La quinua gana terreno en Bhután
Un cultivo andino se extiende por Bhután, respaldado por un decreto real
La luz de la mañana baña los bancales de Norbu Gyeltshen con un resplandor suave y preciso, iluminando las pálidas panojas de quinua que se alzan entre el maíz y el chile. Cuando Norbu y su esposa, Pema Sedon, sembraron por primera vez quinua en su aldea, Bartsham, al este de Bhután, lo hicieron casi de forma experimental: una hilera entre muchas otras en aquella tierra parda que hasta entonces no había albergado más que arroz y trigo sarraceno.
Hoy, la quinua es un cultivo esencial para ellos: la temporada pasada cosecharon unos 1 200 kilos, cantidad que supuso una diferencia notable en sus ingresos y alivió su carga de trabajo. El aumento de la producción podría deberse a la variedad utilizada y al abono orgánico, comenta Norbu mientras se sacude la tierra de las manos.
