estos premios.
La responsabilidad de cada uno de nosotros es inequívoca y consiste en proteger y restaurar los suelos y construir ciudades que puedan prosperar para las generaciones futuras.
El trabajo que queda por delante exige el compromiso, la innovación y la actuación de todos nosotros.
Gracias.