Lo que alimenta la estufa impulsa el cambio: repensar la cocina en favor de la salud, el empoderamiento y el clima
Cinco horas. Ese es el tiempo que las mujeres de hogares con escasos recursos energéticos dedican cada día a tareas relacionadas con la cocina, tiempo que no pueden dedicar a ir a la escuela, generar ingresos o cuidarse a sí mismas. Cinco horas, multiplicadas por los 2 100 millones de personas que aún cocinan con combustibles tradicionales, representan un obstáculo significativo al progreso que recibe mucha menos atención de la que merece.
No es solo una cuestión de conveniencia. La contaminación del aire en los hogares provocada por los métodos para cocinar tradicionales causa 3,7 millones de muertes prematuras cada año. Cocinar con combustibles insostenibles y contaminantes le cuesta al mundo billones en daños al medio ambiente y a las economías locales, pero son las mujeres quienes pagan el precio más alto.
