Requerimientos y respuestas a la fertilización del maíz en suelos de Sabanas Ácidas de Colombia
Los suelos de sabanas ácidas de Colombia ocupan un área cercana a las 17 millones de hectáreas dedicadas en su gran mayoría a la ganadería extensiva con pastos nativos y algunas áreas con pasturas mejoradas. Gran parte de estos suelos se encuentran clasificados como Oxisoles por su pH muy ácido, baja fertilidad, altos contenidos de aluminio intercambiable y horizontes profundos (Vera, 1996). Se estima que cerca de 3.100.000 hectáreas de estos suelos, ubicadas en los Llanos Orientales de Colombia, pueden ingresar a la agricultura con el uso de enmiendas para corregir los problemas de acidez e incrementar la saturación de bases intercambiables, junto con la utilización de germoplasma adaptado a las condiciones de acidez (Valencia y Leal, 1996). Como resultado del trabajo cooperativo entre el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica), fueron liberados en el año 2000 y 2001 dos híbridos de maíz amarillo, ‘Corpoica H-108’ y ‘Corpoica Altillanura H-111’ respectivamente, adaptados a las condiciones de suelos ácidos y con un buen potencial de producción. En el año 2013 fueron sembradas 6334 hectáreas de maíz en suelos de sabanas con dos años o más de rotación maíz-soya (FENALCE, 2013).
